Saturday, April 13, 2019

¿Es Mejor Pensar "Positivo" Que "Negativo"?

Aunque en la superficie aparente ser que una mente “positiva” es “mejor” que una “negativa”, etiquetar un pensamiento como positivo o negativo alimenta el sistema de pensamientos del miedo lo cual finalmente conduce al mismo lugar, sufrimiento. Vamos entonces para elaborar un poco sobre este tema para por lo menos poder uno percatarse de cómo el miedo opera y por consiguiente no caer en su trampa.

Todo pensamiento que cruza la mente no es ni “positivo” ni “negativo”. Simplemente es un pensamiento neutro. Al etiquetarlo como “negativo”, eso genera sensaciones de dolor o incomodidad, llámesele como se le llame, genera miedo. Si se le etiqueta como “positivo”, pueda que genere sensaciones de placer o comodidad. Y la lógica nos diría que es “mejor” pensar positivo que negativo.

Aquí es donde está la trampa. Cuando etiquetó algo “positivo”, ya he invitado la posibilidad de lo negativo. Eso es algo de lo que en este mundo dual no nos podemos escapar. Esta experiencia física se basa en polaridades. Por lo tanto, cuando etiquetó algo de una manera automáticamente su opuesto ha nacido en la mente. No obstante, si puedo vivir una experiencia libre de etiquetas, se experimenta paz. Y la paz no es, ni “positiva” ni “negativa”, simplemente es.

Por eso un prominente doctor de la india le comentó a una persona que estaba muy enganchada en la idea de “mente positiva”, le dijo, “en mi consultorio tengo pacientes que son tan y tan positivos que hasta me enferman”. Eso descolocó a la persona con la que él estaba hablando y le pidió que por favor le explicase lo que quiso decir. Ese prominente doctor le compartió lo siguiente, “aunque en un principio se podría decir que una mente positiva es preferible a una mente negativa, la realidad es que es una mente agitada, estresada. Lo que en realidad deseamos es una mente aquietada.”

Una mente aquietada es una mente que observa. Una mente agitada (positiva o negativa) reacciona. Reacciona porque una mente positiva, al igual que una negativa, al haber hecho un juicio sobre la experiencia, eso despierta unos patrones de condicionamiento que la lleva a reaccionar. Una persona positiva reacciona ante un estímulo de la misma manera que una persona negativa.

Una mente aquietada, no obstante, puede observar el estímulo, si es que surge a raíz de un juicio inconsciente, y responde en acorde a su naturaleza como paz. En ese sentido, paradójicamente, se podría deducir que una mente aquietada es mas apta de responder en función a como una mente “positiva” respondería, sin etiquetarla como una respuesta “positiva”.

Por eso una mente positiva al igual que una mente negativa son derivados de una mente que todavía se identifica con el miedo. Una mente aquietada, no es, ni “positiva” ni “negativa”. Es una mente que se podría deducir, amorosa, ya que el amor no juzga absolutamente nada. El amor no ve ni “positivo” ni “negativo”. El amor simplemente ama.

Yo no me considero una persona ni “positiva” ni “negativa”. De hecho, la etiqueta de “persona” es la que da lugar a todo juicio. Pero ya que estamos hablando como si fuese una persona, repito, no me considero ni “positivo” ni “negativo”, simplemente soy. Y mi trabajo diario no es buscar la manera de ser más “positivo”, ni encontrar el lado “bueno” de las cosas. Es aprender a liberar la mente de toda etiqueta, de toda interpretación, de toda evaluación que intenta proyectar sobre la experiencia presente.

¿Y cómo se hace eso? Simple, piense lo que piense, sienta lo que sienta, perciba lo que perciba, recordar que nada significa nada. Que no tengo idea de nada, que no se absolutamente nada. Esa es la formula para una mente aquietada.

Cuando El Corazón Teme Abrirse, ¡Rómpelo!


Cuando tenemos miedo a amar, a abrir nuestro corazón, la tendencia, no natural sino condicionada, es la de cerrar las puertas. Es la de huir, la de salir de ahí para no sentir ese dolor.

En ese sentido estamos permitiendo que la oscuridad sea la que siga arropando al corazón. Por consiguiente, el amor se experimenta como algo inaccesible. Si, en vez de huir me permito sentir esas heridas, por mas dolorosas que sean, no como un acto de masoquismo, todo lo contrario, como un acto de apertura, es como puedo, poco a poco contactar con ese amor que se encuentra tras ellas.

En un principio reconozco lo difícil y lo doloroso que esto puede ser porque es como decir entrar en territorio “desconocido”. Lo curioso del caso, es que el territorio “desconocido” son las heridas y las memorias con las que nos hemos identificado. El verdadero territorio conocido es el amor que somos que simplemente busca la manera de expresarse. Ese amor siempre nos lleva a relacionarnos con el mundo para ponernos en contacto con esa oscuridad, con esas heridas, y si les permitimos ser, sin huir de ellas, la luz empieza a alumbrar a través de los huecos y las grietas que la oscuridad no puede tapar.

He visto como cuando me abro a sentir mis miedos más profundos, miedo al rechazo, el miedo a ser ridiculizado, juzgado u condenado, el poder sentirme abandonado, el miedo a la traición, y todos los derivados del miedo, surge detrás de ello una comprensión que no la puedo explicar. Algo en mí se expande y todo lo que quiero es abrazarlo todo, amar más profundamente.

Lo único que puedo compartir por experiencia personal, y no estoy insinuando que soy un ser “iluminado” o “especial” ni alguien que ya no siente miedo y lo ama todo, es que la puerta directa a ese amor que soy, a ese profundo deseo de unión con todo, es a través de estar dispuesto a atravesar toda herida, todo sentimiento, sea el que sea, tome la forma que tome. ¡Y eso duele! Por lo menos en mi experiencia.

Atravesar esas capas no me están llevando a amar en un “futuro”. Simplemente me llevan a la conciencia del momento presente en el que el amor reside. Este amor no desea nada del mundo. No quiere cambiar nada ni a nadie, ni siquiera “atraer” nada ni a nadie. Quiere, no obstante, bendecirlo todo. Eso es lo que lleva al ser humano a sentirse pleno. No es buscar a quién o a qué amar. Eso es carencia y continúa fortaleciendo el deseo por la búsqueda del amor. Es simplemente mirar todos los obstáculos que surgen para ser acogidos, para ser amados, y permitir que el amor, que ya está en uno resplandecer. ¡Eso es todo! Esto no es una ciencia, es una obviedad.

Sin embargo, cuántos años me ha tomado percatarme de esta obviedad. ¿Y qué es lo que me ha permitido ser consciente de ello? Todas aquellas personas con las que me he relacionado, directa o indirectamente, que de alguna manera han movido algo en mi. Sobre todo, aquellas personas que han movido las heridas mas profundas, que, aunque en un principio creí fueron mis verdugos ahora es obvio que han sido mis salvadores.

Por consiguiente, cierro este escrito, en vez de diciendo, “no tengas miedo a amar”, de la forma que me ha servido a mí es diciendo, “no tengas miedo a sentir el dolor. No tengas miedo a sentir miedo. Siéntelo, vívelo, arrópalo, acógelo, pues aquello que lo siente, que lo vive, que lo arropa, que lo acoge, es el amor mismo.

Ese es el primer paso, en mi experiencia, para que empiece uno a ser consciente de ese amor. Sé que no es fácil. Aunque sea tan obvio y tan simple, reconozco lo difícil que puede ser, sobre todo cuando las heridas pueden ser muy profundas. Pero lo único que puedo compartir, por experiencia personal, es confiar en el proceso.

¿Crees que estás palabras que ahora mismo lees han llegado a tu vida por “casualidad”? ¿Crees que soy “yo” (Nick Arandes un “sabio”) del cual surgen esas palabras? Te puedo asegurar que no es así. El amor que me inspira a escribirlas es el mismo amor que te lleva leerlas para que juntos recordemos.

Mientras más se practica esto, más se experimenta ese amor. Y ahí es que finalmente se da uno cuenta de cuán obvio es ser consciente del amor interno. Ahí el corazón deja de tener miedo porque se vive en amor, se vive en su naturaleza.

Thursday, April 11, 2019

Cuando Crees No Estar Sanando, Sí, Lo Estás (Confía)

“Los que llevan años aprisionados con pesadas cadenas, hambrientos y demacrados, débiles y exhaustos, con los ojos aclimatados a la oscuridad desde hace tanto tiempo que ni siquiera recuerdan la luz, no se ponen a saltar de alegría en el instante en que se les pone en libertad. Tardan algún tiempo en comprender lo que es la libertad.” T-20.III.9:1-2

Comentario: Este precioso extracto lo que me recuerda es, al estar toda mi vida identificado con el sistema de pensamiento de miedo, y haber estado por tanto tiempo haciendo mi trabajo de perdonar, aunque la realidad es que me encuentre en un espacio más liberado, aun no se siente así. Esto me recuerda un extracto que también me encanta del Curso que dice, “Todavía tienes muy poca confianza en mí, pero ésta aumentará a medida que recurras más y más a mí -en vez de a tu ego- en busca de consejo. Los resultados te irán convenciendo cada vez más de que ésta es la única elección cuerda que puedes hacer.” T-4.VI.3:1-2

En ese sentido, no implica que no haya perdonado o que ninguna sanación haya tenido lugar. Simplemente implica que la mente se esta aclimatando a una nueva perspectiva, ajena a la que ha estado acostumbrada a identificarse. Este es el proceso en el que la vista necesita aclimatarse a la luz después de haberse mantenido por un periodo largo del tiempo en un cuarto oscuro.

Luego el extracto continúa: 

“Andabas a tientas en el polvo y encontraste la mano de tu hermano, indeciso de si soltarla o bien asirte a la vida por tanto tiempo olvidada.” T-20.III.9:1-3

Comentario: Para mí esto implica, me la pasé toda una vida juzgando y condenando a mi hermana, (a mí mismo). Y por eso me encontraba desolado. Ahora que se me presenta la oportunidad de percibir al hermano inocente (reconocer mi propia inocencia), debido a la culpa inconsciente la cual se la proyectaba mi hermano, me encuentro indeciso de si seguir condenándolo (condenándome) o aferrarme de su mano y perdonarlo (perdonarme) para poder recordar el amor (la vida olvidada) que somos (soy).

Luego el extracto continúa:

“Agárrate aún con más fuerza y levanta la vista para que puedas contemplar a tu fuerte compañero, en quien reside el significado de tu libertad.”
T-20.III.9:1-4

Comentario: Aquí es cuando más consciente tiene uno que ser que todo juicio o ataque hacia un hermano es un juicio o ataque hacia uno mismo. Esto me recuerda dos extractos del Curso que me dicen; "¿Quién transmitiría mensajes de odio y de ataque si entendiese que se los está enviando a sí mismo? ¿Quién se acusaría, se declararía culpable y se condenaría a sí mismo?" T-19.IV.B.i.14:11-12 Y el otro extract, "El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo." T-27.VIII.10:1-2

Sin embargo, aunque en un principio juicio y ataque surja a raíz de una mente condicionada, si podemos mirar ese condicionamiento reactivo y poner en práctica el perdón, ese en sí, es un indicativo de que un avance está teniendo lugar. A eso se debe que este extracto que comparto del Curso, en un principio nos recuerda  que al estar tan acostumbrados a vivir aprisionados no nos percatamos de la liberación que está teniendo lugar. Por lo tanto, si nos encontramos reaccionando, eso no significa que estamos haciendo nada “mal”, solo significa que la mente aun sigue condicionada. Sin embargo, y repito, si en ese momento somos conscientes de ese condicionamiento y ponemos en práctica el perdón, ese es un indicativo de que la mente está empezando a liberarse.

Recordemos que, si estuviésemos identificados con el amor puro, libre de condicionamiento, no estaríamos aquí. Por lo tanto, mientras se siga percibiendo uno como un cuerpo separado de “otros”, hay trabajo por hacer. Y si el perdón es la actitud que rige nuestra vida, la condición humana se experimenta más ligera y amorosa. Y aunque perciba cuerpos "separados" de "mi", ese cambio de mentalidad me permite sentirme unido a mis hermanos (pensamientos) de manera que el amor que soy pueda experimentarlo en todo momento.

Finalmente, ese párrafo del Curso termina:

"Él parecía estar crucificado a tu lado. Sin embargo, su santidad ha permanecido intacta y perfecta, y, con él a tu lado, este día entrarás en el Paraíso y conocerás la paz de Dios.” T-20.III.9:1-5-6

Comentario: Tu propia crucifixión se percibía en él. Pero aunque tú te percibas crucificado, por consiguiente condenando y atacando, la realidad es que tu inocencia permanece intacta. De nuevo, ese “hermano” del que estamos hablando es simplemente un pensamiento proyectado. Así es que hace perfecto sentido que todo ataque hacia mi hermano tiene que ser por consiguiente un ataque hacia mi mismo. Todo está ocurriendo en la mente. Y por eso el perdón nos lleva al silencio. Así es que el discernimiento tiene lugar en la mente. El miedo se deshace en la mente. El cambio de percepción tiene lugar en la mente. La inocencia en mi hermano (que es un pensamiento) se restaura en la mente. Y la consecuencia de ello es paz interior que tiene lugar en la mente (Paraíso y conocerás la paz de Dios.).

Por eso es que “yo” (personaje) no estoy “perdonando” a ningún “otro” (personaje). Estoy simplemente aprendiendo a dejar todo juicio de condenación a un lado para que el Amor pueda hacer Su trabajo, ¡en la mente! sin interferencia de la parte de la mente (ego) que se ha creído la historia de separación.

Es por eso que el perdón no requiere nada de mi parte, ningún esfuerzo ni trabajo, solo la voluntad de ponerlo en práctica. A eso se le conoce como “la pequeña dosis de buena voluntad.” T-18.IV Por eso es que el  perdón, <<Simplemente observa, espera y no juzga.>> " W-pII.1.4:3

Cuando la Biblia nos decía perdona 70 veces siete, es un simple recordatorio de cuando me siento frustrado al sentir que no estoy haciendo “bien” el trabajo, o que el trabajo nunca termina, que éste es un proceso que requiere tiempo y paciencia. Por lo tanto, aprendamos a ser amorosos y compasivos con nosotros mismos.

No estamos haciendo el trabajo “mal”, dado que es imposible porque lo que está cargo de nuestro guión es el Amor mismo. Pero en un principio, sobre todo cuando la mente está muy condicionada, se requiere mucha paciencia y confianza en el proceso. Pero el proceso trabaja si lo trabajas. Y la paz que se va asentando más y más en la mente da testimonio de que perdonar es la puerta a la liberación.

Wednesday, April 10, 2019

No Quiero Desearte, Sólo Amarte

Cuando miro en retrospectiva observo que la causa de todo sufrimiento en cualquier relación es cuando se confunde el deseo con el amor. Cuando a una persona se desea por ejemplo, ese deseo viene generalmente cargado como un sinnúmero de expectativas que terminan generando conflicto. Pues el deseo en sí, proviene de una carencia que cree que puede ser satisfecha por eso que se desea.

Cuando hay amor lo que se experimenta es una tranquilidad, un espacio en el que uno quiere compartir, extender su bienestar a todo aquel con quien la vida le ponga en contacto. Todo escenario es bienvenido y bendecido. Se ama a la persona cuando llega, se ama a la persona mientras esté, y se ama cuando se va. Porque como amor es lo único que hay, el que la persona esté o no esté, el que la situación, sea cual sea cambia de forma, el amor sigue siendo.

Sólo que en un principio, al la dinámica que tiene lugar está regida por el deseo, la vida muy amorosamente nos pone en contacto con relaciones para enseñarnos donde no estamos amando para aprender a contactar con ese amor que somos.

Una manera de hacerlo es poniéndonos en contacto con la consecuencia de lo que el deseo conlleva. Un ejemplo podría ser, esa persona que tanto deseo se va con otra. Ahí se abre una herida que me pone en contacto con ese deseo que no era amor sino que carencia para poder mirarlo y que se me enseñe a contactar con el amor verdadero que soy.

Una vez que esa transformación tiene lugar y la herida se ha sanado, empieza uno a relacionarse con el mundo desde un espacio en el que sus relaciones empiezan a transformarse en relaciones de amor y no de deseo. ¿Por qué? Por que esa relación libre deseo hacia algo "externo" es la relación que se tiene que establecer con uno mismo para darse cuenta que ya está uno completo. Es ahí cuando se pone en contacto uno con el amor propio. Pero de nuevo, éste proceso tiene lugar una vez se miran los obstáculos a ese reconocimiento. Y los obstáculos afloran a raíz del deseo hacia algo "externo", que al dar lugar a la decepción da pie al trabajo.

Entonces, cuando el deseo se pone al servicio del miedo se la pasa uno en un interminable círculo vicioso de deseo –-dolor, deseo —decepción, deseo —frustración. Cuando no obstante, el deseo se pone al servicio de la sanación, es como salirse de ese círculo vicioso al observar el deseo y poder parar. Ahí se hace el trabajo profundo de introspección preguntándose uno, ¿en qué manera me siento carente aquí?

Cuando eso se puede mirar, si el deseo sigue latente, uno puede honrar ese deseo, sólo que caminando conscientemente de manera que no pierda de vista lo que es importante, el reemplazo del deseo por el verdadero amor.

Según ese cambio de mentalidad va teniendo lugar, el deseo está siendo reemplazado por amor. En mi experiencia, y sólo hablo de mi experiencia, hay tanto condicionamiento detrás de todo deseo, que el proceso puede ser muy doloroso. No tiene que ser así, pero para mí ha sido así. Porque este proceso me pone en contacto con todas las heridas y memorias que inconscientemente han sido los patrones que han regido mi experiencia de relación en la vida, y la que han dado pie a todo deseo.

Pero cuando ya el propósito es perdonar, y no se desea nada más que eso, todo es bienvenido. Hasta el dolor más intenso está acogido. Porque si se es consciente de que lo que hay detrás de ese dolor es el amor verdadero, ahora el dolor no es que se tolera ni se supera, sino que se atraviesa.

Mientras más capaz se van atravesando, más se pone uno en contacto con su verdadera esencia como amor. Y se va reflejando en nuestra nueva actitud de vida y de relacionarse. Es por eso que esto no se puede explicar, se tiene que vivir. Porque cuando la mente está muy condicionada, aunque en palabras suene muy bien y lógico, el cuerpo dolor no permita que esta comprensión haga sentido. Sólo se percibe dolor y lo único que uno quiere dejar de sentirlo.

La paradoja, en mi experiencia, es que para liberarnos de todo dolor tengo que primero sentirlo. Y no estoy hablando de dolor físico. Estoy hablando de dolor psicológico. Porque incluso, con una mente clara y ecuánime, el mismo dolor físico puede ser vivido con una actitud de completa paz y aceptación.

No hay más que hacer. Por eso es que el proceso, aunque es simple, no se que experimenta fácil. Tiene uno que estar listo para ello. Por eso tengo claro que no puedo ayudar a nadie. Pero cuando la persona está lista la vida la pone en contacto con los medios para que el apoyo tenga lugar.

Esa ha sido mi experiencia, que no es la verdad absoluta, solo mi experiencia. Y para mi, por más que en su momento duela, estoy abierto a lo que venga porque mi única función es perdonar, si es que de verdad quiero aprender a amar en vez de por el deseo dejarme manipular.


Tuesday, April 9, 2019

Cuando Estás Atravesando El Valle de Las Sombras


Recientemente me he estado encontrando experimentando unos resentimientos muy profundos. Me acuesto a dormir y me encuentro levantándome experimentando a veces una ira que luego me acuesto, de nuevo, no puedo siquiera cerrar los ojos. Dan las 4, las 5 de la madrugada y la mente no para. Sin embargo, en esos momentos lo que sí recuerdo es haberle pedido a la vida que mi deseo más profundo es amar incondicionalmente.

Cuando ese deseo está ahí, la vida saca todos los resentimientos y los miedos, en fin, toda la culpa que está escondida, no para castigarme, ni siquiera para “enseñarme” a amar porque la realidad es, la vida no me está, ni castigando, ni “enseñándome” a amar dado que amar no es algo que "hago", es lo que soy. La vida solo está apoyando a que el amor que soy pueda ser despejado de obstáculos. Ese en sí es el trabajo.

Dado que amor es lo que soy, si quiero ser consciente de lo que soy, tengo primero que despejar todos los obstáculos, que, de una forma u otra, están encubriendo mi esencia como amor.

Por consiguiente, por más incómodo que pueda ser la experiencia, por más dolorosa que se puede experimentar en momentos, solo tengo que recordar cuál es el propósito de mi vida, y es perdonar. Solo tengo que recordar cuál es la petición más profunda de mi corazón, y es amar.

Y como tengo claro mi propósito, como tengo claro ese deseo tan profundo, ahora simplemente, cuando me encuentro atravesando el valle de las sombras, no es buscar sentido ni entender el por qué me siento así, es agarrarme de la Mano de ese Maestro (Espíritu Santo, Mente Recta, Sabiduría Interior, Jesús, Cristo, Buda Interior, llámesele como se le llame) que me está, poco a poco, llevando a MIRAR TODAS Y CADA UNA DE LAS PARTES DE LA MENTE que están identificadas con el miedo para poder ser liberadas, y así el amor quedé totalmente restablecido en la mente.

Por consiguiente, si alguien se encuentra lidiando con sensaciones y emociones muy fuertes y muy profundas, simplemente lo que puedo recordarle es; “¡no está pasando nada!” Aunque así lo parezca.

Que se deje atravesar por esas sensaciones y se aferre mas y mas a su propósito, perdonar, amar. Esto forma parte del proceso. Por eso es que, y esto lo he dicho muchas veces no importa cuál sea la filosofía, en la Biblia le pueden llamar el camino angosto o la puerta estrecha, en otras filosofías le pueden llamar una muerte súbita, y otras tendrán su forma de nombrarlo. Pero lo que se nos está recordando es que las personas que estamos atravesando momentos como este, que nunca se nos olvide que estamos siendo atravesadas por todo ese miedo debido a que ya estamos preparadas para permitir que la luz que se encuentre en lo más profundo atraviese todas esas capas y alumbre el camino.

Y lo que es doloroso NO ES la luz atravesando esas capas. Lo que es doloroso ES QUERER SOSTENER esas capas para no permitir que la luz las atraviese. Esas capas forman parte de la identidad que hemos forjado inconscientemente de nosotros mismos para esconder la luz que somos. Ahora esa identidad que se ha forjado, y que se ha defendido toda la vida tiene que “morir”.

Una vez escuché al cantautor Facundo Cabral decir, “Mi llama no se ha apagado, ha cambiado de calidad, antes quemaba, ahora ilumina.”

Lo que me atrevería a decir es que a veces se siente cómo que algo muy profundo en mí se está quemando, y duele. Pero en realidad lo que se están quemando son las memorias, los resentimientos, los miedos, y por eso se experimenta como muy doloroso. Pero esa luz no me está quemando a mí, está simplemente quemando lo que no soy, está quemando la identidad que he forjado sobre mí mismo para una vez todo eso se queme, ahora lo que soy puede cumplir su única función, la cual es, iluminar.

No tengas miedo de sentir las quemaduras. Porque todo lo que estás haciendo es preparándote para que seas la luz del mundo. No la luz del mundo que perciben tus sentidos. Esa es la proyección. Esa es la mentira. Esa es la trampa. Eres la luz del mundo que ilumina tu mente y que la vuelve íntegra.

Y aunque en el mundo de las formas pueda aparentar que estás ayudando a “otros”, la realidad es que estás utilizando a los “otros” como espejo para que puedas ser tu ayudado por tu Maestro Interno a recordar lo que realmente eres. Ese es el precioso regalo que nos ofrecen todas las relaciones. Porque nos llevan a relacionarnos con nosotros mismos a un nivel mucho más profundo y sentido. Y cuando la mente está regida por la culpa, que es lo que se proyecta a esas imágenes, el proceso puede experimentarse como muy doloroso. Pero como he compartido en algún escrito anterior, una madre está dispuesta a experimentar el dolor del parto porque sabe que forma parte del proceso a través el cual podrá tener a su amada criatura en sus brazos.

Nosotros estamos dando a luz A LA LUZ MISMA QUE SOMOS. Esa criatura ¡somos nosotros! Y el deseo profundo porque ese amor que somos nazca, y podamos acogerlo en nuestros brazos, hace que estemos dispuestos a no huir del dolor que se pueda experimentar. Y ese dolor NO ES necesario, sólo que se experimenta así dada la resistencia que existe en la mente la cual tiene miedo a “morir” para ser resucitada a la vida eterna.

Y cuando hablo de “morir”, no estoy hablando de una muerte física. Lo que estoy hablando es de un cambio de percepción. En la Verdad (letra mayúscula) el cuerpo no existe, solo hay vida eterna. Pero mientras me experimento como un cuerpo, el cambio de mentalidad implica que muere lo temporal, que es el miedo, que es mi percepción errada sobre lo que creo ser, y nace lo que es permanente en mi, el amor a través del cual puedo ahora relacionarme con este mundo ilusorio.

Así que, no hay que temerle a la muerte de esa identidad ilusoria. Todo lo contrario, ¿por qué no mejor dejarse morir lo más rápido posible? Para así, por primera vez, poder experimentar lo que es ¡verdaderamente vivir!

Monday, April 8, 2019

Qué Es La Felicidad

Esta fue la lección más difíciles para mí aprender dado que estaba tan condicionado con conceptos sobre la felicidad que sentí que nunca podía experimentarla. La tenia tan vinculada con sentimientos, sensaciones y actitudes que si no me sentía de una manera eso implicaba que no era feliz. Una vez más, por que lo que sentía no se adhería al concepto que yo tenía sobre ella. Me comparaba con personas que creía eran “felices” porque su actitud se adhería a los conceptos que yo tenía sobre la felicidad. Me acuerdo una que conocí que para mi entender era muy “feliz”. Estaba felizmente casado, tenía dinero y suficientes juguetes para distraerse, su actitud era el alma de la fiesta y muy jovial, sin embargo, no hace mucho me enteré que se había suicidado. ¿Era entonces esa persona verdaderamente feliz?

Pues como la gran parte del tiempo no sentía esa sensación deducía que no era feliz la mayor parte del tiempo. Luego me la pasaba buscando generar esa sensación o adquirir esa actitud a raíz de alcanzar metas, obtener cosas, cambiar de lugar, buscar relaciones, y cuando algunas, o todas esas cosas se cumplieron, esa sensación se asomaba por la ventana por así decirlo, y decía, “me siento feliz”. Pero luego cuando la sensación o actitud se iba decía, “ya no soy feliz”.

Sin embargo, todas las filosofías no-duales, de alguna forma u otra dicen que yo soy la felicidad. Aún así sentía que no la experimentaba hasta que una noche, después de haber estado atravesando una experiencia muy dolorosa en la cual ni siquiera tenía deseos de vivir, y no es que quería suicidarme porque no llegaba a ese extremo. Pero la vida dejó de tener sentido para mí y simplemente no quería continuar sintiéndome de esa manera.

Después de haber hecho una exploración mental a través la cual cuestioné todas las creencias que tenías sobre la vida, y darme cuenta que eran solo pensamientos que me estaba creyendo y nada más, empecé a explorar mis sentimientos. Aquí fue donde la comprensión tuvo lugar. Me estaba sintiendo mal y observaba la historia que la mente fabricaba para darle sentido a ese sentimiento. Cuando erradicada la historia, sin importar si el pensamiento se iba o no, era una manera de traer presencia. En esa exploración mental, aunque el sentimiento estuviese ahí, por lo menos no había sufrimiento.

Luego pensé, “si no hay sufrimiento eso es paz. Y si paz es felicidad entonces ahora mismo soy feliz”. Por consiguiente, no es que no era feliz, es que no sabía que era feliz dado que había teñiido la felicidad (lo que realmente soy en todo momento) con los conceptos que tenía de lo que la felicidad es.

Ahora hace perfecto sentido el hecho de que soy feliz, no por lo que el personaje “yo” sienta, o por su actitud, sino por la naturaleza de lo que soy. Aun cuando hayan sentimiento que se le pueda etiquetar como tristeza, apatía, rabia, resentimiento, si se le quita la etiqueta lo que queda es su movimiento que está teniendo lugar en la conciencia expresándose a través de mí.

Ese movimiento, llámesele como se le llame, no puede afectar mi esencia como conciencia. Y si como conciencia soy la felicidad, entonces no puedo nunca no ser feliz. La práctica entonces no es buscar la manera de ser feliz. Es prestar mucha atención a cuan fácil la mente se puede creer las historias que fábrica, cuan fácil se identifica con los pensamientos y las sensaciones que tienen lugar como si eso fuese lo que soy.

El trabajo de perdón, para efectos de estudiantes de Un curso de Milagros, y para aquellos que no conocen esa enseñanza se podría decir, el trabajo de ser consciente, es nunca perder de vista que la actitud del personaje “yo”, qué los pensamientos que surgen, que las sensaciones que tienen lugar, no tienen nada que ver conmigo como conciencia. Por lo tanto, no afectan la felicidad que soy ¡en lo absoluto!

Entonces, con certeza puede uno decir, ¡soy feliz! Observa que no dije, me “siento” feliz. Dije, “soy” feliz. Y si alguien pregunta, “¿por qué eres feliz? La contestación es simple, directa y obvia, ¡porque eso es lo que soy! No por lo que tengo, no por lo que hago, no por lo que siento, sino por lo que ¡SOY!

Entonces uno puede decir, ¡soy feliz, aun en medio de una depresión, porque la depresión, la rabia, la tristeza, el placer, sea lo que sea que el personaje sienta, no es quien realmente es. No es su esencia. Son solo movimientos temporales que tienen lugar en la conciencia, pero no definen a la conciencia. Y como la conciencia es lo que soy, y la conciencia es felicidad, entonces por deducción tengo que ser feliz ¡en todo momento!

Y esto aplica también a la definición de amor. No “siento” amor, soy amor. Todo lo que tengo que hacer es soltar todos los significados y conceptos que tengo sobre lo que el amor es y no voy a poder sino que experimentarme como amor en todo momento. Y aunque éste podría ser un tema a explorar en otro escrito, si el mensaje que acabo de compartir sobre la felicidad ha sido claramente entendido, si se sustituye la palabra felicidad por la palabra amor y se da uno cuenta que es todo lo mismo.


Saturday, April 6, 2019

Reflexionando, Tercer LIbro de Nick Arandes

Introducción de mi 3er libro titulado: Reflexionando.
(Proyectado a estar disponible para mediados o finales del año 2019.)

En un principio, cuando decía que quería soltar, esa no era la realidad. La razón es porque todavía deseaba el mundo. Lo que quiero decir es, por un lado, decía, “quiero soltar esto…” mientras que por el otro decía, “no quiero soltar esto otro”. En otras palabras, si deseo una cosa del mundo, sea lo que sea, deseo el mundo entero. Esto da miedo solo en el sentido de si se percibe el soltar el mundo como una pérdida, como un sacrificio. No obstante, cuando se es consciente de que soltar el mundo no implica pérdida, sino que liberación, el soltar ocurriría automáticamente. ¿Pues quién, en su sano juicio, querría mantenerse encadenado?

Pero el mundo es muy atractivo y el deseo por él está muy arraigado en el ser humano porque le da al individuo un sentido, le da un "propósito" al “yo” que se cree ser. De lo contrario, si para ese “yo” el mundo no tuviese sentido no tendría razón para vivir y por consiguiente buscaría la manera de dejar de existir. Para un “yo” que no puede más con el dolor el suicidio sería la manera más directa y rápida de dejar a un lado esta experiencia física. Para un “yo” que todavía tolera el dolor, él suicidio es mas lento; drogas, entretenimiento, alcohol en exceso, trabajo, juguetes, en fin, todo lo que le distraiga para no tener que confrontarse con su propio dolor.

Pero para todo aquel que está listo, ya que la vida lo ha decidido así, hay un punto de inflexión en el que el dolor y el sufrimiento lo lleva a rendirse. No sabe qué quiere hacer con su vida. No intenta siquiera ya buscarle sentido. Lo único que desea es paz interior. Ese deseo profundo por la paz interior lo lleva a observar la vida en vez de intentar controlarla. Ya le da igual lo que esté teniendo lugar, aun si lo pierde todo. En cierta manera está muriendo. Pero no es el cuerpo lo que está muriendo, es su sentido de identidad “individual”.

Esa identidad que intentaba sostener buscando su fuente en el mundo (dinero, estatus, pareja, “ayudar a otros”, etc.), ahora se suelta y se descansa. En ese descanso, aunque en un principio no se sienta de esa manera porque todavía está la incertidumbre de, “qué va a ser de mi” o “qué o quién me va sostener”, etc., no obstante, observa como la vida le provee de todo lo que necesita.

Al darse cuenta, no por teoría, sino por experiencia personal que el mundo lo sostiene, comienza un proceso de genuina rendición y cada vez más confía en como la vida le va moviendo, nunca perdiendo de vista lo único que de verdad es importante, su paz interior. Ahora soltar se le facilita más. Paradójicamente, su vida cobra un nuevo sentido. Su nuevo propósito es amar y perdonar. Y está dispuesto a mirar todas sus sombras, que, aunque duela, se queda atendiendo todo lo que surge, sentimientos dolorosos, heridas de infancia, memorias, se abre totalmente, se deja desbaratar emocionalmente, sin esconder nada. Está listo, está abierto a sanar.

Mientras tanto, si la vida lo pone a ayudar a otros, lo ve como un efecto natural que surge del amor que hay en él y no como algo que él “hace” para darle sentido a su vida. Si se supone que escriba libros o de charlas, lo hace, y lo ve como un efecto natural de sentirse conectado con su paz interior, no con la intención te recibir crédito o hacerse famoso ni buscar seguidores. Si compone música lo ve como la inspiración que surge a raíz de la rendición total a lo que la vida depara, y la comparte sin intención de halagos ni de hacer nada especial de ello.

Todo lo que su personaje se encuentra haciendo tiene lugar a raíz de reconocerse como un instrumento de la vida, no como alguien que cree “saber” nada ni se cree “mejor” que nadie. Este no es un escrito sobre un personaje imaginado. Esta es la experiencia de vida que me está tocando vivir.

Nick Arandes
2019