Conoce a Nick

Mi búsqueda espiritual, por no saber de que otra manera llamarla, comenzó en el año 1986. En mi libro anterior titulado Lo Que Pasa Cuando Dejas Ir, comparto; “Después de encontrarme completamente desilusionado, puesto que ninguna de mis prácticas y conocimientos adquiridos a través de todos los maestros y filosofías estudiadas me había traído paz ni felicidad, finalmente me rendí. Me encontraba enfermo y cansado de la manera en que se desarrollaba mi vida y después de veinte años estudiando con todo maestro espiritual, ministro, chamán, curandero, gurú, experto, líder de talleres y de seminarios que te puedas imaginar, en noviembre del año 2007 tomé una decisión que nunca imaginé que fuese a tomar. Cogí todos los libros, grabaciones, CD, DVD; los programas que había comprado a través de los años en todas las áreas del desarrollo mental, físico, espiritual, de negocios, del pensamiento positivo, de la realización de tus metas, etc., los puse en dos cajas y se los regalé a una organización de caridad llamada el Ejército de Salvación. Estoy hablando literalmente de miles y miles de dólares en información. En ese momento comenzó mi compromiso con mi desarrollo espiritual. Ahí fue cuando de verdad puse mi vida en las manos de Dios y en ese momento fui introducido a Un curso de milagros.

Antes de continuar, con lo que acabo de compartir no estoy insinuando que los caminos por los que la vida me llevó hayan sido "incorrectos" o "errados. Lo que sea que haya tenido lugar, y que continúa teniendo lugar en mi experiencia, ha sido, y es perfectamente orquestado por la Consciencia misma para llevarme a donde ahora mismo me encuentro. Dado ese el caso, lo que siento es puro agradecimiento por todas y cada una de las experiencias vividas, los recursos y senderos que me haya sentido inspirado a transitar.

Comunicar, siendo algo que se me da muy naturalmente, me llevó a compartir mis reflexiones sobre lo que aprendía de Un curso de milagros a través de escritos que postulaba periódicamente en redes sociales al igual que comentarios a preguntas que se me hacían relacionadas al Curso. Nunca me he considerado “maestro” ni “facilitador” del Curso. Simplemente un estudiante.

Cuando en el año 2007 mi vida, una vez más se derrumba, de nuevo sin trabajo, salvo lo que esporádicamente aparecía, sin ni siquiera saber qué hacer, compartiendo lo que iba aprendiendo e integrando de Un curso de milagros, una cadena de eventos “casuales”, por así decirlo, comenzaron a tener lugar.

A finales del 2009 conocí a una persona de España con la que, después de un tiempo compartiendo por Skype, surgió la idea de visitar el país y compartir sobre el Curso con algunos grupos de estudios de allí. Aunque no tenía recursos para el billete en ese momento, todo se acomodó de forma muy sincrónica para que finalmente pudiera ir.

Regresando de esa pequeña gira, me sentí inspirado a traducir mi libro al español, al igual que a crear un sitio web en español. En abril de ese mismo año, me vi obligado a declararme en bancarrota para poder aligerar el peso de las constantes llamadas telefónicas de los acreedores, que por más que intentase pagarles, no generaba los recursos suficientes para ello.

Simultáneamente, la gente en la comunidad de habla hispana empezó a identificarse con la manera en que compartía las enseñanzas de Un curso de Milagros. A finales de ese mismo año se me ofreció una invitación para visitar la ciudad de México e impartir una charla. Esa visita que solo iba a tener lugar en la Ciudad de México, terminó convirtiéndose en una pequeña gira incluyendo ciudades como Guadalajara, Culiacán, Cocoyoc, Hermosillo, y otras.

Al regresar, después de deducir los gastos, había generado suficientes ingresos para por primera vez pagarle la renta al dueño de la casa donde me había estado hospedando, al igual que pagarle a la persona que me compró el billete a España, tal como se lo había prometido.

Lo curioso del caso es que, desde mi primera visita a México hasta hoy, agosto del 2018, todos mis ingresos se han generado a raíz de charlas y eventos que han tenido lugar por invitación. En mi segundo libro, Lo Que Pasó Cuando Dejé Ir, comparto brevemente un poco más sobre mis experiencias al igual que el aprendizaje que ha ido teniendo lugar durante esos años.

A raíz de un entendimiento teórico, al igual que experiencias vividas, la vida me ha ido llevando a una comprensión más profunda de las enseñanzas de Un curso de milagros, por lo que empecé a tomar conciencia de que mi libro anterior tenía que ser actualizado. Tal como comparto en el prefacio de mi segundo libro: “Mi deseo con este libro es cerrar el círculo que comenzó con el que publiqué anteriormente. Si por alguna razón, algo de su contenido pudo haberse prestado para malinterpretar la enseñanza puramente no dual del Curso, en este libro será rectificado.

Sabiendo, sin lugar a duda, que lo que ocurre está completamente fuera de mis manos; si se supone que continúe dando charlas, eso es lo que tendrá lugar. Si se supone que busque algún otro tipo de trabajo, eso es lo que tendrá lugar. Si se supone que continúe escribiendo, eso es lo que tendrá lugar. Si se supone que lo pierda todo, eso es lo que tendrá lugar. Si se supone que lo gane todo, eso es lo que tendrá lugar. Y todo aquel que resuene con el mensaje, que muy bien sé que no soy yo el que lo comparte, sino la Conciencia de la que todos formamos parte, la vida nos encontrará para beneficio del plan Divino.

Siento también que, si impartir charlas continúa formando parte de mi experiencia de vida, el lenguaje de Un curso de milagros será reemplazado por conceptos con el que el público en general pueda relacionarse, libre de cualquier conflicto que un lenguaje judeocristiano pudiese generar en algunas personas, pero apuntando en la misma dirección (la Verdad) que las palabras y conceptos originados por filosofías no duales apuntan. En un extracto del libro titulado, Habla la Conciencia por Ramesh Balsekar, él dice: «Cuando se produce el entendimiento, no importa qué palabras se utilicen ni qué maestro las haya pronunciado. Cada uno usa palabras diferentes por una sola razón: su audiencia es diferente, las circunstancias son diferentes, las personas y las épocas son diferentes

Por consiguiente, si en algún momento “tú” y “yo”, nos encontramos, ese será el encuentro que el Espíritu Santo, o utilizando el lenguaje Advaita, la Conciencia ha orquestado para recordarse a Si Misma que no existe ningún individuo separado. Solo Dios.