Saturday, September 21, 2019

Deja Que El Ser Maneje La Mente

La mente se pregunta, ¿cómo me las arreglaré si permanezco vacío? Deja que el Ser maneje la mente, si es que existe tal cosa ". -Mooji

Comentario: Cuando hay una fuerte identificación con el personaje “yo”; el que se percibe como algo “separado” del todo, el qué tiene que “buscarse la vida”, el que tiene que “funcionar” en este “mundo”, el que cree tener que “saber” cuales son las “decisiones a tomar” en cada momento que sean las “correctas” para su bienestar, y así sucesivamente, se pasa completamente por alto que su aparente existencia aquí es una proyección del Ser.

La mente a la que aquí nos referimos es la parte intelectual y conceptual que interpreta, que intenta entender, otorgándole significado a todo lo que se percibe. Pues es así como sigue sosteniendo su identidad como mente, como un “yo” que “sabe”, que “entiende”, pasando por alto el hecho de que ese “yo”, esa mente de la que aquí se habla no existe. Como cuando uno está durmiendo y sueña. En el sueño, aunque se percibe un personaje que habla, que interactúa con “otros”, que piensa, que analiza, etc., la realidad es que nada existe. Todo es una imagen proyectada carente de sustento, carente de sustancia, aun cuando para la mente que sueña el sueño, el sueño parece ser muy real y solido.

Entonces, aunque al no ser el hacedor, nos soy “yo” el que decido si me voy a identificar con la mente soñadora o no, a lo que estás palabras apuntan es en dirección a reconocer que “aquí” no hay nada que “hacer”, aun cuando el personaje “yo” se encuentre “haciendo” cosas. Esta comprensión quita un gran peso de encima. En mi caso, observo como la vida me vive. No tengo ni la mas remota idea de que va a acontecer en cada instante, aunque a veces aparente que sí. En resumidas cuentas, solo sé que aquello que me vive sí sabe lo que hace. Pues, “¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir; es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien?” (W-pI.135.18:1 UCDM)

Cuando ese extracto de Un curso de Milagros dice, “…cuyo único propósito es tu bien”, no habla en función a lo que se le conoce como “bien” o “mal” en el mundo. Sino, mas bien, todo ocurre para beneficio del despertar de la conciencia.

#nickarandes


Monday, September 16, 2019

Atendiendo a Tu Felicidad

En este escrito tengo que ser muy cuidadoso porque fácilmente puede confundirse la felicidad con la búsqueda del placer. En un principio, cuando la mente se identifica con un personaje “yo”, con la creencia de ser un cuerpo, se la pasa en una constante búsqueda del placer y evitando el dolor, creyendo que el placer es “felicidad”.

En el momento que comienza un despertar de conciencia, la identidad como ser humano empieza a ser cuestionada. Este proceso puede experimentarse en ocasiones como doloroso, desconcertante, confuso, hasta deprimente. Y no es porque tenga que ser así, sino porque los conceptos, creencias, limitaciones con las que la mente se había identificado para sostener la percepción de un individuo separado se empieza a desmoronar.

Una vez la mente va aclimatándose, soltando todo sentido de identidad personal a esta nueva comprensión, atender su felicidad no es una búsqueda de más placer. Es simplemente disfrutar del momento presente, atendiendo a los deseos que espontáneamente surgen, libre de culpa, libre de ideas preconcebidas basadas en condicionamiento pasado.

En el camino "espiritual" esto tiende a generar confusión debido a que la espiritualidad está llena de conceptos sobre lo que es ser “espiritual” y lo que no. Empieza uno entonces a actuar en función a esos conceptos en vez de actuar en función a algo que realmente le gustaría hacer. Porque cree que si hace eso que tanto desea su concepto de espiritualidad estaría amenazado. Inclusive, algunos podrían creer que están retrasando en vez de avanzando, sin darse cuenta que es lo opuesto. Aunque la realidad es, no existe ni "avance" ni "retraso". Pero me permití utilizar esos conceptos para efectos de este escrito.

Un ejemplo sería, utilizando mi experiencia, la espiritualidad podría decir que si se hace algo con el cuerpo eso implica que no estoy siendo “espiritual”, que estoy alimentando al ego, y empiezo a evitar las cosas que me gustaría hacer que involucren al cuerpo para no sacrificar mi espiritualidad. En mi caso, a mi me gusta cuidar del cuerpo y hacer ejercicio. Y lo que he ido observando, es que, si deseo hacer ejercicio, y por ser “espiritual” intento evadir ese deseo, no estoy atendiendo a lo que en ese momento pueda hacerme sentir bien, y termino sintiendo resentimiento, por consiguiente, proyectándoselo a personas. Reacciono a ellas, las juzgo, etc.

Lo paradójico, que también he ido observando, es que cuando atiendo a mi felicidad, sea como sea que se quiera demostrar, tiendo a ser mas amoroso con el resto de las personas. No porque soy mas “espiritual”, sino porque estoy siendo honesto conmigo mismo. Y si por alguna razón en el camino toque que no desee hacer ejercicio, no por obligación o sacrificio en base a alguna enseñanza “espiritual”, sino que para atender a mi felicidad ya el deseo de hacer ejercicio no surja, naturalmente dejaré de hacer ejercicio.

En ese sentido, utilizando otro ejemplo, si me forzó a meditar, aunque eso no es algo que honestamente desee, tampoco estoy atendiendo a mi felicidad, y voy a terminar resintiendo la meditación. A lo que voy es, no hay reglas. Gautam Sadcheva una vez dijo, "las reglas para la meditación, es que no hay reglas". Impones una regla, ya no hay meditación, lo que hay es manipulación. Porque deja de ser algo natural. Lo natural es este momento por el mero hecho de ser. Y si en el momento, lo natural es meditar, meditarás, y no habra ninguna sensación de obligación ni sacrificio. Esa ha sido mi experiencia, que no es la verdad absoluta, solo mi experiencia.

Cuando a Ramesh Balsekar le preguntaron qué hizo él para llegar a esa comprensión que algunos le llaman “iluminación”, él simplemente contestó, “atender a mi felicidad”. Algunas personas argumentarían que hay sabios que lo dejaron todo a un lado en pos de la “iluminación”. Cuando yo estudio a esos sabios, y no estoy hablando de todo aquel que se considera “gurú”. Estoy hablando de sabios que su ejemplo demuestra su comprensión, Nisargadatta Majarah, Ramana Majarshi, Papaji, Krishnamurti, y muchos que no necesito mencionar, es porque en ellos surgió un deseo profundo por la Verdad. En otras palabras, su felicidad era el deseo por la Verdad. Por lo tanto, no hubo sacrificio, no hubo perdida. Su corazón le llevaba naturalmente en esa dirección.

Para otros atender su felicidad pueda que tenga lugar en medio de un gimnasio haciendo repeticiones de levantar 80 kilos. O mientras cocinan. Para otros pueda ser el hecho de no querer tener hijos. Para otros pueda ser empezar una empresa, y para otros el dejarlo todo, agarrar una mochila y explorar el mundo. Y al atender su felicidad, pueda que empiecen a tocar con ese amor que los conduzca entonces a soltarlo todo, si eso tiene que tener lugar. ¿Qué diferencia hay?

Para mi, la ruta mas directa al Amor (Dios) es la felicidad, no el sacrificio. Por lo tanto, ¿qué te hace feliz? Y de nuevo, no estoy hablando de que algo en el mundo te pueda hacer feliz. Estoy hablando de ser honesto con uno mismo. Este mensaje no va a personas que no están en el camino a despertar. Porque confundirán la felicidad con la búsqueda del placer. Este mensaje va a personas que experimentan confusión sobre si lo que hacen es “espiritual” o no. Es muy simple. Me levanto en la mañana, y lo que surge de mi es, “solo se hace Su Voluntad. Mi deseo profundo es perdonar”. Una vez esa intención está claramente establecida, hago lo que felizmente deseo hacer, sin catalogarlo como “espiritual” o no.

Habiendo dicho eso, salgo ahora a un puesto que está cerca que hacen licuados con Proteína de nutrición, y al gimnasio. ¿Por qué? Porque, aunque conceptualmente sé que mi felicidad no se derive de ello, siendo honesto conmigo mismo, me apetece. Y no tengo que cuestionar si es un avance o un retraso, es, simplemente, lo-que-es, hasta que la vida me dirija a hacer otra cosa.

#nickarandes

Friday, September 13, 2019

La Vida Es Este Instante

La vida es este instante. No existe otro instante que no sea éste. ¿Cuál, entonces, podría ser el único problema con este instante? El significado que la mente le proyecta. Si la mente le proyecta un significado que nos gusta se experimenta “placer” en este instante, que es, lo que culturalmente hemos aprendido a identificar como "felicidad". Si la mente le proyecta un significado que no nos gusta, experimentamos dolor en este instante, y es, lo que culturalmente hemos aprendido a identificar con lo que conocemos como "infelicidad".

Si, no obstante, no se le proyecta significado a este instante, lo que se experimenta es paz interior. La razón por la cual puse la palabra felicidad e infelicidad entre comillas es porque la verdadera felicidad de la que estamos hablando es permanente. Y esa permanencia de felicidad sólo se experimenta cuando la mente no está identificada, ni con el placer, ni con el dolor debido al dejar de proyectarle significado al momento presente. Simplemente, al estar en total aceptación de Lo-que-Es, eso es paz interior.

Por eso se puede deducir que paz interior y felicidad son uno y lo mismo. Y cuando hablo de dolor y placer, no estoy hablando de una sensación física. Porque la experiencia humana es dolor y placer. Estoy hablando más bien de una interpretación psicológica.

Cuando expongo este tipo de planteamiento, la pregunta que constantemente surge es, ¿y por qué, aunque entiendo esto teóricamente, aun así, se me dificulta experimentar esa paz, esa felicidad, sobre todo cuando en mi experiencia presente se perciben dificultades?

La contestación simple y directa es, a la que me refiero como la superficial, porque no hay confianza en la vida. Dije la superficial porque todavía hay una identificación con un "yo", con un "personaje" que aparenta estar "viviendo" esta experiencia, y desde ese espacio de confianza el personaje aparenta tener la opción de vivir la experiencia presente libre de sufrimiento.

Pero cuando lo llevamos a lo más abstracto, que va más en acorde a la Verdad (letra mayúscula) a nuestra esencia como Ser, a eso que trasciende la condición, o la experiencia "humana", es cuando la mente se convierte en la testigo de la experiencia, y no hay una identificación con este personaje “yo”, no hay una identificación con el cuerpo como “mi realidad”. Sino, más bien, hay una experiencia humana, pero no una identificación con ella.

Esto no implica que el personaje dejará de tener problemas en el mundo, o que no sentirá las mismas cosas que todo ser humano siente, o que no verá las cosas que cualquier otra persona ve. La única diferencia, es que mientras viva cualquiera que sea la experiencia, se genera un espacio de no identificación con el “yo”, en el cual las cosas ocurren, pero no se perciben como que le están ocurriendo al “personaje”. Simplemente forman parte del ocurrir de la experiencia presente.

Es como decir, “yo” no siento dolor. Dolor ocurre. “Yo” no sufro, sufrimiento ocurre. “Yo” no soy feliz o infeliz, felicidad o infelicidad ocurre. Nadie me esta haciendo nada a “mi”, solo se observa un ocurrir tener lugar. “Yo” no tengo, ni dejo de tener nada. Tener o no tener es un ocurrir que tiene lugar. “Mi” cuerpo no muere o nace, este cuerpo aparenta “nacer” y aparente “morir”. Ahora mismo, “yo” no soy el “autor” de estas palabras. Palabras se escriben, solo que aparenta como que surge de “mi”, pero la realidad es, este escribir es un ocurrir. Y todo en la vida es un ocurrir, que si se le despoja de significado, lo que hay es paz (felicidad) con Lo-que-Es, aun si en Lo-que-Es se experimenta dolor o placer.

Estoy utilizando palabras para intentar explicar o describir lo inexplicable. Y es por eso que las palabras sólo apuntan en una dirección, pero la experiencia es algo que tiene lugar por sí solo. Palabras apuntan en dirección a Eso (letra mayúscula) de lo que no se puede hablar. Porque hablar de ello, inclusive intentar explicarlo, tiene que haber una identificación con un “yo” que habla de ello o que lo explica. Y de nuevo, es aquí donde ya las palabras no sirven. Lo único que se exhorta es, permanecer en silencio.

Y no es ese “yo” que permanece en silencio. Ni siquiera permanecer en silencio para intentar tener una experiencia. El silencio es la naturaleza del Ser, y todo lo que tiene que ver con esta experiencia física, es lo que se le conoce en el Advaita como la conciencia identificada (ego). Pero, de nuevo, aquí ya las palabras no sirven de nada, salvo que para seguir distrayendo a la mente.

#nickarandes


Wednesday, September 11, 2019

Diga Lo Que Diga, Siempre Voy a Perder

Toda filosofía no-dual siempre habla de que sólo hay una Mente, una Conciencia (Dios). En el budismo se habla de que sólo hay un ego que aparenta ser muchos. En la Biblia se habla de que “en la medida que juzgas serás juzgado”, al igual que “yo y el Padre uno somos.” (utilicé extractos de la Biblia, ya que, aunque la Biblia sea dual, el mensaje de Jesús en su esencia apuntaba hacia la no-dualidad). En el Advaita se habla de que sólo hay Conciencia y Conciencia es lo único que hay. Uno de los muchos extractos de una enseñanza titulada un curso de Milagros dice, "El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. [..] Pues no reaccionarías en absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tú el que lo está soñando. " T-27.VIII.10:1 [..] 6 Y podría seguir citando extractos de toda filosofía de contenido espiritual y encontraremos como todas apuntan en dirección hacia nuestra Verdadera Esencia (no-dual).

Entonces, ¿por qué he titulado este escrito, “diga lo que diga, siempre voy a perder”? En los últimos años he observado mas detenidamente como a veces experimentaba conflicto interno cuando intentaba expresar mi punto de vista. Obviamente, si creo que mi punto de vista es el “correcto”, siempre habrá conflicto. Pero a lo que voy es, aun, cuando quizás haya visto muchas cosas que se hacen con la espiritualidad, incluso, obvias tergiversaciones de enseñanzas, no importa si expongo mi punto de vista, siempre voy a perder. Porque si todo lo que tiene lugar es una proyección, y es conmigo con quien estoy interactuando, si hay conflicto en mi, ese conflicto se lo voy a proyectar a cualquier imagen que se perciba como algo “aparte” de mi, y es como si a esa imagen le diese un guion que dijese, “diga lo que diga, tienes que contradecirme, tienes que atacarme”. Entonces, cuando me encuentro intentando hacer que esa imagen “entienda” lo que le comparto, y no lo hace, o me contradice, o me ataca, me siento “mal”. Pues no me estoy dando cuenta de que esa imagen solo estaba reflejando mi deseo de sentirme atacado, mi deseo de sentirme mal, mi deseo de sentirme separado.

Y aunque lo sepa conscientemente, es muy curioso como me he visto caer en el juego. Por ejemplo. Hace un tiempo atrás estaba hablando con una persona, y esa persona me compartía lo que había perdonado, lo que había sanado, etc. Lo curioso, sólo alguien que se percibe como persona dice, “’yo’ he perdonado” o “’yo’ he sanado”, y así sucesivamente. Era obvio que esa persona no era consciente de que la no dualidad implica que no hay un “yo” que hace nada. Pero de eso no se puede hablar porque eso implicaría que hay un “yo” hablando de ello. ¿Ven la trampa y la paradoja?

Así que, me encontraba intentando explicarle que siempre y cuando haya una identificación con un “yo” que dice que ha “perdonado” o “sanado” o lo que sea, sigue siendo el ego. Porque, aunque desde su experiencia humana pueda que sí haya experimentado algunas experiencias de perdón y sanación, a lo que voy es, no dualidad implica la ausencia de un “yo” separado. Y la experiencia humana, es una experiencia de separación. Por eso es que se dice que los sabios permanecen en silencio. No implica que no hablen cuando se tenga que hablar. Pero es un silencio que implica observación.

Pues observaba como esa persona estaba reaccionando a mi planteamiento, y podía sentir esta resistencia en la boca del estómago. Se podía sentir una tensión en nuestro compartir. Y mientras más intentaba explicarle, mas surgía su resistencia. Según esa sensación iba escalando en intensidad, observaba como una parte de mi mente me decía, “¡Cállate la boca! ¡Estás argumentando contigo mismo! No importa lo que digas ¡vas a perder! ¡Cállate ya!” Y sin embargo, aun sabiendo eso, no podía parar, hasta que en su momento, ¡GRACIAS A DIOS!, la conciencia a través de mi cedió.

Y empecé a escucharla, y permitir que dijese lo que quisiera, pero no como una forma de arrogancia, sino que desde una comprensión que me recordaba, “No tienes que defender ningún punto de vista. La realidad es que ahí no hay nadie. Esa proyección te ha puesto en contacto con tu propia impaciencia, con tu propia frustración, con tu propio sentido de impotencia. Agradece ese regalo.”

Y observé como sentí una calma en mi. No tenía nada mas que decir. Ni siquiera quería decir nada. Solo deseaba estar en paz conmigo mismo y con esa persona. Luego, cuando observé una sensación de culpa querer salir diciendo, “otra vez la fastidiaste. ¿Por qué no te callaste desde un principio…? Bla, bla, bla. Ahí la comprensión de no ser el hacedor tomó rienda de la mente. La culpa se cayó en unos minutos, porque sabía que esa conversación tuvo que tener lugar exactamente como tuvo que ser acorde a un plan que va mas allá de mi comprensión.

Eso es para mi, tomar conciencia. Pero el mensaje que quería compartir aquí es, siempre estoy interactuando conmigo mismo. Y si hay resistencia en mi, las proyecciones en el mundo me las van a mostrar. Y si quiero compartir un punto de vista, que recuerde que lo que tengo en frente es un espejo. Y por mas que mi “argumento” tenga validez, no importa lo que diga, siempre voy a perder. Porque si el espejo refleja mi estado de conciencia, solo tengo que atender a como me siento en ese momento. Y en mi experiencia, y solo hablo de mi experiencia, cuando siento amor en mi, no tengo necesidad de compartir mi punto de vista ni de convencer a nadie de nada. Ni siquiera entrar en conversaciones que pueden generar conflicto o separación, independientemente de que tenga o no la razón. Inclusive, le doy la razón a la persona con la que esté hablando, aun cuando desde mi prisma esa persona no la tenga, porque ya el deseo es el de amar, no el de separar, si es que yo quiero estar en paz y ser feliz.

#nickarandes

Monday, September 9, 2019

¿Es Normal Empezarse A Preguntar ... Ahora Que Sigue?

Pregunta: “Nick, cuando se deja de sostener todo aquello a lo que uno se aferra, ¿es normal empezarse a preguntar ... Ahora que sigue?”

Comentario: Si la pregunta “¿y ahora qué?” surge, eso implica que no ha ocurrido un desapego total. Esa pregunta implica un estado de insatisfacción con la experiencia presente que se quiere llenar a raíz de “hacer algo”. Cuando hay un desapego total, y la mente descansa en la paz de la experiencia presente, deseos de hacer cosas surgirán si tienen que surgir, sólo que se verán como inspiraciones espontáneas del momento y no como necesidades para llenar un vacío.

Por ejemplo, yo no me siento necesitado de escribir palabras porque me sienta aburrido o porque quiera llenar una sensación de vacío. Simplemente observo como el personaje “yo”, en cada instante, se siente inspirado, o a hacer cosas, o a no hacer nada. Es así como se desenvuelve la vida de este personaje “yo”.

Por lo general, no siempre, cuando gente hace ese tipo de pregunta, suele ser porque están intentando ellos mismos soltar, ya sea porque han escuchado algunas filosofías espirituales decir que eso es algo que uno tiene que hacer, o porque están cansadas de sufrir.

Aquí se reconoce el soltar como una DES-CRIPCIÓN de lo que tiene que tener lugar para que la mente deje de sufrir. No como una PRES-CRIPCIÓN de algo que tú tienes que hacer. En mi experiencia, qué no estoy asumiendo que sea la verdad absoluta, sólo he podido soltar cuando aquello a lo que me aferraba dejó de tener valor para mí. Lo que he podido soltar en el mundo no ha sido a raíz de una enseñanza que me diga, “suelta”, ní a raíz de algo que yo haya tenido que “hacer”. Simplemente, repito, cuando eso a lo que antes me aferraba tenía valor para mí, me era imposible soltarlo, no importa que practica hiciese ni cuantas horas me dedique a meditar sobre ello.

Por eso es que es simple. No requiere nada de mí, salvo tener mis prioridades claras. Y lo curioso del caso, la vida nunca me pidió que “sacrificarse” nada. Lo que quiero decir es, si todavía tengo un deseo hacia algo del mundo, puede ser honrado sin sentirme culpable por ello. Sólo que, tarde o temprano, tendré que caer en cuenta que sufriré si hay un apego, si valoro lo que sea que este mundo pueda ofrecer.

En resumidas cuentas, no hay contestación especifica a tu pregunta, salvo que, si te encuentras en ese espacio de no saber qué hacer, mi experiencia ha sido que no hay nada que hacer. Y lo único que puedo hacer es, vivir la experiencia presente confiando en la sabiduría de la vida. Si me siento inspirado hacer algo lo hago. Si no me siento inspirado a hacer nada, no hago nada. Pues, al final de cuentas, y aquí viene la gran paradoja, “yo” como “personaje” no puedo hacer nada por “voluntad personal”. Porque “yo” no soy quien hago nada, la vida es la que, a través de “mi”, se está haciendo.

#nickarandes

Sunday, September 8, 2019

¿Has Tenido La Sensación De Estar En La Fase Oscura Del Alma?

Pregunta: “A veces has tenido la sensación de estar en la fase oscura del alma? Yo estoy hoy así. No le saco sentido a nada.”

Comentario: Voy a compartir mi experiencia, la cual no quiere decir que sea la verdad absoluta. Es simplemente mi experiencia y mi comprensión. Si te sirve aplícala y si no descártala. Aquí va. La experiencia humana es una experiencia de “individualidad”, “separación”. Me percibo como un “cuerpo separado” de todo; por consiguiente me percibo carente, incompleto, y necesitado. Esto no es ni malo ni bueno. Simplemente es la experiencia humana.

Al ser humano sentirse de esa manera, el impulso que surge es el de buscar esa sensación de sentirse pleno, y lo hace a raíz de llenarse de experiencias en el mundo. Dado ese el caso, el mundo físico cobra un “sentido”; el de convertirse en el “suplidor” de todo aquello que me “falta”. Por ejemplo, el amor que creo que me falta lo busco en las relaciones interpersonales. La “plenitud”, o inclusive, “seguridad” y “bienestar” qué creo que me falta la busco a raíz de la adquisición de mucho dinero. La valía que creo que me falta la busco a raíz de reconocimiento, estatus, logros personales, y así sucesivamente. Y, de nuevo, todo eso le da “sentido” a la vida.

Aquí el ser humano se encuentra en una de dos tesituras. Una es, alcanza todo lo que tanto buscaba, pero todavía no se siente pleno. En algunos casos esto puede generar una sensación apática, depresiva, incluso suicida. La otra tesitura es que el individuo no alcanza nada de lo que deseaba, o quizás, algunas cosas, y vive con la esperanza de que cuando obtenga eso que busca podrá entonces sentir esa sensación de plenitud.

En esta segunda tesitura, aunque pueda ser una constante lucha por alcanzar algo, esa constante lucha se convierte en el "sentido" de su vida hasta que se cansa y no puede más. Ahí, el individuo tiende a resignarse, y por lo general, aunque no siempre, pueda que termine conformándose con lo que tiene, aunque, al igual que el que lo ha alcanzado "todo" a nivel material, no es feliz.

En la superficie esas dos tesituras pueda que se perciban como negativas. Pero la realidad, es que son OPORTUNIDADES MARAVILLOSAS para que el individuo deje de prestar atención al mundo, y a raíz de una rendición total, dirija toda su atención hacia el interior de manera que, por experiencia misma, pueda percatarse de qué todo eso que estaba buscando “afuera” forma parte de su esencia natural.

Aquí es donde se podría decir que la “fase oscura del alma” aplica. Esa fase no es en realidad necesaria para poder ser uno consciente de su plenitud. Pero como hay una identificación tan fuerte con la experiencia “individual”, dejar todo eso, que en un principio se buscaba “afuera”, se percibe como un “sacrificio”, como una “pérdida”. Y eso es lo que genera esa confusión que en un principio se percibe como la noche oscura del alma. Porque lo que en realidad está perdiendo es su sentido de identidad. Recordemos que la búsqueda de cosas en el mundo sólo sirven para sostener nuestro sentido de identidad.

Utilizando ejemplos mundanos, una madre que se dedicó toda su vida a criar a sus hijos cree que su sentido de identidad es, “soy una madre”. Cuando los hijos se van de la casa se deprime porque ha perdido su sentido de identidad. Ya no sabe quien es. Un hombre que toda su vida trabajó como dueño de una empresa, su sentido de identidad es, “soy empresario”. Si se retira o pierde la empresa, deprimido dice, “ya no soy un empresario” por consiguiente ha perdido mi sentido de identidad. Pero ni la mujer es madre ni el hombre es empresario. Y para llevarlo a un nivel más profundo y más abstracto, ni la mujer es “mujer” ni el hombre es “hombre”. Los dos son diferentes aspectos de la conciencia, pero que en realidad son la conciencia misma. Y de la ÚNICA manera que se van a sentir verdaderamente plenos es cuando toman consciencia de que son conciencia, no "individuos separados".

Cuando empieza a haber un despertar de conciencia, es como que la mente ahora se experimenta oscilando entre dos mundos. El mundo interno, la verdadera paz, se empieza a desear profundamente mientras que simultáneamente el mundo “externo”, del cual se deriva nuestro ilusorio sentido de identidad, no se quiere soltar. Por que, de nuevo, he derivado mi sentido de “identidad” con lo que hago, con lo que tengo, con lo que obtengo del mundo, etc. Dicho de otra manera, o añadiéndole a lo dicho,no solo soy un “ser humano”, sino que también, soy, papá, mamá, mujer, hombre, exitoso, fracasado, empresario, abogada, medico, arquitecta, deportista, actor, mendigo, bonito, feo, gordo, flaco, y la lista de etiquetas que se le adjudica al ser humano es infinita. Pero todos, al igual que el ser humano mismo, son falsas.

Para efectos de estudiantes de Un curso de Milagros, hay un extracto que resume lo que acabo de decir sobre la oscilación entre dos mundos de la siguiente manera (añadí lo que aparece en paréntesis), “A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física. ESTE ALTERNAR ENTRE LOS DOS NIVELES DE PERCEPCIÓN (entre dos mundos) SE EXPERIMENTA NORMALMENTE COMO UN CONFLICTO QUE PUEDE LLEGAR A SER MUY AGUDO. Aun así, el desenlace final es tan inevitable como Dios.” T-2.III.3:6-10

Puse en letra mayúscula la oración que enfoca sobre el tema que estoy compartiendo. Sin embargo, observa que la oración que finaliza ese extracto dice que "el desenlace final es tan inevitable como Dios". Es una forma de decir que, aunque estemos atravesando la noche oscura del alma, el desenlace final va a ser la paz de Dios. Sólo que, obviamente, mientras ese túnel se está atravesando no aparenta ser así. Y aquí es donde se requiere fe y confianza en el proceso.

Entonces, volviendo a tu pregunta, mi experiencia me sigue mostrando que según la paz se va asentando en la mente, en la que cada vez más hay un reconocimiento de que este mundo no tiene nada que yo desee, no porque sienta que estoy "sacrificando" o "perdiendo" algo, sino, porque ya la paz empieza a ser prioridad, el personaje “yo” continúa teniendo la experiencia dual que forma parte de este mundo. Tiene placeres y dolores, surgen deseos, surgen sensaciones, pero deja de haber un apego a todo ello. Y lo paradójico, es que puedo disfrutar de este mundo como parte de la experiencia que va teniendo lugar en el presente, que a su vez, como escenas pasajeras, se sueltan. Cuando cierro los ojos y me acuesto a dormir, da igual si me levanto al otro día o no. Ahora la “vida”, mientras esta condición humana siga siendo mi experiencia, simplemente se vive, se disfruta, se experimenta. Y todo eso sucede libre de sufrimiento.

Y toda experiencia es una experiencia nueva. Que sé que no va a durar en el tiempo. Sólo se vive y se experimenta mientras ocurre. No sé si la vida me lleve a una experiencia que se le pueda considerar “noche oscura del alma” como indicativo, o indicio a una comprensión o una experiencia más profunda de este camino. La realidad es que no lo sé, y honestamente, tampoco me importa. Pero para mí, a raíz de esta comprensión de la que estoy compartiendo, la vida no tiene ningún sentido ni tampoco deseo que lo tenga. El único sentido, si vamos a utilizar es expresión, que la vida tiene para mi, es la experiencia profunda de paz que se experimenta en este instante presente cuando la mente se libera de todo apego a este mundo, cuando se libera de todo significado.

Si tu deseo, todavía, es el de la búsqueda del placer y de cosas en este mundo, este escrito no te servirá de nada. Pueda que en esta experiencia de “vida” ilusoria algunas personas que lean este escrito no les tocará priorizar su paz interior. Quizás se la pasarán toda su vida en búsqueda de aquello que crean pueda hacerles ”feliz”. Sólo que, como la verdadera felicidad y plenitud es lo que somos, buscarla en “otro lugar” que no se en el interior, aunque en ocasiones se pueda experimentar una sensación temporal de placer cuando los deseos se cumplen, el dolor continuará acechando. Por eso Nisargadatta Majaraj decía que el placer es nada más que el espacio entre dos dolores. Y para estudiantes de Un curso de Milagros hay un extracto que dice, “Si quieres ser como yo, te ayudaré, pues sé que somos iguales. Si quieres ser dife¬rente, aguardaré hasta que cambies de parecer.” T-8.IV.6:3-4

Yo me la he pasado toda mi vida en búsqueda de la paz y la verdadera felicidad. Y cada vez la voy reconociendo más en mi, cuando, paradójicamente, dejé de buscarla “afuera”. Y esto no es algo de lo que se puede hablar. Esta será tu experiencia, cuando ya de corazón haya un deseo profundo por la paz interna. Y eso no es algo que “tú” deseas. Eso es algo que tendrá lugar a través de ti, si es lo que toca en tu guion. Y me voy a tomar la libertad de decir lo siguiente, si has hecho esa pregunta, y se te ha dirigido a leer este comentario, el deseo por la paz verdadera ya está en la conciencia colectiva empezando a priorizarse a través de ti. Ahora, es cuestión de confiar en el proceso.

#nickarandes

Monday, September 2, 2019

¿Existe En La Tierra El Verdadero Amor?

Pregunta: "Nick, existe en la tierra el Verdadero amor? El cuál sintió Jesús? Gracias!"

Comentario: Sólo si pasas por alto las proyecciones. Me explico. Digamos que estás en un castillo en el sur de Francia durmiendo en una cama soñando que estás en una prisión. Ese castillo en el sur de Francia en el que te encuentras durmiendo se le llama amor (realidad). En tu sueño, en esa prisión estás hablando con otro recluso. Ese recluso te pregunta, ¿aquí en esta prisión existe el amor (realidad)? La contestación seria que el amor (realidad), que es el castillo en el sur de Francia (donde realmente estás) sí existe. Solo que no lo puedes ver, o no puedes ser consciente de él porque estás distraído creyendo que la prisión en el sueño es la realidad.

Por consiguiente, no es que si el amor existe, sino que el amor, que ES LO QUE ERES es lo ÚNICO que de verdad existe. Pero mientras creas que tu cuerpo es la realidad, mientras creas que este mundo que tus sentidos perciben es la realidad, estás pasando el amor por alto.

Jesús no “veía” amor en el mundo porque él era consciente de que el mundo NO ERA REAL. El simplemente VIVÍA en amor, y desde ese amor es que se relacionaba con el mundo que percibía.

Volviendo a la analogía que compartí, Jesús era consciente en todo momento de que donde en realidad él estaba era en el castillo en el sur de Francia (Reino). Y que este mundo era simplemente una proyección. Al no permitirse ser distraído por la proyección, todo lo que extendía era el amor que él es, el amor que forma parte de su realidad. Y su mensaje es que nuestra realidad es amor y no mundo de separación, no cuerpo separado, simplemente amor (Esencia, Dios, Eso que no puede ser nombrado).

#nickarandes