Wednesday, December 13, 2017

Miedo a La Relación

Fayna Curbelo y Nick Arandes comparten su experiencia sobre la dinámica de lo que es una relación consciente. En este video compartirán sobre: Miedo a La Relación

Este video se puede compartir haciendo clic en el siguiente enlace: https://youtu.be/VObWHkY_ilw


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Tuesday, December 12, 2017

La Fantasía de la Atracción

Fayna Curbelo y Nick Arandes comparten su experiencia sobre la dinámica de lo que es una relación consciente. En este video compartirán sobre: La Fantasía de la Atracción

Este video se puede compartir haciendo clic en el siguiente enlace: https://youtu.be/WU5xj5EDyio


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Monday, December 11, 2017

El Amor Libre de Conceptos

Fayna Curbelo y Nick Arandes comparten su experiencia sobre la dinámica de lo que es una relación consciente. En este video compartirán sobre: El Amor Libre de Conceptos

Este video se puede compartir haciendo clic en el siguiente enlace: https://youtu.be/C1mlCSgBTBw


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Cuando Liberas los Conceptos Lo Que Queda es Amor

El amor es lo único que está presente en cada instante. La única razón por la cual aparenta no experimentarse es por los conceptos que hemos forjado a raíz de lo que el amor es, o de como se "debería" sentir, y constantemente los hechos que están presentes demuestran una y otra vez la presencia del amor.

Decimos, no estoy "atraído" o "enamorado" de mi pareja. Mas sin embargo están juntos, a veces agarrados de manos. Eso son los hechos. ¿No es eso suficiente evidencia para que se de uno cuenta de que hay amor entre los dos? Lo que ocurre es que cuando opacamos nuestra experiencia presente con los conceptos que tenemos no podemos ver lo obvio.

Si estuviese "enamorado" me "debería" sentir de cierta manera. Eso es un concepto. Si de verdad le quisiera no me sentiría atraído por otra persona. Eso es un concepto. Si mi pareja me quisiera no me dejaría. Eso es un concepto. Nada de eso tiene que ver con el amor verdadero porque el amor verdadero está siempre presente. Libera tu experiencia presente de todo tipo de concepto y no vas sino que a experimentar amor en todo momento. ¿Qué mas no podrías experimentar si el amor es lo único que hay?

Eres la luz. Pero has inventado el concepto de oscuridad. Ahora dices que tu vida está llena de oscuridad porque no quieres soltar ese concepto. Sueltas ese concepto y te das cuanta de que la luz no había que ir a buscarla en ningún lugar. Ya lo eres.

Por lo tanto, si estamos sufriendo en este momento presente, no es porque el amor o la felicidad no esté presente sino que mas bien porque la hemos opacado con un concepto personal de lo que al amor es, de lo que la felicidad es, y nunca vamos a poder ser conscientes de ella hasta que no estemos dispuestos a mirar los conceptos que tenemos sobre todo.

Es por eso que es tan simple el ser consciente. Pues no nos pide que hagamos nada especial de nada, no nos pide que entendamos ni que aprendamos nada, solo nos pide que dejemos a un lado todo concepto, toda creencia que tengamos sobre todo, y sin obstrucción alguna la paz se experimenta, y eso es amor. Así que ahora mismo, estés con quien estés o no, estés haciendo lo que estés haciendo o no, si sufres, no es porque no haya amor en tu vida sino que mas bien porque estás en resistencia al momento presente tal como se expresa, y esa resistencia es sufrimiento. Es así como se niega el amor constantemente.

Lo primero que tengo que "hacer" por así decirlo es dejar a un lado cualquier idea y concepto que tenga sobre el amor y la felicidad. Luego abrirme a vivir este momento, sienta lo que sienta, se experimente lo que se experimente, y la vida misma me va poco a poco apoyando al reconocimiento de esta experiencia libre de sufrimiento. Es ahi cuando soy consciente de que soy amor, de que solo el amor es real. Pues para reconocer a Dios tengo que vivir en completa aceptación del momento presente ya que el momento presente es la presencia de Dios, la presencia del Amor. Resisto el momento presente y resisto a Dios, resisto al Amor.

Thursday, December 7, 2017

Miedo A Ser Castigado Es La Unica Razón Por La Que Se Sufre

Voy a aprovechar para explorar la raíz de todo sufrimiento. El momento presente es una experiencia, que aunque no es real, para efectos de la condición humana aparenta serlo. Por consiguiente hay que partir de la premisa de que mi experiencia es mi realidad. Esa experiencia es a la que se le conoce como mi experiencia presente.

La misma es algo que ocurre, no una que hago ocurrir. Por lo tanto lo primero que voy a tener que aceptar es que no tengo control ninguno de lo que ocurre. ¿Qué es lo que entonces me lleva a experimentar miedo y sufrimiento en la experiencia presente? La creencia de que un opuesto al amor puede de alguna manera existir.

Así que si el amor es lo único que es real, mi experiencia presente tiene que por definición ser parte de ese amor. No estoy diciendo que el amor crea un mundo de separación que es el cual percibo con mis sentidos. Estoy diciendo que si el amor es lo único que existe, este momento presente tiene que formar parte de ese amor. Y si yo no controlo lo que ocurre en mi experiencia, y el amor es lo único que verdaderamente existe, yo tengo que ser parte de ese amor y ese amor tiene que por consecuencia sostenerme a mi.

Por lo tanto todo lo que ocurre en mi experiencia presente es producido por el amor para beneficio del amor mismo. Dado ese el caso no puedo sino que ser amado en cada momento. Cuando no me creo ser merecedor de ese amor tengo que por consecuencia creer en el castigo. Ese miedo a ser castigado es algo que me lleva a percibir cada momento presente con miedo y desconfianza. Entonces me encuentro intentando controlarlo, juzgándolo según mis interpretaciones personales que parten de una premisa de miedo y ese amor que soy, ese amor que lo sostiene todo se pone en cuestionamiento. Así cada experiencia presente está llena de sospecha y no importa lo que esté teniendo lugar siempre permanecerá la incertidumbre del posible castigo acechando pues siento que es eso lo que merezco.

Cuando empiezo abrirme a la posibilidad de que el amor me ama y de que nunca me haría daño, empiezo ahora conscientemente a cuestionar todo pensamiento que surge que de una forma o otra ponga en duda este nuevo planteamiento. A principio pueda que aparente ser completamente imposible creer no ser merecedor del amor verdadero, primero porque toda una vida me he creído lo contrario, y segundo porque el conflicto que se siente a nivel físico puede ser extremadamente aterrador. Ese conflicto, ese terror que siento al poner en cuestión el miedo con el que me he identificado es lo que hace que este proceso sea tan difícil, y la tendencia inmediata es a buscar refugio distrayéndome de la manera que pueda.

Si mi experiencia presente se me pone difícil y siento mucho dolor salir huyendo es la opción que el miedo me vende. En una situación extrema puede llevar al suicidio. En una no tan extrema se busca la manera de adormecer ese sentimiento ya sea drogándose uno, comiendo excesivamente, distraído con la televisión o algún tipo de entretenimiento, durmiendo, inclusive suprimiendo todo ese sentir que por lo general es lo que nos lleva a un estado depresivo.

Mas sin embargo esas densas capas dolorosas tienen que ser atravesadas para que se pueda descubrir la paz y el amor que hay detrás. Aunque esto parezca "injusto" tenemos que recordar que la paz, el amor nunca nos ha abandonado. Sólo que hemos interpuesto tantos obstáculos ante él, y esos obstáculos en realidad es nada más y nada menos que UNO SOLO, muestra creencia en el castigo que lo hemos hecho parte de nuestra identidad. Ese dejar a un lado esa identidad falsa se experimenta como una forma de “muerte”. Es como el ejemplo de un niño maltratado por su madre. Cuando la policía le quiere quitar el niño a la madre el niño llora y se aferra más a su madre, aun cuando es ella la que lo maltrata sin darse cuenta el niño que la policía sólo quiere ponerlo a salvo.

Hemos hecho del miedo, del merecimiento al castigo y del sufrimiento nuestra madre y por eso nos aterroriza dejarla en pos de la salvación. Esto me recuerda una frase que escuchaba mucho cuando niño que dice, "más vale malo conocido que bueno por conocer." Pero el amor nos lleva dulcemente de la mano mientras atravesamos ese mundo de tinieblas, que aunque pueda doler muchísimo tiene que ser atravesado para poder llegar a la luz que se encuentra en nosotros.

¡Y aquí va la buena nueva! Lo que duele NO ES atravesar las tinieblas ya que el bosque de las tinieblas NO EXISTE dado que es sólo un constructo de nuestra imaginación. Pero aun así como creemos en él lo que duele es que ¡no queremos soltarlo!

Ese es el apego inconsciente al sufrimiento, el deseo inconsciente por el castigo. Pero a medida que se va soltando la creencia en el merecimiento del castigo y aceptando el amor que somos, en el momento más inesperado, ese bosque de tinieblas se convierte en un jardín de dicha. Y que conste que ese trabajo NO lo hace uno. Ese trabajo lo hace la Sabiduría Interna si te abres a Ella. A eso se le conoce como tu pequeña dosis de buena voluntad.

Por lo tanto si te encuentras en medio del bosque de las tinieblas, continúa poniendo un pie frente al otro confiando en tu proceso. Porque cuando menos te lo imaginas te darás cuenta de que AHORA MISMO estás en el jardín de la dicha, sólo que no lo puedes ver por el apego al sufrimiento, por la creencia en el castigo, por el apego al bosque de las tinieblas que de nuevo, aunque no es real es lo que conoces.

Ese apego al sufrimiento, ese miedo al castigo no es malo ni razón por la cual sentirse uno culpable. Es simplemente el reconocimiento de que aunque ya sabes que eres amor, todavía ese conocimiento no se ha integrado del todo. Por consiguiente, de nuevo, sólo continúa, confía en tu proceso, ten fe en que el amor te está llevando ahora mismo de la mano. ¿Y cómo puedes saber con certeza de que esto es así? Porque te lo está recordando ahora mismo a través de estas palabras. La pregunta es, ¿estás listo para aceptar lo que el amor intenta comunicar a través de estas palabras? Si tu respuesta es que no, no pasa nada. El amor seguirá buscando la manera de hacerte consciente de que nunca te ha dejado y de que nunca te dejará por más que intentes ignorarlo.

Pero no intentes ver ese amor con los ojos del cuerpo ni sentirlo con tus sentidos físicos ni imaginártelo con tu mente lógica. La paz que tiene lugar cuando eres consciente de que eres merecedor del amor de Dios no se puede explicar con palabras. Por lo tanto recuerda que el momento presente ha sido orquestado por el amor mismo por consiguiente nunca podría hacerte daño. Lo único que aparenta hacerte daño son los pensamientos que albergas alrededor de la experiencia presente y todos ellos tienen algo en común, son falsos.

Ríndete en completa aceptación al momento presente y permite que tu Sabiduría Interna se encargue de todo. Y lo que se tenga que hacer se hará porque se están haciendo. Y lo que no se tenga que hacer no se hará porque no se está haciendo. Y si cuestionas lo que crees que se “debería” hacer o no en función a lo que tú crees que se “debería” hacer o no, estás intentando controlar por lo que no tienes confianza en el momento presente lo cual demuestra una vez más que si no te "proteges" tu podrás ser castigado. Esa es la mentira que se está deshaciendo hasta que te des cuenta que el amor nunca te abandona. Cómo sería posible que te abandonase si el amor eres tú.

El Ego Siempre Quiere Sacar a La Mente del Momento Presente

El momento presente es lo único que existe. No hay nada mas. La experiencia presente es la única que puedo vivir, no porque sea "yo" quien la haya elegido sino porque la vida misma la ha elegido. Por algo el Curso me recuerda, "Tener libre albedrío no quiere decir que tú mismo puedas establecer el plan de estudios." T-In.1:4

Es por eso que no solo cualquiera que sea la experiencia presente es perfecta sino que si la vida la ha elegido tiene que ser lo mejor que me puede estar ocurriendo. ”¿qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien?" W-135.18:1 Todas las cosas obran conjuntamente para el bien. En esto no hay excepciones salvo a juicio del ego." T-4.V.1:1-2

Esa actitud de no resistencia a lo que es, a lo que está teniendo lugar en este momento es paz interior. Observa que no he dicho que paz interior es no sentir, o de que las cosas vayan de una manera o de otra, es simplemente aceptación total libre de cualquier resistencia.

Como el sistema de pensamientos del ego se deshace en aceptación total del presente simplemente agarra esa experiencia presente y la evalúa. Evaluar es fabricar una historia sobre el momento presente. Lo juzga como "bueno" o "malo". Si lo evaluamos como "bueno" debido a que va en acorde con alguna creencia que tengamos sobre como las cosas "deberían" ser o como nos "deberíamos" sentir se crea la “apariencia” de que nos sentimos "bien." Si por el contrario la evaluamos como "malo" debido a que una vez más, va en acorde con alguna creencia que tengamos sobre como las cosas en este caso no "deberían" ser o como no nos deberíamos sentir nos sentimos "mal" (sufrimiento).

Si me siento mal la tendencia es de querer cambiar el momento presente o simplemente querer salir corriendo. Mas observemos muy cuidadosamente la causa de ese "dolor" o "sufrimiento". No es la experiencia misma la que me hace sentir de una manera o de otra. Es la historia, la creencia, de nuevo, la evaluación que la mente hace del momento presente que ya se ha establecido es perfecto por el mero hecho de estar ocurriendo. Sin embargo evaluándola es como se por alto la lección, la oportunidad que se me brida para sanar. Por eso se nos recuerda; "Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda. Una lección es un milagro que Dios me ofrece, en lugar de los pensamientos que concebí que me hacen daño. Lo que aprendo de Él se convierte en el modo en que me libero. Por eso elijo aprender Sus lecciones y olvidarme de las mías." W-pI.213.1:1-4

En ese sentido, cada experiencia que se me presenta simplemente me brinda la gran oportunidad de observar mis creencias. Eso es todo. Entonces en cada sentir, en cada situación, en cada experiencia presente se encuentra la llave de mi liberación ya que todo lo que ocurre es que se está exponiendo todo lo que me he creído sobre mi mismo, sobre el mundo, sobre como las cosas "deberían" ser o no, como me "debería" sentir o no. Y si utilizo mi experiencia personal y la comparo con la de "otros" aparenta como que estoy comprando las creencias de otros, cuando en realidad son mis creencias proyectadas hacia un "otro".

Por eso es que todo lo que se me pide es que suelte toda interpretación personal para que la Sabiduría Interna (Espíritu Santo) pueda entonces re interpretar cada momento presente y restaurar la paz en la mente. Según pongo en practica este proceso reconociendo constantemente que todo lo que ocurre fue perfectamente orquestado para mi propia liberación, utilizo entonces cada experiencia para sanar. Eso hace de este momento presente, que es el único que hay, un camino feliz en vez de uno de sufrimiento.

Por lo tanto, siempre que me encuentre sufriendo, experimentando miedo en el momento presente, solo tengo que hacer silencio y observar mis propias evaluaciones. Eso es lo que se le conoce como tomar consciencia. Luego recordar qué es lo que realmente deseo. Y aquí no puede haber ambivalencia. O deseo la paz o deseo que las cosas cambien (resistencia a lo que es). Y si deseo que las cosas cambien estoy sosteniendo mis evaluaciones que paradójicamente son la causa de todo sufrimiento.

Si entonces para experimentar esa paz lo único que tengo que hacer es soltar mis interpretaciones personales, mis creencias, ¿por qué entonces no lo hago? Sobre todo si mis interpretaciones y mis creencias me conducen constantemente al sufrimiento? Porque mi deseo inconsciente a sufrir es lo que las sostiene. En otras palabras, deseo sufrir. Y como deseo sufrir, no voy a soltar ninguna de mis creencias, ninguna de mis evaluaciones, ninguna de mis interpretaciones sobre el momento presente porque si lo hago, podría tomarme el "riesgo" de ser feliz. Y por mas que crea que eso es lo que deseo, lo que realmente deseo es sufrir. ¡Auch! ¡Eso duele! Lo reconozco, y por eso extractos como este del curso nos causan tanta rabia: "El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma del ataque, eso sigue siendo verdad. No importa quién desempeñe el papel de enemigo y quién el de agresor, eso sigue siendo verdad. No importa cuál parezca ser la causa de cualquier dolor o sufrimiento que sientas, eso sigue siendo verdad. Pues no reaccionarías en absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tú el que lo está soñando. No importa cuán odiosas y cuán depravadas sean, no podrían tener efectos sobre ti a no ser que no te dieses cuenta de que se trata tan sólo de tu propio sueño." T-27.VIII.10:1-6

Esta no es razón para sentirse culpable ni mal por ser conscientes de cuanto deseamos sufrir. Es simplemente una magnifica oportunidad para comenzar a observar el precio que se paga por querer seguir eligiendo nuestras interpretaciones personales sobre las del Espíritu Santo. Por eso se nos recuerda de muchas maneras, una y otra vez citas como: “Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios.“ T-4.I.4:7

Otra manera de decir lo mismo seria: “Cuando de alguna manera tu paz se vea amenazada o perturbada (cuando me encuentro interpretando, juzgando), afirma lo siguiente: No conozco el significado de nada, incluido esto. No sé, por lo tanto, cómo responder a ello. No me valdré de lo que he aprendido en el pasado para que me sirva de guía ahora." T-14.XI.6:6-9

Que sería lo mismo que decir; "Nada de lo que veo significa nada." W-pI.1, o “Nunca estoy disgustado por la razón que creo.” W-pI.5

Que sería lo mismo que decir; "Lo esencial, sin embargo, es que reconozcas que no sabes nada. El conocimiento es poder y todo poder es de Dios. Tú que has tratado de quedarte con el poder para ti sólo lo has "perdido". Todavía lo tienes, pero has interpuesto tantos obstáculos entre él y tu conciencia de él que no puedes utilizarlo. Todo lo que te has enseñado a ti mismo, ha hecho que seas cada vez menos consciente de tu poder." T-14.XI.1:1-5

Para poder uno liberarse del sufrimiento es ser consciente de cuanto lo deseamos. Recuerda, un adicto no puede recibir ayuda a menos que primero reconozca que es adicto. Y adicto puede ser a cualquier cosa. Al sufrimiento, a la comida, al sexo, al alcohol, al drama, a las drogas y sobre todo, la que todos compartimos, adictos a nuestra identidad como cuerpos.

Vivir el momento presente no requiere esfuerzo alguno. Es muy simple. Este momento es el que hay, y si no estás en paz con el simplemente es porque estás albergando un pensamiento pasado o futuro, una creencia sobre este momento. Por lo tanto la invitación es la siguiente, lo que sea que sientas, siéntelo. Lo que sea que pienses, déjalo ser (no lo evalúes). Lo que sea que esté ocurriendo, obsérvalo. Y sobre todo, siempre recordando que és lo mejor que te podría estar sucediendo porque es lo que está sucediendo. Eso es paz. Eso es confiar, y en la confianza hay amor. Todo lo que el ego quiere es que no confíes, de esa manera te lleva a fantasear sobre el pasado al igual que el futuro manteniendo a la mente distraida del momento presente, el único momento que hay y el único en el que el sistema de pensamientos del ego se deshace.

Por lo tanto, en cada momento presente, cuando se cuela el miedo y la tendencia a evaluar esa experiencia utilicémosla con el propósito que el Espíritu Santo tiene para cada experiencia, la liberación.

Así que, "¡Alegrémonos de poder caminar por el mundo y de tener tantas oportunidades de percibir nuevas situaciones donde el regalo de Dios se puede reconocer otra vez como nuestro! Y de esta manera, todo vestigio del infierno, así como los pecados secretos y odios ocultos, desaparecerán. Y toda la hermosura que ocultaban aparecerá ante nuestros ojos cual prados celestiales, que nos elevarán más allá de los tortuosos senderos por los que viajábamos antes de que apareciese el Cristo. Oídme, hermanos míos, oídme y uníos a mí. Dios ha decretado que yo no pueda llamaros en vano, y en Su certeza, yo descanso en paz. Pues vosotros me oiréis, y elegiréis de nuevo. Y con esa elección todo el mundo quedará liberado." T-31.VIII.9:1-7

El Ego Siempre Quiere Sacar a La Mente del Momento Presente

El momento presente es lo único que existe. No hay nada mas. La experiencia presente es la única que puedo vivir, no porque sea "yo" quien la haya elegido sino porque la vida misma la ha elegido. Por algo el Curso me recuerda, "Tener libre albedrío no quiere decir que tú mismo puedas establecer el plan de estudios." T-In.1:4

Es por eso que no solo cualquiera que sea la experiencia presente es perfecta sino que si la vida la ha elegido tiene que ser lo mejor que me puede estar ocurriendo. ”¿qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien?" W-135.18:1 Todas las cosas obran conjuntamente para el bien. En esto no hay excepciones salvo a juicio del ego." T-4.V.1:1-2

Esa actitud de no resistencia a lo que es, a lo que está teniendo lugar en este momento es paz interior. Observa que no he dicho que paz interior es no sentir, o de que las cosas vayan de una manera o de otra, es simplemente aceptación total libre de cualquier resistencia.

Como el sistema de pensamientos del ego se deshace en aceptación total del presente simplemente agarra esa experiencia presente y la evalúa. Evaluar es fabricar una historia sobre el momento presente. Lo juzga como "bueno" o "malo". Si lo evaluamos como "bueno" debido a que va en acorde con alguna creencia que tengamos sobre como las cosas "deberían" ser o como nos "deberíamos" sentir se crea la “apariencia” de que nos sentimos "bien." Si por el contrario la evaluamos como "malo" debido a que una vez más, va en acorde con alguna creencia que tengamos sobre como las cosas en este caso no "deberían" ser o como no nos deberíamos sentir nos sentimos "mal" (sufrimiento).

Si me siento mal la tendencia es de querer cambiar el momento presente o simplemente querer salir corriendo. Mas observemos muy cuidadosamente la causa de ese "dolor" o "sufrimiento". No es la experiencia misma la que me hace sentir de una manera o de otra. Es la historia, la creencia, de nuevo, la evaluación que la mente hace del momento presente que ya se ha establecido es perfecto por el mero hecho de estar ocurriendo. Sin embargo evaluándola es como se por alto la lección, la oportunidad que se me brida para sanar. Por eso se nos recuerda; "Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda. Una lección es un milagro que Dios me ofrece, en lugar de los pensamientos que concebí que me hacen daño. Lo que aprendo de Él se convierte en el modo en que me libero. Por eso elijo aprender Sus lecciones y olvidarme de las mías." W-pI.213.1:1-4

En ese sentido, cada experiencia que se me presenta simplemente me brinda la gran oportunidad de observar mis creencias. Eso es todo. Entonces en cada sentir, en cada situación, en cada experiencia presente se encuentra la llave de mi liberación ya que todo lo que ocurre es que se está exponiendo todo lo que me he creído sobre mi mismo, sobre el mundo, sobre como las cosas "deberían" ser o no, como me "debería" sentir o no. Y si utilizo mi experiencia personal y la comparo con la de "otros" aparenta como que estoy comprando las creencias de otros, cuando en realidad son mis creencias proyectadas hacia un "otro".

Por eso es que todo lo que se me pide es que suelte toda interpretación personal para que la Sabiduría Interna (Espíritu Santo) pueda entonces re interpretar cada momento presente y restaurar la paz en la mente. Según pongo en practica este proceso reconociendo constantemente que todo lo que ocurre fue perfectamente orquestado para mi propia liberación, utilizo entonces cada experiencia para sanar. Eso hace de este momento presente, que es el único que hay, un camino feliz en vez de uno de sufrimiento.

Por lo tanto, siempre que me encuentre sufriendo, experimentando miedo en el momento presente, solo tengo que hacer silencio y observar mis propias evaluaciones. Eso es lo que se le conoce como tomar consciencia. Luego recordar qué es lo que realmente deseo. Y aquí no puede haber ambivalencia. O deseo la paz o deseo que las cosas cambien (resistencia a lo que es). Y si deseo que las cosas cambien estoy sosteniendo mis evaluaciones que paradójicamente son la causa de todo sufrimiento.

Si entonces para experimentar esa paz lo único que tengo que hacer es soltar mis interpretaciones personales, mis creencias, ¿por qué entonces no lo hago? Sobre todo si mis interpretaciones y mis creencias me conducen constantemente al sufrimiento? Porque mi deseo inconsciente a sufrir es lo que las sostiene. En otras palabras, deseo sufrir. Y como deseo sufrir, no voy a soltar ninguna de mis creencias, ninguna de mis evaluaciones, ninguna de mis interpretaciones sobre el momento presente porque si lo hago, podría tomarme el "riesgo" de ser feliz. Y por mas que crea que eso es lo que deseo, lo que realmente deseo es sufrir. ¡Auch! ¡Eso duele! Lo reconozco, y por eso extractos como este del curso nos causan tanta rabia: "El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma del ataque, eso sigue siendo verdad. No importa quién desempeñe el papel de enemigo y quién el de agresor, eso sigue siendo verdad. No importa cuál parezca ser la causa de cualquier dolor o sufrimiento que sientas, eso sigue siendo verdad. Pues no reaccionarías en absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tú el que lo está soñando. No importa cuán odiosas y cuán depravadas sean, no podrían tener efectos sobre ti a no ser que no te dieses cuenta de que se trata tan sólo de tu propio sueño." T-27.VIII.10:1-6

Esta no es razón para sentirse culpable ni mal por ser conscientes de cuanto deseamos sufrir. Es simplemente una magnifica oportunidad para comenzar a observar el precio que se paga por querer seguir eligiendo nuestras interpretaciones personales sobre las del Espíritu Santo. Por eso se nos recuerda de muchas maneras, una y otra vez citas como: “Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios.“ T-4.I.4:7

Otra manera de decir lo mismo seria: “Cuando de alguna manera tu paz se vea amenazada o perturbada (cuando me encuentro interpretando, juzgando), afirma lo siguiente: No conozco el significado de nada, incluido esto. No sé, por lo tanto, cómo responder a ello. No me valdré de lo que he aprendido en el pasado para que me sirva de guía ahora." T-14.XI.6:6-9

Que sería lo mismo que decir; "Nada de lo que veo significa nada." W-pI.1, o “Nunca estoy disgustado por la razón que creo.” W-pI.5

Que sería lo mismo que decir; "Lo esencial, sin embargo, es que reconozcas que no sabes nada. El conocimiento es poder y todo poder es de Dios. Tú que has tratado de quedarte con el poder para ti sólo lo has "perdido". Todavía lo tienes, pero has interpuesto tantos obstáculos entre él y tu conciencia de él que no puedes utilizarlo. Todo lo que te has enseñado a ti mismo, ha hecho que seas cada vez menos consciente de tu poder." T-14.XI.1:1-5

Para poder uno liberarse del sufrimiento es ser consciente de cuanto lo deseamos. Recuerda, un adicto no puede recibir ayuda a menos que primero reconozca que es adicto. Y adicto puede ser a cualquier cosa. Al sufrimiento, a la comida, al sexo, al alcohol, al drama, a las drogas y sobre todo, la que todos compartimos, adictos a nuestra identidad como cuerpos.

Vivir el momento presente no requiere esfuerzo alguno. Es muy simple. Este momento es el que hay, y si no estás en paz con el simplemente es porque estás albergando un pensamiento pasado o futuro, una creencia sobre este momento. Por lo tanto la invitación es la siguiente, lo que sea que sientas, siéntelo. Lo que sea que pienses, déjalo ser (no lo evalúes). Lo que sea que esté ocurriendo, obsérvalo. Y sobre todo, siempre recordando que és lo mejor que te podría estar sucediendo porque es lo que está sucediendo. Eso es paz. Eso es confiar, y en la confianza hay amor. Todo lo que el ego quiere es que no confíes, de esa manera te lleva a fantasear sobre el pasado al igual que el futuro manteniendo a la mente distraida del momento presente, el único momento que hay y el único en el que el sistema de pensamientos del ego se deshace.

Por lo tanto, en cada momento presente, cuando se cuela el miedo y la tendencia a evaluar esa experiencia utilicémosla con el propósito que el Espíritu Santo tiene para cada experiencia, la liberación.

Así que, "¡Alegrémonos de poder caminar por el mundo y de tener tantas oportunidades de percibir nuevas situaciones donde el regalo de Dios se puede reconocer otra vez como nuestro! Y de esta manera, todo vestigio del infierno, así como los pecados secretos y odios ocultos, desaparecerán. Y toda la hermosura que ocultaban aparecerá ante nuestros ojos cual prados celestiales, que nos elevarán más allá de los tortuosos senderos por los que viajábamos antes de que apareciese el Cristo. Oídme, hermanos míos, oídme y uníos a mí. Dios ha decretado que yo no pueda llamaros en vano, y en Su certeza, yo descanso en paz. Pues vosotros me oiréis, y elegiréis de nuevo. Y con esa elección todo el mundo quedará liberado." T-31.VIII.9:1-7