Wednesday, November 13, 2019

¿A Qué, o a Quién El Curso Le Está Hablando?

Uno de los errores fundamentales que cometí en un principio fue no ser consciente de que el Curso le está hablando a la mente que me sueña a “mí”, no a “mí” como “persona”.

Creía que era “yo”, Nick Arandes, el que “elegía” entre dos sistemas de pensamiento. Con el tiempo fui comprendiendo que si ese fuese el caso, el Curso estaría corroborando lo que el sistema de pensamiento del ego da a entender, que la separación de Dios “ocurrió”, y de que “yo” como “ser humano” “existo”. Eso me llevaba, inclusive, a interpretar algunos extractos del texto de manera que terminaba yendo en dirección opuesta hacia donde el Curso apunta, la Verdad (letra mayúscula), que no es de este mundo.

Por consiguiente, en mi entendimiento, práctica, y comprensión de la enseñanza no-dual de Un Curso de Milagros, sería imposible que el Curso le esté hablando al “yo” que me experimento con un cuerpo. Pues, si esta experiencia física es una proyección, y “yo” formo parte de esa proyección, el Curso tiene que estarle hablando a Aquello que proyecta el sueño. Eso que proyecta el sueño se le conoce como Conciencia, como Mente, inclusive, como el único Hijo de Dios (letra mayúscula).

Pero para no confundirnos solo voy a utilizar el término mente. Y la mantendré con letra minúscula. Entonces, Un Curso de Milagros no le está hablando al personaje “yo”, le está hablando a la mente que me sueña a “mí”. Esa es a la que se le conoce como causa. “Yo”, “ser humano” soy simplemente un efecto, una proyección de esa causa (mente).

Cuando esto se tiene claro, la teoría de Un Curso de Milagros es obvia e inequívoca. Es imposible de tergiversar. Sólo cuando creo que me está hablando a “mí” como “persona” es que se presta para confusión. Sin embargo, la única razón por la cual el Curso aparenta estarle hablando a este “yo”, no es porque éste “yo” sea “real”. Es porque este “yo” es lo que creo ser. Por lo tanto, el Curso utiliza lenguaje dual, palabras, que aparentan ir dirigidas a este “yo”, para que, poco a poco, según la enseñanza se va integrando, empieza la mente a percatarse de que es a ella (mente) a la que el Curso va dirigido.

Entonces, sólo por citar uno de los cientos de extractos del curso, que, generalmente tiende a generar confusión cuando no se percata uno de que el Curso le está hablando a la mente que sueña el sueno, es:

"Soy responsable de lo que veo.
Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar.
Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí." T-21.II.2:3-5

Si yo creo que el Curso me está hablando a “mí” como persona, dos cosas ocurren simultáneamente:

UNA: El Curso se estaría contradiciendo. Porque por un lado dice que este mundo es una ilusión, que todo esto es un sueño, y que “yo” formo parte de ese sueño, mientras que por otro lado le da realidad al sueño al igual que a “mi” como “persona”, al decir que “yo” (personaje soñado, en éste caso Nick Arandes) soy responsable de lo que veo, elijo los sentimientos…, etc. Como si "yo" fuese algo que "existiese" (dualismo), y que tengo "libre albedrío". Siempre llevémoslo a la analogía del sueño. El personaje soñado no tiene ningún "libre albedrío" porque todo lo que "hace" es lo que la mente que lo sueña quiere que haga.

SEGUNDO: Si el personaje “yo” se encuentra experimentando una condición dolorosa o sufrimiento, ahora se siente culpable porque cree que “él” es el responsable de lo que está teniendo lugar en su guion. Eso lo que hace es incrementar la culpa. Y ahora intenta desesperadamente cambiar su guion cambiando de mentalidad, sin darse cuenta que eso solo refuerza en la mente la creencia de que ese “yo” “existe” y de que el “guion”, “el mundo” es “real”.

Me recuerda un extracto de las lecciones que dice, "En esto radica la insensatez de las defensas, las cuales otorgan absoluta realidad a las ilusiones y luego intentan lidiar con ellas como si fuesen reales. Ello no hace sino añadir más ilusiones, a las ilusiones, haciendo así que la corrección sea doblemente difícil." W-pI.135.1:2-3

Pero, de nuevo, la única responsable de esta experiencia es la mente que proyecta el sueño, no el “yo” que me creo ser. El “yo” que me creo ser es la distracción misma a la mente que sueña el sueño.

Entonces, quiero que leas esas mismas palabras. Solo que, antes de leerlas, respira profundamente, y léelas, no como algo que “tú” estás leyendo. Sino como palabras que, aunque aparenta que van dirigidas a “ti” (persona), simplemente eres como un intermediario a través el cual las palabras atraviesa para llegar a la mente que te sueña a “ti”. Es como un salirte del medio y permitir que las palabras sean leídas. Es como si leerlas ahora se convierte en una meditación en ves de algo que "tú" activamente crees que están haciendo.

Por consiguiente, relájate. Respira. Ahora empieza a leerlas:

"Soy responsable de lo que veo.
Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar.
Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí." T-21.II.2:3-5

¿Vez como ahora cobran perfecto sentido?

Claro, Yo (mente) soy responsable de lo que veo.
Yo (mente) Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar.
Yo (mente) Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí.

Porque la mente que sueña el sueño es la causa de todo. Es la causa original. Pero como hay tanta resistencia a tomar conciencia de que lo que soy es mente, dado que eso implica soltar mi identidad como persona (morir), el Curso lo que hace es, primero hace consciente, a la mente, de que está soñando un sueño. De esa manera la mente se puede relajar. Eso se refleja en como el personaje “yo” vive la experiencia de mundo, también conocido como el sueño feliz.

El sueño feliz no tiene nada que ver con lo que tenga lugar en el mundo (en el sueño). Nada tiene que cambiar para que la felicidad pueda ser extendida. La felicidad de la que estamos hablando es cuando la mente se hace consciente de que todo esto es un sueño. Es por eso que la mente sueña feliz-mente.

Una vez que el sueño deja de tener importancia (valor) para la mente, el mismo se deja a un lado. Y eso no es algo que “yo” “hago” o “decido”. Ese es un ocurrir que tendrá lugar en su debido momento, que es a lo que el Curso se refiere cuando dice, "Cuando estemos listos, Dios Mismo dará el último paso que nos conducirá de regreso a Él." (Prefacio UCDM)

Por lo tanto, lo único que tengo que ser consciente de, mientras leo las palabras del Curso, es reconocer que no es a “mi” a quien le habla, sino a la mente que me sueña a “mi”. Entonces no habrá confusión de niveles, el texto será entendido muy claramente sin ningún tipo de confusión ni de tergiversación, que por eso el Curso mismo me recuerda, "He tomado las máximas precauciones para usar palabras que sean casi imposible de distorsionar, pero siempre es posible tergiversar los símbolos si así se desea." T-1.I.3:11

Eso no implica que porque haya compartido este texto quien comience a leer el Curso no caerá la confusión de niveles. Recordemos que hay la resistencia muy grande (culpa inconsciente) a dejar este sueño a un lado. A soltar este “yo” que me creo ser. Por eso, el Curso está escrito de tal manera, que en un principio aparenta que le está hablando a este “yo”. No obstante, muy amorosamente, según el miedo se va deshaciendo de la mente, las palabras en Un Curso de Milagros empiezan a cobrar un nuevo sentido.

Quizás, si se me hubiese dicho esto cuando comencé a estudiar Un Curso de Milagros, no sé si hubiese estado listo para reconocerlo. Pueda que sí, o pueda que no. Sólo siento agradecimiento porque el guion me haya llevado a percatarme de ello. Estas palabras no van dirigidas a nadie porque no hay nadie. Sin embargo, se están inscribiendo. Por lo tanto, si en este mundo ilusorio, donde aparenta haber un “yo” escribiendo estas palabras, y, a su vez, aparenta haber “otros” leyéndolas, espero que puedan servir de apoyo. Por eso tengo claro que no tengo que hacer nada en el mundo, salvo que, nunca perder de vista mi única función, la cual es, perdonar. Y eso, no lo decido "yo". Y si "tú" te encuentras leyendo este texto, me atrevería a decir que la mente a través de "ti" ya está lista para perdonar.

#nickarandes

Tuesday, November 12, 2019

¿Qué Es Ser Un Maestro de Dios?

Lo que me llevó a escribir este artículo es basado en el hecho de que se me ha etiquetado “Maestro de Dios” o “maestro” o “facilitador” de Un Curso de Milagros, y, aunque entiendo que desde su inocencia, inclusive, su forma de expresar gratitud por lo que yo haya compartido les lleve a percibirme de esa manera, es imperativo que explique la razón por la cual no me adhiero a ninguna de esas etiquetas, y siempre pido, que por favor, no me miren con esos ojos, ni siquiera se conviertan en mis seguidores. Eso simplemente los distraería del Maestro (letra mayúscula) que es al que Un Curso de Milagros les pide que sigan.

Ese Maestro, es su Maestro Interno, conocido, para lenguaje del Curso, como Jesús o Espíritu Santo. Por más claro que pueda ser “yo” (Nick Arandes), o no, compartiendo la teoría de Un Curso de Milagro, sigue siendo mi punto de vista. Este escrito que voy a compartir no tiene nada que ver con lo que cualquier individuo se sienta inspirado, o inclinado a hacer con el Curso. Simplemente lo comparto de manera que sirva de clarificación sobre lo que, para mí entender, es una enseñanza no-dual.

No le pido a nadie que esté de acuerdo con lo que comparta. Esta es simplemente mi comprensión. Y, como tengo claro que, aunque el Curso utiliza un lenguaje dual en función a la experiencia que se está teniendo aquí, su mensaje apunta hacia la Verdad, hacia Eso qué es no-dual. Por consiguiente, si el mensaje de Un Curso de Milagros es no-dual, eso implica que todo su contenido tiene que mantener consistencia y congruencia. Dado ese el caso, esto es lo que me siento inspirado a compartir sobre lo que, para mi comprensión, se le conoce como un Maestro de Dios.

Una de las cosas que generalmente tiende a suceder es la idea de que un “Maestro de Dios” es un “individuo” que se va por el "mundo" a “enseñar” a “otros” Un Curso de Milagros. Esto, obviamente, no implica que haya algo “incorrecto” si algunas personas hayan sido elegidas para compartir este material, y eso lo voy a abordar en la segunda parte de este escrito.

Cuando el “individuo” cree que su “función” es enseñar Un Curso de Milagros a “otros”, de ser así, el Curso mismo estaría contradiciéndose. Porque por un lado te dice que el mundo no existe, que aquí no hay nadie, que yo no existo, que todo esto es una ilusión, y si por el otro lado dice que como “Maestro de Dios” vayas a enseñárselo a “otros”, no habría congruencia.

Esta típica confusión de niveles surge debido a que la tercera parte de Un Curso de Milagros tiene como título Manual Para el Maestro. Así que, voy a elaborar un poco sobre este tema, empezando por citar de El Manual Para el Maestro mismo, donde en la introducción comienza con:

“En el pensamiento del mundo, los papeles de maestro y estudiante están, de hecho, invertidos. Esta inversión es típica. Parece como si el maestro y el alumno estuviesen separados y como si aquél le diese algo a éste, en vez de a sí, mismo. Es más, se considera que enseñar es una actividad especial, a la que uno dedica una parte relativamente pequeña de su tiempo. El curso subraya, por otra parte, el hecho de que enseñar es aprender, y de que, por consiguiente, no existe ninguna diferencia entre el maestro y el alumno. Subraya, asimismo, que enseñar es un proceso continuo, que ocurre en todo momento del día y que continúa igualmente en los pensamientos que se tienen durante las horas, de sueño.” M-In.1:1-6

Miremos juntos ese párrafo:

Cuando nos dice que los papeles de maestro y estudiante están invertidos, de la misma manera que luego nos dice que la idea de enseñar se considera como una actividad especial a la que uno dedica una pequeña parte de su tiempo, es porque creemos que enseñar es una cosa que un “ser humano” “hace”, primero desde una posición de “saber”, y luego para beneficio de “otros”, lo cual simplemente refuerza la creencia en un “yo” “individual”, que a su vez está “separado” de “otros”. ¿Podemos ver la trama aquí?

Sin embargo, lo que el Curso plantea, como enseñanza no-dual, es que no existen “otros”. Sólo existe Uno. Y ese Uno, no soy “yo” como cuerpo, es la Totalidad. Por consiguiente, la creencia en un “yo” separado, ESE ES EL ÚNICO PROBLEMA. Porque eso implica que la mente que sueña el sueño está poniendo toda su atención en el “yo” separado, en el sueño.

Volviendo al analogía del sueño, cuando la mente sueña un sueño, el personaje en el sueño no necesita ir por el sueño (mundo) a enseñarle nada a nadie, porque, no sólo no hay nadie, no hay sueño, ni siquiera un “yo” existe. Por lo tanto, si “yo” (Nick Arandes, personaje soñado) me fuese por el “mundo” a intentar “enseñarle” Un Curso de Milagros a “otros”, lo que estaría haciendo es corroborando lo que el sistema de pensamiento del ego quiere, que es, hacerle creer a la mente soñadora del sueño que este sueño es real, y así pasar totalmente por alto que lo único que es real es mente soñando un sueño, mente soñando este “yo” que ahora mismo se encuentra escribiendo éstas palabras.

Y cuando habla de que, "...se considera que enseñar es una actividad especial, a la que uno dedica una parte relativamente pequeña de su tiempo," es porque cree que es algo que uno hace por momentos, digamos, dar una charla y luego continuar con su vida cotidiana. Pero esto se abordará luego.

Miremos ahora este otro extracto de ese párrafo:

“El curso subraya, por otra parte, el hecho de que enseñar es aprender, y de que, por consiguiente, no existe ninguna diferencia entre el maestro y el alumno. Subraya, asimismo, que enseñar es un proceso continuo, que ocurre en todo momento del día y que continúa igualmente en los pensamientos que se tienen durante las horas, de sueño.” M-In.1:5-6

Observemos como dice que enseñar es aprender, y que no hay diferencia entre el maestro y el alumno. Eso es porque los dos forman parte de lo mismo. Forman parte de la misma mente. En ese sentido, se está enseñando a si mismo, tal como lo plantea la primera parte de esa párrafo compartido a principios de este escrito, “Parece como si el maestro y el alumno estuviesen separados y como si aquél le diese algo a éste, en vez de a sí, mismo.” M-In.1:3

Entonces, la razón por la cual el aprendizaje está teniendo lugar en todo momento, es porque lo que se está aprendiendo es a diferenciar entre la Verdad y las ilusiones. Y aquí, en este “mundo”, TODO es ilusión.

Por consiguiente, repitiendo lo que ya he dicho, si este mundo es una ilusión, irme por el mundo a enseñar este material solo corrobora la creencia de que esta ilusión es algo “real”, dando testimonio de que “yo” existo como “individuo”, olvidándome totalmente que lo que realmente Soy es mente, no cuerpo separado.

Luego el Manual Para el Maestro continúa:

Enseñar es demostrar. Existen solamente dos sistemas de pensamiento, y tú demuestras constantemente tu creencia de que uno u otro es cierto. De tu demostración otros aprenden, al igual que tú. No es cuestión de si vas a enseñar o no, ya que en eso no hay elección posible.” M-In.2:1-4

Aquí podemos ver como el Curso nos está hablando en dos niveles simultáneamente. Porque, aunque establece que maestro y estudiante son uno y lo mismo, sin embargo, observemos como dice que “De tu demostración otros aprenden al igual que tú”, como si hubiese un “tú” separado de “otros”. Sin embargo, necesita utilizar ese lenguaje porque “tú”, ahora mismo, crees que eres un “individuo” que está leyendo estas palabras. Es por eso que aparenta que te habla a “ti”, como “individuo”. Pero si no pierdes de vista que el Curso está constantemente hablándole a la mente que te sueña a “ti”, oraciones como esas no te confundirían en lo absoluto.

Eso es lo que tiene lugar a través del texto. Que cuando el estudiante no tiene claro que el Curso es una enseñanza no-dual, que sólo le habla a la mente que sueña el sueño, pero que a su vez, utiliza palabras con las que el “individuo” se pueda relacionar a este nivel, si eso se pierde de vista, el Curso aparenta ser muy confuso. De lo contrario, tal como el Curso mismo lo plantea, “…este Curso es la simple enseñanza de lo obvio.” T-31.IV.7:7

Continuando con el extracto del Manual Para el Maestro, observemos como el segundo párrafo comienza con la oración, desde mi punto de vista, más importante, ”Enseñar es demostrar”. M-In.2:1

Luego estipula muy claramente que sólo existen dos sistemas de pensamiento (ego y Espíritu Santo), y que uno está constantemente DEMOSTRANDO (enseñando) la creencia de que un sistema de pensamiento es real, o el otro lo es.

Si creo que el sistema de pensamiento del ego es real, lo voy a DEMOSTRAR (enseñar) mientras interactúo con el mundo, es que voy a reaccinar a él, me voy a sentir afectado por él, como si fuese real. Y si fuese a ir por el “mundo” (el sueño) a “enseñar” el Curso a “otros”, que no es ni “correcto” ni “incorrecto”, solo que, como comenté al principio, el Curso se estaría contradiciendo cuando hace el siguiente planteamiento, “¡El mundo no existe! Éste es el pensamiento básico que este curso se propone enseñar.” W-pI.132.6:2-3 A eso se debe cuando el Curso dice, ”No confíes en tus buenas intenciones,…” T-18.IV.2:1

Porque, aunque mis intenciones sean “buenas”, querer “enseñar” este material a “otros”, de nuevo, no es ni “correcto” ni “incorrecto”, simplemente me mantiene a “mi” distraído de la Verdad. Porque al creer que hay “otros” a quienes “enseñar” el Curso, y lo repito nuevamente, corrobora la creencia de que “yo” existo como un "individuo" “separado”. Es un callejón sin salida.

Y, lo que no se da uno cuenta, es que, querer enseñar este material a “otros” sostiene el deseo de querer sentirse especial. El deseo de sentirse especial es simplemente el deseo de sentirse como algo separado de Dios. Y esa idea de sentirse separado de Dios es lo que hace que el “individuo” se perciba como un “cuerpo” “separado”, en un “mundo” de separación, “separado” de “otros”. Es así como la mente que me sueña a “mi”, y que sueña todo este sueño, se mantiene distraída poniendo toda su atención en el sueño.

Por consiguiente, volviendo al párrafo citado del Manual Para el Maestro, cada instante es una oportunidad de enseñanza y aprendizaje, no porque “yo” le esté “enseñando” nada a “nadie”. Sino porque en cada instante el personaje “yo” está demostrando (enseñando), según como reacciono al mundo, si este mundo es realidad o no. Si “yo” existo como “individuo” separado o no. Si “yo” estoy “separado” de “otros” o no.

Utilizándome como ejemplo, cuando culpo a alguien o a algo por lo que sea que esté sintiendo: placer o dolor, cuando tengo miedo de algo, inclusive, cuando creo que debo “arreglar” algo ahí “fuera”, que por eso el Curso dice, “No trates, por lo tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él”, T-21.In.1:7 todas esas son diferentes maneras de demostrar (enseñar) que este mundo es real, de que “yo” “existo” como “individuo” “separado”. En otras palabras, de que el sistema de pensamiento del ego es real.

Si, por el contrario, se utilizan todas las experiencias como aulas de aprendizaje para poner en practica el perdón de manera que pueda demostrar (enseñar) que solo el amor es real, eso es demostrar que el sistema de pensamiento del Espíritu Santo es real. ¿Podemos ahora apreciar lo simple que Un Curso de Milagros es? No dije, “fácil”. Pero sí es muy simple.

Para que no haya confusión de niveles ni contradicción con el mensaje no-dual del Curso, esa tercera parte de Un Curso de Milagros titulada Manual Para el Maestro simplemente habla de la ACTITUD del Maestro de Dios. Jesús, Buda, Ramana Maharshi, y todos aquellos “individuos” que se han hecho conscientes de la Verdad se les considera Maestros de Dios, no porque fueran por el “mundo” a “enseñarle” nada a “nadie”, porque de haber sido así, estarían corroborando la creencia de que el mundo es real, y de que “ellos” son “individuos”.

Simplemente estaban “viviendo” (demostrando, enseñando) desde ese espacio de consciencia. Enseñaban (demostraban) CON SU EJEMPLO, no con sus palabras. Y, hablando puramente en términos duales, la “gente” que se sintieron atraídos hacia “ellos”, primero los escucharon, luego los siguieron, y luego hicieron de ellos algo especial en vez de aprovechar sus enseñanzas. ¿Por qué? Por su miedo a deshacer su sentido de individualidad. Por miedo a deshacer su “yo” ilusorio.

Es por eso que Jesús en Un Curso de Milagros establece claramente que su intención no es que haga algo especial de “él”. Sino que siga sus enseñanzas de manera que ya no le necesite. Por eso a través del Curso Jesús, Espiritu Santo  me dice, "Enseñaré contigo y viviré contigo si estás dispuesto a pensar conmigo, pero mi objetivo será siempre eximirte finalmente de la necesidad de un maestro." T-4.I.6:3

En otras palabras, su objetivo es hacerte consciente de que tú, no como “ser humano”, sino como Conciencia, eres ese Maestro.

Luego, el Manual Para el Maestro dice, “Un Maestro de Dios es todo aquel que decide serlo.” M-1.1:1

Extractos como ese, al igual que muchos a través del Curso se prestan para interpretarse dualísticamente generando confusión. Para mantener consistencia con el mensaje no-dual del Curso, se le podría añadir a ese extracto lo siguiente: un Maestro de Dios es todo aquel QUE DESEA LA VERDAD (que desea serlo). Porque el Maestro de Dios es aquel que vive la Verdad. Dado ese el caso, el que de corazón quiera ser un Maestro de Dios, de nuevo, el que desea la Verdad, tiene que entonces estar dispuesto a mirar todos los obstáculos al amor. Esa parte puede ser hasta muy dolorosa.

En el desarrollo de la confianza, en el cual el Manual para el Maestro explica las diferentes etapas de su desarrollo para que la mente se libere de todo miedo dice, “En primer lugar, tienen que pasar por lo que podría calificarse como un "período de des-hacimiento". Ello no tiene por qué ser doloroso, aunque normalmente lo es.” M-4.I.A.3:1-2

OJO, no es que sea “doloroso” de por sí. Pero como para liberar a la mente de todo miedo tiene que soltar su apego a su sistema de creencias, a su identificación con este “yo”, eso, en un principio, se experimenta doloroso, hasta que se da “uno” cuenta que el dolor no surge a raíz de soltar esta identidad. De hecho, soltar esta identidad no es doloroso, es una liberación. El dolor solo se experimenta a raíz de aferrarse a esta identidad, que, de nuevo, es el deseo de sentirse especial, de creer que la realidad es cuerpo separado.

Por consiguiente, el que desea ser un Maestro de Dios es aquel que ya no desea las ilusiones, sólo la Verdad. De eso ser así, si solo deseo la Verdad y no las ilusiones, no tendría ningún sentido ir “yo” por el “mundo” a “enseñarle” este material a “otros” porque eso sólo corroboraría que mi deseo no es la Verdad, sino que continuar sintiéndome especial (continuar creyendo que soy un “individuo” que “existe” en un “mundo” de “separación”).

Ahora queda claro que el Curso es un currículo altamente individualizado, el cual no me pide que haga nada con el “mundo” ni en el “mundo”. Simplemente me pide que ponga en práctica su enseñanza para no perder de vista lo que realmente Soy (mente soñadora, no personaje separado). Una vez la mente se va liberando de toda culpa, la vida cotidiana dará testimonio de la actitud del Maestro de Dios. Lo cual implica, el mundo se deja de tomar en serio.

2da PARTE

¿QUÉ HAY DE LOS QUE ENSEÑAN UN CURSO DE MILAGROS?

Voy ahora a abordar la siguiente pregunta. ¿Y qué hay de los que comparten las enseñanzas de Un Curso de Milagros? ¿Están “ellos” distraídos de la Verdad?

Eso depende. Cuando el sistema de pensamiento del ego deja de tomar protagonismo en la mente, no hay necesidad de enseñar el Curso a nadie porque está claro que ¡no hay nadie! Y eso, el Maestro de Dios lo tiene muy claro. Simplemente vive su vida normal, haciendo lo que todo ser humano hace, solo que, desde otro estado de consciencia. Eso es todo.

Sin embargo, aquellos cuya función sea compartir este material, la vida los irá dirigiendo en dirección a compartir las enseñanzas del Curso. No buscarán ningún tipo de recompensa, compensación ni reconocimiento alguno. Y si se requiere que algún tipo de compensación tenga lugar de manera que pueda continuar su función trasmitiendo el mensaje, eso ocurrirá muy orgánicamente. En otras palabras, no habrá intención alguna de enseñar este material a nadie, ni de ganarse la vida con ello, porque, de nuevo, ¡no hay nadie! Simplemente será un ocurrir que tendrá lugar.

Y la pregunta que puede surgir ahora, y todos aquellos que leen mis escritos tienen todo el derecho de hacerla, es, ¿y por qué Nick Arandes se encuentra compartiendo y respondiendo preguntas relacionadas al Curso de Milagros?

Lo único que podría decir es, mi intención nunca ha sido “enseñar” Un Curso de Milagros a “nadie”. Inclusive, me encuentro escribiendo estas palabras, y en vez de luchar contra ello, solo las veo fluir. ¿Por qué razón? No tengo la mas mínima idea. Sólo sé que el impulso surgió, y también tengo claro que las palabras no son para mas “nadie”. Si acaso, son para recordar que mi única función es perdonar.

Hablando como si hubiesen “otros”, si estas palabras le sirven a “alguien”, es porque eso tenia que tener lugar en el guion, y “yo” fui quien las tuvo que escribir. Pero no soy “yo” el que escribe nada. Soy un instrumento. Y no tengo idea de lo que seguirá haciendo la vida “conmigo”. Sin embargo, en ocasiones que surge alguna invitación a compartir Un Curso de Milagros, primero me percato de que la persona que me invita no me vea como un “maestro”, sino que tenga un deseo profundo por la Verdad.

Es por eso que no accedo a todas las invitaciones que se me hacen. Si siento que la persona, u organizadora, siente un deseo profundo por la Verdad, el encuentro se convierte en un compartir, no en un “yo” que quiera “enseñar” nada a nadie.

Por ejemplo, este escrito está teniendo lugar un 12 de noviembre del año 2019. El 15 de noviembre de ese mismo año, unos tres días después, tengo una charla que voy a impartir en  Zaragoza, España, no porque tenga algún interés de enseñar este material, sino porque fue una invitación que recibí de alguien que su deseo profundo es la Verdad. Y por razones que desconozco, el personaje “yo” se encontró aceptando esa invitación. Se hizo un cartel para apoyar a la persona que me invitó, y se anunció.

Pero “yo” no voy con ninguna intención de “enseñarle” el Curso a “nadie”. Sin embargo, es un ocurrir que, hasta este momento, tendrá lugar. Una vez que me ponga a compartir las palabras que surjan a través de “mi” relacionadas a la teoría de Un Curso de Milagros, lo que tengo muy claro es que ese escenario ha sido diseñado únicamente para perdonar lo que pueda surgir a raíz de ese encuentro.

Como podemos ver, en ese sentido, ese escenario no difiere de ningún otro escenario que la vida presente. Eso lo tengo muy claro. Por eso no hago nada especial de compartir la teoría del Curso. Es simplemente lo que está teniendo lugar en mi guion. Y estarán las personas que tengan que estar. No tengo interés alguno en que la gente me siga. Sólo sé que los que estén ahí lo habrá orquestado la conciencia misma para que juntos recordemos la Realidad, la única Realidad (letra mayúscula), la cual es Eso que no puede ser descrito con palabras.

En ese sentido, Un Curso de Milagros es simplemente la excusa que la conciencia utiliza para que ese encuentro tenga lugar. Y siento en mi corazón, que esa pueda que sea, si no la última, una de las últimas veces que me encuentre compartiendo charlas relacionadas a Un Curso de Milagros. La vida me sigue llevando a compartir, pero mas bien relacionado a la no-dualidad. Pero todo lo relacionado a Un Curso de Milagros simplemente es “mi” práctica “personal”, la cual no necesito llevarla al “mundo” porque, de nuevo, ¡no hay mundo!

Y como siempre he dicho, no tomes nada lo que digo como la “verdad absoluta”. Es “mi” práctica, es “mi” comprensión de este material. Y si el material es no-dual, es obvio que no tiene nada que ver con la experiencia física. El que desee aprender Un Curso de Milagros, que se sienta con el material, que lo lea, que lo estudie, y que lo practique. Porque el único Maestro (letra mayúscula), según “mi” comprensión del Curso, capacitado para enseñar este material y transmitir el mensaje inequívoco es el que lo dictó. Que para efectos de lenguaje del Curso, se le conoce como Jesús, o Espíritu Santo.

Si el deseo profundo por la Verdad está vigente en el estudiante del Curso, porque es lo que toca en su guion, si fuese necesario un recurso “externo”, como un “individuo” para que le apoye en la comprensión de la teoría, ese encuentro será orquestado por la conciencia misma. Y ese individuo pueda que sea el barrendero, que aunque se veían todos los días, nunca se dieron la oportunidad de conocerse.

Siempre recuerdo, me percataré de un verdadero Maestro de Dios cuando sienta su paz, que es simplemente la mia proyectada en él, y nunca me pedirá que lo siga, ni intentará venderme nada. Porque si de verdad sabe que su Realidad es algo que trasciende la experiencia física, simplemente será un guía que apunta hacia Eso, que no tiene nada que ver con este mundo.

“Yo” (Nick Arandes) hago lo posible, si es que toca en mi guion, por salirme del medio. Y no soy siempre exitoso en ello. Quizás escribir estas palabras muestra que todavía hay una identificación con un “yo”. Eso no lo sé. Se que no intereso buscar seguidores. Como músico quizás, pero no como alguien que la vida lo ha llevado a compartir la teoría del Curso.

La práctica del Curso es para “mí”, y solamente para “mi”. Y si en el guión toca que comparta éste material, lo hago como parte de mi currículo para perdonar. Y lo que cada cual haga con el material es perfecto, en el sentido de que, todo forma parte del plan de Dios para salvación. En otras palabras, el “yo” compartir este escrito es tan perfecto como lo que cualquier individuo se sienta inclinado a hacer con Un Curso de Milagros. Por consiguiente, seguiré escribiendo y compartiendo, si, de nuevo, es lo que toca en mi guión.

Entonces, ¿soy un Maestro de Dios? Honestamente, no me interesa esa etiqueta. Hablando en un contexto no-dual, Soy (letra mayúscula), Eso que no difiere de lo que “tu” eres, y, que a su vez, palabras no pueden describir. Desde la experiencia dual, soy lo que sea que tenga que ser en este instante, en función a mi guion. No obstante, mi deseo más profundo es perdonar. El resto son detalles insignificantes.

#nickarandes

Thursday, November 7, 2019

Siente Culpa Por Querer Cuidar de Su Cuerpo

Pregunta: "Hola Nick. Me surge.. Gracias por tus aportaciones... Si pudieras hacerme un comentario sobre este asunto.. Como poder integrar el significado real del cuerpo?.. El libro nos dice que el cuerpo es el mecanismo de comunicación en este mundo.. Pero me lleva una vez más a confusión de niveles...que te parece o como me podrías ayudar a gestionar la parte estética y no sentir culpa y dudas si me arreglo, si me gusta estar bella.. Yo me digo a mi misma que esto es un sueño y el cuerpo no significa nada salvo nuestra forma de estar aquí... Pero a veces si hay algo que rechazo de mí cuerpo entro en conflicto.. Me siento mal por ello pero a la vez no me gusta y si decido arreglarlo con retoques estéticos me siento mal.....por ejemplo, someterte a una cirugía estética por una deformidad en el cuerpo... Como poder gestionar eso???"

Comentario: Nuestra experiencia humana, no dije nuestra realidad, sino nuestra experiencia humana es una de cuerpos. Al la mente haber elegido el sistema de pensamiento del ego, se proyecta un cuerpo. Es así como el sistema de pensamiento del ego mantiene a la mente alejada de si misma, distraída de sí misma. Como cuando duermes y sueñas. En el momento que la mente proyecta el sueño se le olvida que donde en realidad está ese en una cama descansando.

Sin embargo, el sistema de pensamiento del ego, que se rige por la culpa, por el ataque, por el miedo, utiliza la misma espiritualidad para autoflagelarse. En tu caso, primero tienes la experiencia de ser un cuerpo, y ahora te sientes mal por querer cuidar de él. Sin embargo, llevémoslo por partes de manera que mientras todavía tu atención sigue dirigida al cuerpo, puedas poco a poco soltar tu apego a él.

Así que, primero permíteme elaborar un poco con algunas de tus inquietudes específicas.

Dices, “Yo me digo a mi misma que esto es un sueño y el cuerpo no significa nada salvo nuestra forma de estar aquí... Pero a veces si hay algo que rechazo de mí cuerpo entro en conflicto..”

En primer lugar, cuando me digo a mí mismo que esto es un sueño, que no soy un cuerpo, que aunque es mi realidad, no es mi experiencia, puedo estar cayendo en un juego de autoengaño. Esto me recuerda un extracto del Curso que me dice, "El cuerpo es sencillamente parte de tu experiencia en el mundo físico. Se puede exagerar el valor de sus capacidades y con frecuencia se hace. Sin embargo, es casi imposible negar su existencia en este mundo. Los que lo hacen se dedican a una forma de negación particularmente inútil. En este caso el término "inútil" significa únicamente que no es necesario proteger a la mente negando lo no-mental. Si uno niega este desafortunado aspecto del poder de la mente, está negando también el poder mismo." T-2.IV.3:8-13

Sí, sé que no soy un cuerpo. Pero ese sólo es un entendimiento intelectual. Despojando la experiencia presente de significado, no obstante, me lleva a dejar de prestar atención a los conceptos que la mente está fabricando sobre el cuerpo, sobre el mundo, sobre lo que soy, etcétera, y eso es lo que permite que la corrección esté teniendo lugar en la mente de manera que, en su debido momento, el apego al mundo, en este caso específico, al cuerpo, pueda tener lugar.

Entonces, y aquí es donde el ego se apodera de estos conceptos para generar culpa. Empiezas a rechazar tus deseos de efectuar un cambio en el cuerpo por creer que si haces eso estás dándole importancia del cuerpo, y, por consiguiente, no puedes sacarle provecho al perdón.

Eso, en mi experiencia, y sólo te hablo de mi experiencia, si estoy muy identificado con el cuerpo, y eso tiene un efecto sobre mi paz, puedo efectuar un cambio en él, mientras simultáneamente puedo continuar mi práctica del perdón. Eso no hace que el perdón deje de tener poder o eficacia. Simplemente me apoya a dejar de prestar atención al cuerpo y continuar el trabajo del perdón.

Por ejemplo, digamos que una mujer tiene baja autoestima porque sus pechos son muy pequeños. Y no digo eso partiendo desde la premisa de que eso sea “correcto” o “incorrecto”. Lo digo porque a nivel cultural, se puede ver como muchas mujeres se hacen operación tras operación en pos de la “fuente de la juventud” (fuente de la felicidad), creyendo que ahí está su felicidad. Y que si tienen ese cuerpo esbelto la gente las va querer. Y esto aplica a los hombres también.

Continuando con el ejemplo que estoy compartiendo, esa mujer con baja autoestima, por más que trata de perdonar no puede sentirse bien. Se frustra y aparenta que está corriendo en círculos. Sin embargo, el deseo de ir al médico y hacerse un implante la lleva a subir su autoestima. Esa acción no hace que el perdón pierda poder. Simplemente, en su caso, la apoya a dejar de prestar atención a sus pechos.

La paradoja, es que cuando deje de prestar atención a sus pechos, pueda que termine sacándole mas provecho al trabajo de perdón. Primero, porque aprende, por experiencia personal y no teoría, que su felicidad y su paz no tenía nada que ver con el tamaño de sus pechos, solo que, de nuevo, en su caso necesitaba tener la experiencia de el cambio de sus pechos para percatarse de esa lección. Y segundo, porque al tener los pechos como le gusta, eso ya no es distracción para continuar su lección de perdón. Solo que, si cree que sus lecciones de perdón terminarán porque tiene pechos más grandes, se dará cuenta que el ego buscará otro defecto para que se tenga que corregir. Pues, de nuevo, al ego no le importa lo que hagas con el cuerpo, siempre cuando no dejes de prestarle atención a él (cuerpo).

Es por eso que en el Curso nos habla de que, "El ego, sin embargo, aunque alienta con gran insistencia la búsqueda del amor, pone una condición: que no se encuentre. Sus dictados, por lo tanto, pueden resumirse simplemente de esta manera: "Busca, pero no halles". T-12.IV.1:3-4 ¿Ves la trampa?

Volviendo de nuevo al ejemplo que estoy compartiendo, habiéndose hecho los implantes, y continuado su practica de perdón, pueda que en un futuro, si ya su lección de perdón ha tenido lugar, y se sienta bien internamente, dejando de prestar importancia cuerpo, pueda que vaya al médico y se quite los implantes, o pueda que viva el resto de su vida con los implantes. La diferencia, es que son simplemente parte de su cuerpo, como lo son los dientes, o las manos, sin hacer nada especial de ello.

Recuerda que el Espíritu Santo no te juzga por lo que hagas con el cuerpo. Puedes intentar cambiarlo todo lo que quieras. Sólo que, cuando no se trae conciencia, te la pasarás el resto de tu vida tratando de “embellecer” algo que está destinado a envejecer y a perecer. Yo no me siento culpable por hacer ejercicio. De hecho, me gusta. No me siento culpable por querer verme bien. Solo que tengo claro que mi única función es perdonar, mientras me encuentro haciendo lo que sea que esté haciendo. La diferencia, es que el hacer ejercicio o el verme “bien” no es una obsesión, es simplemente un ocurrir. Y si se convirtiese en una obsesión, simplemente implica que ahí tengo una lección de perdón.

Y cuando hablo de verme “bien”, y observa qué pongo la palabra bien entre comillas, estoy hablando de el concepto que tengo de verme bien. Pueda que en momentos en el que yo me sienta que me veo “bien” otras personas piensen que me veo fatal.

Así que, esto que acabo de compartir no es para que hagas algo especial del cuerpo. Es simplemente para que pueda erradicarse la culpa que sientes porque tu condicionamiento todavía te lleve a querer cuidar del cuerpo. Sólo que, aprovechas tu lección de perdón sin sentirte culpable por lo que sea que te encuentres haciendo.

Y la segunda parte de tu inquietud, cuando dices, “El libro nos dice que el cuerpo es el mecanismo de comunicación en este mundo.. Pero me lleva una vez más a confusión de niveles...”

El libro no te dice eso para que vayas deliberadamente por el mundo a ser un mecanismo de comunicación, pues, de ser así, el Curso se estaría contradiciendo.

Lo que está intentando decir, según mi entendimiento y mi comprensión de su teoría no-dual, es que cuando se elige el sistema de pensamientos del Espíritu Santo en la mente, el efecto es que el cuerpo perderá todo su atractivo, todo su valor, toda su especialidad, y mientras todavía esté en este plano físico, será simplemente un instrumento a través del cual la sabiduría, el amor, la comprensión se exprese.

Cuando un sabio descansa en el éxtasis del conocimiento, generalmente deja de prestar atención al cuerpo, salvo para sus necesidades básicas, no porque sea “pecaminoso” ni “incorrecto”, sino porque no tiene sentido cuidar de algo que no tiene ningún valor para él. Y observa que dije, “…que deja de cuidar del cuerpo porque no tiene ningún valor para él.”

En otras palabras, el sabio no siente que está sacrificando nada. No está haciendo ningún tipo de práctica con el cuerpo para deshapegarse de él. Es un ocurrir muy espontáneo y natural que ha tenido lugar en él.

La práctica del perdón te puede llevar a esa experiencia. Pueda que vayas caminando hacia la peluquería, y a mitad de camino tienes un despertar de conciencia, y te encuentras dando la vuelta y regresando tu casa feliz y contenta. O, pueda que termines llendo a la peluquería dado que tenías una cita con el peluquero, e igual, si en el momento que sales de la peluquería una lluvia torrencial destruye tu nuevo peinado, no pasa nada.

Sin embargo, volviendo al ejemplo del sabio. Aun sabiendo él que es conciencia pura, y esto es lo que quería comentar sobre tu inquietud, mientras se encuentre teniendo la experiencia de tener un cuerpo, se convierte, si es que eso toca en su guion, en un instrumento a través del cual el conocimiento pueda ser trasmitido a “otros” “aparentes” “cuerpos”.

Pero, OJO, no porque él crea que esa es "su" función. Porque si fuese “él” a ir al “mundo” a intentar compartir este conocimiento a “otros”, estaría cayendo en la trampa de creer que "él" "existe" como "cuerpo", que el "mundo" "existe" como "realidad", y que "existen" "otros" a los que el pueda "influenciar". Partiendo de esa premisa, Un curso de Milagros no tendría sentido, sobre todo, cuando muy claramente estipula que, "¡El mundo no existe! Éste es el pensamiento básico que este curso se propone enseñar." W-pI.132.6:2-3

En otras palabras, la mente que sueña un sueño, al creer que en el sueño puede "ayudar a otros", sigue distraída con el sueño. A eso se debe que el Curso dice, "No confíes en tus buenas intenciones,..." T-18.IV.2:1 Pues de ahí parte el deseo de sentirse especial. El deseo de sentirse especial es simplemente el deseo de sentir que soy un cuerpo separado de Dios, separado de "otros", eso me hace especial.

Y, sin embargo, estas palabras que comparto no son para enjuiciar a personas que vayan por el mundo a impartir un conocimiento. Todo el mundo va a actuar en función a su guión. Hay quienes "enseñarán" desde el ego, y hay quienes compartirán desde la comprensión.

¡Los dos escenarios son perfectos!

Simplemente se utilizan estas palabras como clarificación de mi entendimiento, práctica, y comprensión de la teoría del Curso. Por favor, no las utilices para que justifiques la creencia de que yo sé algo. Simplemente están siendo compartidas a través de este instrumento cuerpo mente con un fin que va más allá de mi comprensión. Todo forma parte del plan para la salvación DE LA MENTE.

¿Ves que no hay confusión de niveles? “Yo” me encuentro compartiendo este comentario. ¿Significa esto que estoy confundiendo los niveles? Mi respuesta es muy simple, “me da igual”. Esto es un ocurrir que está teniendo lugar, y mi única función es perdonar.

Así que, en resumen, puedes dejar de estar en guerra con tu deseo por cambiar tu cuerpo. Sólo que, reconoce que tu felicidad, tu paz, no se deriva de que el cuerpo cambie. Y, aún sabiendo eso, si tienes el deseo de cambiar tu cuerpo, y puedes, ¡pues cámbialo! ¡Ya está! ¿Te gusta sentirte bella? ¡Pues maquíllate! ¡Ya está!

Yo aprendí mi lección con el maquillaje. Hace unos cuantos años atrás, en una noche de Halloween, me puse maquillaje para cambiar mi apariencia a algo más tétrico. Cuando llegué a la casa y tuve que pasar por todo el proceso de quitar el maquillaje, ¡JAMAS lo vuelvo a hacer!

Admiro, a ustedes las mujeres, de como pueden pasar por esa tortura a diario. Primero ponérselo, y luego quitárselo. Yo agradecido estoy que cuando me levanto por la mañana simplemente me hecho agua en la cara, me peino rápidamente, y por la puerta salgo. Y cuando llega la noche, lo único que necesito es la quitarme la ropa, y, ¡a la camita! ¡Ya está!

Ahora, PRESTA MUCHA ATENCIÓN, porque pueda que te quedes en los últimos párrafos que compartí, que, aunque estaba aligerando la culpa que puedas sentir por querer hacer un cambio en tu cuerpo, qué nunca pierdas de vista lo que es importante.

La práctica del perdón, motivada por un deseo profundo por la paz, es lo que importa. Si quieres perdonar para justificar cambiar tu cuerpo, estás pasando totalmente por alto el mensaje. Espero que no se haya malinterpretado lo que compartí en este escrito.

#nickarandes

Sunday, October 13, 2019

Estar Solo Versus Sentirse Solo

Recientemente se me pidió si podía hablar un poco sobre el tema de la soledad. Me sentí inclinado a compartir lo siguiente en función a mi experiencia, al igual que mi comprensión basada en la experiencia humana. El ser humano se siente solo por el mero hecho de percibirse separado de la Totalidad. Es por eso que busca en el mundo compañía para sentirse pleno. Lo que busca en otro ser humano es un sentido de unión. La Unión que cree haber perdido al percibirse como un cuerpo separado.

Ese tipo de “unión”, no obstante, no es en realidad una “unión”. Es, más bien, el miedo a sentirse solo. Sin embargo, cuando uno se siente pleno, nunca se siente solo, aunque esté solo. Yo me la paso gran parte de mi tiempo solo. Esto no implica que no me guste compartir. Disfruto mucho cuando comparto con otras personas. Pero también disfruto mi tiempo solo. Porque no es en realidad que estoy “solo”. Es un reconocimiento de que siempre estoy acompañado. Estoy acompañado por esa Esencia que forma parte, no sólo de mí, sino de todo.

Esto es algo que tiene lugar, muy naturalmente, cuando la paz empieza a ser prioridad sobre todas las cosas. Porque no estamos hablando de soltar el deseo de estar con otras personas. Estamos hablando de aferrarme profundamente a la Presencia, a eso que se le etiqueta Dios, pero que, para mí, es sinónimo de Paz. Por consiguiente, mi deseo por la Paz es mi deseo por Dios. Es lo mismo. Yo no puedo soltar mi deseo a un ser humano, en el que creo que voy a encontrar paz o felicidad, si no estoy dispuesto a saltar al vacío, a totalmente entregarme a los brazos de Dios, donde se encuentra la verdadera paz y felicidad.

Es por eso que en la India se dice que un gusanito no suelta una hoja hasta que se encuentre firmemente aferrado a otra.

Entonces, el objetivo para mí, no es buscar la manera de ver como no sentirme solo. Es percatarme de que cuando me siento sólo es porque hay un sentimiento que tengo miedo a mirar. Y lo que hago es permitir que ese sentimiento surja, observando que significado la mente le quiere dar, y reconocer que nada significa nada. Permito que la presencia del instante presente lo arrope, confiando en que hay un amor en mí que todo lo transforma, aunque en ese momento no sepa ni lo que es ese amor, ni como hace el trabajo.

Según esa comprensión se va asentando, porque ahora me voy sintiendo más cómodo conmigo mismo, y esto ya es algo que no se puede describir con palabras, el deseo por el mundo, de buscar otras personas para que me pueda sentir pleno, se desvanece.

Ya la soledad no me atemoriza. Incluso, me siento muy cómodo con ella porque sé Quien o Que (letra mayúscula) está conmigo. Y lo paradójico, es que puedo disfrutar plenamente la compañía de "otros" sin miedo a que se vayan. Porque ya no importa si hay compañía de "otra" persona, o no. Nunca estoy solo.

Aquí hay que tener mucho cuidado. Porque no quiero que este escrito sea malinterpretado.

Hay personas que prefieren estar solas porque se sienten incómodas relacionándose con otras personas. Y eso no va en acorde con lo que intento compartir en este escrito. Las relaciones nos ofrecen oportunidades hermosas para sanar. De hecho, ese es su único propósito.

Yo no estoy solo porque no desee estar con nadie. Lo que quiero decir, es que cuando estoy solo, no me siento solo en lo absoluto. Y si me tuviese que quedar solo por el resto de mi vida, dado que eso es lo que toque mi guión, estoy bien con ello. Pero no busco la soledad para huir de la compañía. Simplemente observo cómo se va desenvolviendo mi guión. A veces toca estar acompañado, y otras veces toca estar solo. Porque “solo”, o “acompañado”, soy consciente de mi Esencia. Esa, que es Una con todo.

Cómo podrías sentirte solo cuando sabes quién eres. ¿Es posible que Dios se pueda sentir solo? Lo que quiero decirte, aunque te sea difícil de aceptar, es que “Tú”, no como cuerpo, sino como esencia, ¡eres Dios!

La pregunta que hora surge es, ¿cómo puedo tomar conciencia de que soy esa Esencia? Aquí no existe un “cómo”. Estas palabras no son una “prescripción”. Son una descripción que sólo sirven de recordatorio. La vida misma, que lo orquesta todo, que te ha llevado a leer estas palabras, dirigirá todos y cada uno de tus pasos para que las mismas se integren. Ahora sólo toca confiar en el proceso.

#nickarandes

Este Momento Es Una Experiencia Única En Todo El Sentido De La Palabra

La experiencia presente no es una que se “vive”, ¡simplemente es! No hay una identificación con un “yo” que “vive” la experiencia presente. Simplemente la experiencia presente ¡es! Es experiencia misma, con toda su textura, con todo su color, y la misma se vive en paz cuando se deja libre de significado.

Lo que ocurre, es que, para significados, para interpretaciones surgir, tiene primero que haber una identificación con un “yo”. Sin una identificación con un “yo”, no existen interpretaciones, sólo existe Lo-que-Es. Mientras lees estas palabras hay una des-identificación momentánea con ese “yo”. No se experimenta un “yo” que esta leyendo, simplemente, leer, és lo que ocurre. Eso es experiencia misma.

La vida cotidiana es experiencia misma, salvo cuando la experiencia presente se tiñe de interpretaciones que sólo tienen lugar cuando hay una identificación con un “yo”. Ese “yo” interpreta la experiencia presente como agradable o desagradable, se preocupa de lo que pueda tener lugar en el “futuro” o se siente culpable por lo que haya tenido lugar en el “pasado”, de la misma manera, puede sentir placer a raíz de interpretar pensamientos futuros o pasados que le agraden, pero, lo curioso del caso, pasado y futuro son simplemente pensamientos que tienen lugar en el momento presente, que, de nuevo, sólo surgen cuando hay una identificación con este “yo”. Eso, a su vez, da lugar a la ilusión de tiempo y espacio.

Pero tiempo y espacio son constructos ilusorios de la mente porque lo único que existe es este instante presente.

No tienes que creer estas palabras, ni te pido que las creas. Simplemente, compruébalas por ti mismo. ¿Puede haber algún lugar, espacio o experiencia que no sea la que está teniendo lugar ahora mismo?

Si haces una reflexión honesta te darás cuenta que lo único que existe es este instante presente. Aquí no existen preocupaciones, no existe culpabilidad, no existe nada salvo que la experiencia misma. Culpabilidad, preocupaciones, todas esas son meras interpretaciones. Esta misma experiencia libre de significado es la paz que toda la vida el ser humano ha estado buscando, que la tiene en sus propias narices, y la pasa por alto creyendo que es algo que tendrá lugar en el “futuro” cuando su experiencia presente cambie para algo “mejor”.

Y eso que juzga la experiencia presente como “inadecuada” y que va en pos de algo “mejor” es el “yo” del que estamos hablando, que no es más que un producto de la imaginación, y que se deshace en la presencia de este momento cuando la mente deja de proyectarle significado al momento presente.

Volviendo a lo que compartí anteriormente, mientras estabas leyendo estas palabras, totalmente sumergido en la experiencia misma de leer, ¿dónde está ese yo? La pregunta que ahora surges, ¿y cómo puedo dejar de identificarme con este yo? La contestación es muy simple. Eso no es algo que el “yo” hace. Pues aquí es donde el “yo” inventa estrategias y prácticas para des-identificarse del “yo”. Y es un callejón sin salida porque para que ese “yo” haga una estrategia de manera que pueda des-identificarse de ese “yo”, primero tiene que asumir que ese “yo” existe, y lo que estamos, finalmente, empezando a tomar consciencia es de que eso “yo” es inexistente.

Estas palabras no son escritas para que “tú” como “persona” experimentes que ese “yo” no existe. Están simplemente apuntando en dirección a que nuestra Esencia (letra mayúscula) es algo que va más allá de nuestra experiencia como "ser humano". Esa comprensión surge, si es que tiene que surgir, cuando tenga que surgir, y como tenga que surgir. Por ahora, las palabras se usan como símbolos, que, de nuevo, apunta, pero que no son la experiencia.

Es por eso que de esto no se puede hablar. Aunque intentamos hablar sobre ello, y escribir sobre ello, es una comprensión que simplemente tiene lugar. Sí estás leyendo estas palabras, Y hay resonancia en ti con ellas, se podría deducir que la mente está abierta a esta comprensión. Eso no implica que la comprensión vaya a tener lugar inmediatamente. Pero le llamo fertilizando el terreno. Esta experiencia es tan simple y tan obvia, que lo que la hace imposible de experimentar es la resistencia a soltar la identificación con este “yo”.

El “ser humano” se la ha pasado toda su vida construyendo este “yo”. Se siente orgulloso de sus logros, de la misma manera que se siente dolorido e indignado por sus fracasos. Pero logros y fracasos forman parte de una historia que la mente fabrica para sostener la identificación con un “yo” que ahora “cree” que ha “hecho cosas” o que ha “dejado de hacer” cosas.

Soltar la identificación con este “yo” es una forma de muerte. No es una muerte física necesariamente, es una muerte de identidad. Desde la perspectiva “yo”, esa muerte de identidad simboliza una pérdida, que solo cuando hay una identificación con el “yo” se experimenta como dolorosa.

No obstante, desde la perspectiva de la Conciencia, de eso que Soy (letra mayúscula), la des-identificación con este “yo” es una total liberación. Porque, al la Conciencia no estar restringida, es ahora libre para ser lo que siempre ha sido; Totalidad en todo sentido de la palabra. Paz infinita, plenitud absoluta.

Y esa experiencia de paz infinita, de plenitud absoluta, de amor incondicional, es la experiencia presente misma cuando no se le proyecta significado, cuando no se exige nada de ella. En ese sentido, lo que hay es presencia, lo que hay es Lo-que-Es. Y este momento, que es una experiencia única en todo el sentido de la palabra, libre de significado, sería lo mas cercano a la experiencia de amor puro, o para personas que se sienten cómodas con el concepto Dios, es la experiencia de Dios. Por eso se nos dice, “Estad quietos, y sabed que yo soy Dios; ..." [Salmos 46:10]

Estar quietos no significa que “yo” estoy quieto. Es simplemente una manera de decir, suelta todo lo que crees “saber”, y lo que eres (amor, Dios, paz), es lo que queda.

Por eso es tan obvio, tan simple, y a su vez, tan aterrorizante. Porque lo que el ser humano mas le teme, es a su propia ausencia, aun cuando todo el sufrimiento surge a raíz de la creencia de creerse ser un ser humano. Si la oruga supiese que si suelta su pellejo se convertiría en mariposa, ¿no crees que dejaría el pellejo lo antes posible?

Hasta que le ser humano no tome consciencia de la paz, de el amor, de la libertad que tiene lugar al soltar su identidad, seguirá defendiéndola hasta la "muerte". Sin embargo, un proverbio de la India dice que para poder ser verdaderamente libre y feliz, ahora, en este preciso instante, hay que aprender a “morir” mientras está uno “vivo”.

¿Cómo se "muere" mientras me experimento como un cuerpo "vivo"? Simple. Suéltalo todo ¡ahora mismo! Suelta todas las creencias de lo que crees ser, de como las cosas "deberían" ser, y sin duda alguna, va a morir tu sentido de identidad. Y la libertad de sentirte en paz, en este preciso instante emerge. Esa, es la vida eterna, porque la mente se ha liberado. Eterna no en tiempo y espacio. Eterna, libre de tiempo y espacio.

Y aquí viene la paradoja. Esto no es algo que “tú” como “persona” “haces”. Es lo que ocurre a través de ti, si es que tiene que tener lugar. En un principio, esto acabo de decir puede experimentarse como una desilusión. Pero, utilizando las palabras de Ramesh Balsekar, si estás leyendo este tipo de material, y este no es un ocurrir que tiene lugar al azar, se podría deducir que la Conciencia está empezando a despertarse a través de ti, y ese es motivo suficiente para celebrar.

#nickarandes


Thursday, October 10, 2019

¿Si Mi Pareja Me Insulta Es Que Me Estoy Insultando A Mi Misma?

Esta pregunta surgió a raíz de un escrito que compartir titulado, ¿Es Posible Saber Cuál Es La Pareja “Adecuada”?, el mismo se puede leer haciendo clic en el siguiente enlace:


Pregunta: "Así que cuando mí pareja, me dice cállate, loquita, histerica, mujer que usa a los hombres etc (cosa que no es así para nada), pero según tus palabras, yo me insultó, yo pienso eso de mí, el otro no existe, y no dice nada, pero yo sí creo que el otro ahí afuera, es el que es violento y me insulta, espero que cambie eso, porque las peleas, conmigo misma son terribles!!!"

Comentario: Si tu pareja te insulta o te dice todas esas cosas, y a ti te molesta, es porque está apuntando hacia algo en ti, que, quizás, no quieres, o no puedas ver. Cosas que crees de ti a nivel inconsciente. Si, por el contrario, tu, honesta e íntegramente, sabes qué lo que tu pareja está diciendo no es verdad, no tendrías por que molestarte.

Ahora, presta mucha atención. Si estás con una persona que te insulta de esa manera, la pregunta que yo te hago es, ¿por qué te quedas ahí? Si te quedas en una situación como esa, eso sólo muestra la falta de respeto que tienes hacia ti misma. Y esa falta de respeto se manifiesta con personas que no te respetan. ¿Puedes ver ahora la trampa?

Por lo tanto, no es que tu deliberadamente te insultas a ti misma. Pero puedes ver lo que sientes sobre ti misma reflejado en el mundo que te rodea. Hay una vieja historia sobre un hombre que estaba en la entrada de un pueblecito. Llega un forastero y le pregunta a ese hombre cómo es la gente en ese pueblo debido a que estaba buscando un lugar a dónde mudarse. El hombre le pregunta el forastero, "¿cómo era la gente en su pueblo?" El forastero respondió, "son gente chismosa y mal agradecidas. Y es por eso que estoy buscando otro lugar adonde vivir." El hombre le dice al forastero, "la gente en este pueblo son exactamente así." Y el forastero decide irse.

Horas más tarde llegó otro forastero y le preguntó al hombre que cómo era la gente de ese pueblo porque está buscando un lugar a donde mudarse. El hombre le hace la misma pregunta que al forastero anterior, que cómo era la gente en su pueblo. Y el nuevo forastero le respondió, "era gente muy amorosa y servicial, desarrollamos muchas amistades y los queremos mucho, pero por circunstancias fuera de nuestro control nos vemos forzados a mudarnos."

El hombre le dijo al nuevo forastero, "la gente en este pueblo son exactamente igual que en el suyo."

El mensaje es, el mundo solo refleja nuestro estado interno. El tipo de pareja que entra en tu vida refleja exactamente tu estado de conciencia. La pregunta que podría surgir ahora es, ¿pero si yo siento amor hacia mi misma, y comprensión, y sin embargo mi pareja me insulta, quiere decir eso que no siento amor por mi?

Lo único que te podría compartir por experiencia personal es que si estoy en un entorno en el que la persona me insulta, sin culpar a esa persona, sin juzgarla, por amor hacia mí mismo, y por respeto a que esa persona necesita vivir su proceso, me encuentro saliendo de ahí sin problema alguno.

Como ves, el amor que siento por mí, si la situación lo permite, lo que me diría es, "sal de ahí". Esto no es una huida, es sentido común. Pero, de nuevo, si te quedas con una persona que te insulta, y te sientes molesta por ello, si miras más profundamente podrás darte cuenta que te quedas ahí por miedo. Entonces, puedes utilizar esa experiencia para profundizar en tu proceso de sanación. Y, en ese sentido, si utilizas esa relación con el propósito de sanar, tu pareja te está ofreciendo el gran regalo de mostrar donde hay falta de amor hacia ti misma a raíz de como te trata. Y si crees que salir de esa relación, culpando a la pareja, sin tomar conciencia de que el mundo solo refleja lo que está en tu interior, todas y cada una de tus relaciones te seguirán reflejando lo mismo hasta que aprendas la lección.

Es por eso que toda filosofía que apunta hacia la verdad nos dice que nuestros hermanos son nuestros salvadores. Porque al ser parte de mí, me muestran lo que hay en mi, que "solo", o no puedo, o temo ver. Y no necesitas estar en una relación de pareja para sanar. Toda relación sirve ese mismo propósito. Cualquier cosa en el mundo, cualquier persona, o situación en el mundo, que de alguna forma mueva algo en ti, sirve para lo que estamos hablando.

Permítame compartir un ejemplo que tuvo lugar anoche. Entré al supermercado con una actitud de amor y apertura. La mujer detrás de la caja registradora me pregunta si quiero una bolsa, sólo que las que le quedan son bolsas de papel. Le compartí que estaban cayendo gotas de llovizna y tenía aproximadamente unos 15 minutos de caminata para llegar a donde me estoy quedando. Pero si lo que tienen disponible son solo bolsas de papel, que está bien conmigo, y con mucho gusto las acepto. La mujer reflexiona por un momento, agarra una bolsa de las que la gente paga que son reusables y me dice, tranquilo, te regalo esta bolsa.

Ahí tienes un ejemplo de una relación. Me estaba relacionando conmigo mismo. Sólo que en este caso la "otra" persona no era una pareja, sino que era una mujer que estaba jugando el papel de cajera en un supermercado.

Digamos, no obstante, que yo entro a ese mismo supermercado con una actitud negativa y de rechazo. Y le explicó a la mujer que está lloviznando y tengo unos 15 minutos de caminata. Ella podría haber reflejado mi actitud con una mala mirada, me podría haber hablado condescendientemente y quizás me hubiese dado la bolsa de papel de mala gana. No porque ella sea una "mala" persona. Sino porque estaría reflejando la negatividad que hay en mi. Porque lo que estoy “viendo” “fuera”, no es “el” mundo. Es “mi” mundo.

Presta ahora atención. Aquí va otra experiencia personal. Cuando estuve en Puerto Rico buscando una documentación en el registro demográfico, que al ser una agencia gubernamental se escuchan muchas historias de empleados que tratan a la gente de mala gana, ya sea porque no les gusta su trabajo y eso es lo que reflejan al público, o lo que sea, fui con una actitud abierta dispuesto amar. Todo el mundo me trataba con respeto, reflejando el respeto hacia mi mismo. Sin embargo, me tocó una persona, que por más amable que pudiese ser, su actitud hacia mi era muy tajante. Yo tenía claro que la actitud de esa persona no tenía nada que ver conmigo, y que era algo que ella tiene que trabajar para sí misma. Pero, como en un principio sentí un pinchazo de molestia, sabía que esa persona estaba mostrando algo en mi que necesitaba yo ver.

Al tomar conciencia de ello, en ningún momento reaccioné hacia ella, aunque en un principio me hubiese gustado decirle algunas cosas. Pero simplemente profundicé en recordar que lo único que hay es inocencia. Y que esa persona se está comportando de esa manera porque ese es su proceso, que no tiene nada que ver conmigo. Y que la respeto y la amo igual. Porque el amor hacia mi y el respeto hacia me es lo que estaba priorizando.

Mientras tanto yo estaba cooperando con toda la información que ella me pedía, que en ocasiones aparentaba ser ridícula, pero yo sólo fluí con la conversación. Al final de nuestro encuentro, se pudo ver en ella, un cambio en su actitud. Me pidió que fuese el próximo día con la documentación necesaria que me había pedido y qué no tenía que hacer fila, sino, que fuese directamente hacia donde ella. Aunque, obviamente el tener que regresar al otro día temprano en la mañana al igual que el tener que buscar esa otra documentación era una inconveniencia para mí, yo salí de esa agencia gubernamental confiando en que la vida sabe lo que hace y estaba en paz y total aceptación con la circunstancia.

Busqué la información que me pidió, qué luego me enteré que no era necesaria, pero cuando llegó al otro día, esa misma mujer no estaba trabajando ese día. Lo curioso del caso, fluyendo con la experiencia misma, me dirigí hacia otra persona que me había atendido antes, sin tener que hacer fila, y dos cosas ocurrieron: primero, me pudo facilitar la información que estaba buscando sin lo que la mujer del día anterior me había pedido. Y segundo, me di cuenta que había llevado una carta equivocada, y que si hubiese estado con la mujer anterior, seguramente no me hubiese facilitado la documentación por ese error, mientras que está lo pasó por alto y me facilitó el documento que necesitaba.

Así que, me alegro que esa otra mujer no hubiese estado trabajando ese día porque de lo contrario hubiese tenido que volver a salir del lugar, y, quizás, perder otro día más.

Pero lo que quiero compartir aquí, para no desviarnos del planteamiento original, es que el mundo constantemente refleja nuestro estado interno. Y te compartí dos ejemplos, una persona que reflejó un estado interno de amor, y otra que reflejó su estado interno de auto rechazo, el cual en un principio me permitió ver si había algún rechazo en mí, que luego se disolvió en la nada. En ese sentido, ella se queda con su rechazo hacia si misma, mientras yo me quedo con mi amor hacia mí mismo.

Por lo tanto, nunca juzgues a tu pareja ni a nadie porque te insulte. Mira honestamente si cualquier insulto que surja de “afuera” te molesta. Porque si ese es el caso, eso es lo que crees de ti misma. Y es simplemente una oportunidad para sanar, para que aprendas a amarte a ti misma. Y, en mi experiencia, la vida no me ha puesto parejas que me insultan. Pueda que la relación me muestre otros aspectos de sanación, pero todas han sido muy respetuosas. Y ese es el respeto que siento por mi mismo.

En las redes sociales, si veo algún comentario de insulto hacia mi, primero observo si estoy reaccionando a ello. Si hay reacción, perdono, mientras eliminó el comentario, o quizás bloquee a la persona. Y si no hay reacción, igualmente eliminó el comentario, y posiblemente bloquee a la persona.

Por lo tanto, si te encuentras con una persona que te insulta, mientras perdonas y se restaura el amor en ti, puedes salir de ahí. Eso no implica que estás rechazando a ninguna otra persona, porque no hay nadie ahí “fuera”. Pero sí implica que te estás amando a ti misma.

#nickarandes