Friday, May 24, 2019

El Ego Proyecta el Guion, El Espíritu Santo lo Reinterpreta y Por Consiguiente lo Colapsa


Mientras la persona, que no se llama Virginia, pero utilicé ese nombre para respetar su identidad hacía esta pregunta, me sentí inclinado a ir compartiendo comentarios según la voy leyendo, por eso se ve “Pregunta / Comentario” repetidamente.

Pregunta: Hola Nick, primero agradecerte tu compartir de UCDM explicas con una claridad impresionante. Quería hacerte una pregunta con respecto al guion, entendiendo que con mi mente lineal y específica es complicado la comprensión de esto porque es abstracto y holográfico.

Entiendo que la mente soñadora fuera del tiempo y espacio está aparentemente por deseo propio soñando con todas las infinitas posibilidades del pensamiento de separación simultáneamente.  Entiendo que la mente se identifica con un personaje y olvida su identidad como mente y ahora se cree un cuerpo que vive en el espacio-tiempo. Si lo entiendo bien, que no lo sé, voy a poner un ejemplo con mi vida porque me es más fácil hacerte la pregunta, que seguro que será del ego que me tiene aquí liada con esto.

Comentario: Sí, lo entiendes bien. Vamos ahora a ver el ejemplo que quieres compartir.

Pregunta: La mente que cree ser “Virginia” va eligiendo los pixeles del guion de “Virginia” bajo sus deseos (ego, reforzar culpa, miedo y separación, Espíritu Santo, deshacerlo).  Yo me llevaba mal con mi padre y la relación era distante y fría. Después de practicar el perdón, la relación empezó a cambiar y ahora lo veo con comprensión, y la relación es cercana y amorosa. No sé cómo ha pasado, pero estoy segura de que sin UCDM no tendríamos relación. 

Comentario: La practica del perdón no hizo que la relación con tu “padre” fuese mas cercana y amorosa. Hizo que la relación CONTIGO fuese mas cercana y amorosa al no juzgarte a través de juzgar a tu padre. Y ahora, la relación hacia ti se refleja en la relación que ahora estás teniendo con tu padre. ¿Ves el juego? Siempre te estás relacionando contigo misma. Y según tu relación cambia, empiezas a percibir el mundo desde tu relación contigo misma. Por eso un sicólogo en Estados Unidos decía, “tú no ves el mundo como es, tu ves el mundo como tú eres.”

Continua ella con su pregunta, o múltiples preguntas, así que las voy llevando una por una:

Mi pregunta es: “¿el escenario de no hablarme con mi padre está en el sueño, pero el Espíritu Santo lo ha borrado por deshacer la culpa inconsciente tras años de perdón?”

Comentario: Efectivamente. Todas las múltiples posibilidades ya están en el sueño. El que te lleves bien con él como el que no forman parte del guion. Lo que ocurre es, el no llevarte bien con tu padre desencadena una cantidad inmensa de diferentes escenarios de conflicto y sufrimiento. Al haber perdonado, esa cadena inmensa de diferentes posibles escenarios se colapsa. Eso es colapsar el tiempo. Es como si dijésemos, te acuestas a dormir y todos los posibles sueños que te tocaría soñar haría que permanecieses durmiendo por ocho horas. Digamos que un 50% (4 horas) de esos sueños son placenteros y el otro 50% (4 horas) son de sueños macabros. Si el perdón hace que se deshagan los sueños macabros, como ya ese 50% de esos sueños dejan de existir, en vez de dormir ocho horas solo dormirías cuatro, por lo que despertarías mas rapido al haber colapsado 4 horas de sueño innecesario.

Pregunta: “¿Y el escenario donde nos llevamos bien, también es del ego? ¿O es del Espíritu Santo, que como el deseo de la mente es la unión lo manifiesta en el sueño a través de ese escenario que simboliza el amor?”

Comentario: Todo escenario es ego porque el mundo de la percepción es el mundo proyectado del ego, de la mente que se percibe separada de Dios. La diferencia es, un escenario vivido desde la interpretación del ego causa sufrimiento, mientras que el mismo escenario vivido compartiendo la perspectiva o interpretación del Espíritu Santo genera paz. En otras palabras, no es el escenario el que cambia, es nuestra actitud hacia el escenario la que cambia.

Y la actitud la dicta el maestro que la mente haya elegido en ese momento para interpretar el escenario. Un ejemplo concreto, digamos que tu padre te ataca verbalmente. Si percibes ese escenario con la mentalidad del ego, te sientes atacada, te sientes como víctima, pueda que sientas ira, odio, resentimiento, tristeza, y todo eso se lo proyectas a tu padre como que él es el victimario. Si por el contrario, ese mismo escenario, y observa que no dije un escenario diferente. Dije, si ESE MISMO escenario es percibido a través de la mentalidad del Espíritu Santo, no te tomas nada de lo que él dice como algo personal. Más bien como una petición de amor. Entonces, en vez de ira, resentimiento, tristeza, lo que sea que hubieses sentido hacia él, lo que surge es compasión, entendimiento, una verdadera empatía hacia él.

Y pueda que a raíz de ese cambio en ti el comportamiento de tu padre lo refleje y sus ataques hacia ti dejen de tener lugar. Pero el perdón no es para que el deje de atacarte, en otras palabras, el perdón no es para que él cambie. El perdón es para que puedas ser consciente de la esencia que los une a los dos. Es  aprender a pasar por alto lo que tus ojos aparentan ver, y así permitir que la visión de Cristo se apodere de tu mente.

Pregunta: “Quiero entender como el milagro colapsa el tiempo y si cuando el guion se vuelve más suave, con menos escenas de conflictos, es porque también estaba escrito.”

Comentario: Ya compartí como el milagro colapsa el tiempo. Simplemente es un cambio de mentalidad que hace que escenarios de culpa y conflicto que hubiesen tenido lugar sin el perdon dejen de ser necesarios. Curiosamente acabo de hacer un video compartiendo un comentario a una pregunta y lo cerré con el siguiente extracto del Curso, “Las pruebas por las que pasas no son mas que lecciones que aún no has aprendido que vuelve a presentarse de nuevo a fin de que donde antes hiciste una elección errónea, puedas ahora hacer una mejor y escaparte así del dolor que te ocasionó lo que elegiste previamente.” T-31.VIII.3:1

Como no queremos confundir la forma con el contenido, yo no diría que el guión se hace más "suave". Diría, más bien, que se hace más simple. Porque el ego te diría que el guión se hace más suave en el sentido de que todas tus experiencias van a ser "placenteras". Pero esta experiencia de vida es dual. Por lo tanto, hay polaridad. Se van a experimentar los dos extremos. Pero al poder vivirlos con una mentalidad más ecuánime, las polaridades dejan de ser un problema Y en ese sentido diría que el guión se vive más suavemente. O en otras palabras, lo que en un pasado se percibiría como la causa por la cual pierdes tu paz, un cambio de mentalidad hace que ESE MISMO escenario no afecte tu paz interior. Como puedes ver, no fue el guión el que se hizo más suave, fue más bien tu manera de percibirlo.

Pregunta: “¿Y como la mente (yo, tomador de decisiones) elige a favor del Espíritu Santo, elige ese escenario? ¿Hay un guion del ego y un guion del Espíritu Santo, que es la corrección no sólo en pensamiento sino también en escenas proyectadas?”

Comentario: Yo lo simplificaría de la siguiente manera. El guion, siendo una proyección de la mente, es una proyección del ego. El Espíritu Santo no proyecta guiones dado que el Espíritu Santo no perpetúa ilusiones. Pero si quieres diferenciar entre la versión del guión según el ego y el del Espíritu Santo, lo podrías hacer de la siguiente manera; el guión del ego es la película completa, y la versión del guión del Espíritu Santo sería el colapsar ese guion. En otras palabras, si el guión del ego era dormir ocho horas, según el Espíritu Santo va sanando partes de ese guión, el guión del Espíritu Santo sería dormir solo cuatro horas. Pero de nuevo, no porque el Espíritu Santo haya proyectado un guión adicional. Sino porque el Espíritu Santo utiliza el guión que el ego proyectó y le fue quitando partes.

Pregunta: “Otra duda. Cuando el curso dice “acepto el plan de Dios para la salvación”, ¿no quiere decir que Dios tiene que ver nada con el sueño ni con lo que parece que me ocurre no? Sino que lo que el ego usa para separar el Espíritu Santo lo usa para retornar, es decir, como oportunidad de perdón y deshacer la culpa, ¿no? No es que Dios quiera que me ocurran cosas malas sino que son mis lecciones de perdón, así puedo ver el contenido de mi mente y mis deseos y elegir de nuevo, entregando mi percepción, ¿no? ¿Es así? Muchísimas gracias.”

Comentario: Se podría decir que el plan de Dios para la salvación es el Espíritu Santo. Dios no se involucra con el sueño porque de ser así corroboraría la creencia en una separación, una que nunca ocurrió. Dios no quiere que te ocurren cosas malas ni buenas porque nada está ocurriendo. Si acaso, Dios sólo quiero que recuerdes que eres Dios.

Finalicemos tu pregunta utilizando la analogía de un sueño, digamos que tú tienes a tu hijo en la cama durmiendo soñando un sueño. Tú no sabes lo que él está soñando, sólo sabes si está soñando sueños felices según la tranquilidad que se percibe mientras duerme o si está soñando sueños de miedo según como su cuerpo reacciona y la preocupación que se ve su cara.

Si lo percibes preocupado te le acercas al oído y le hablas muy dulcemente. Aunque él no te pueda ver, tu voz la puede escuchar. Eso lo tranquiliza. Según se va tranquilizando al dejar de prestarle atención al sueño y más a tu voz, dulcemente lo vas moviendo, gradualmente vas encendiendo la luz, ves la sonrisa en su cara y su estado de tranquilidad, hasta que abre sus ojitos y despierta del sueño.

Mientras tú te percibes como un cuerpo, viviendo todo tipo de experiencias de separación en este mundo, mientras más permitas que la mente descanse en el silencio, la dulce voz del Espíritu Santo constantemente te está hablando. Ése sería el equivalente a la voz de Dios a través de Él comunicándose con la mente. Y de nuevo, no es que Dios te esté hablando, debido a que Dios no le da realidad sueño, no obstante, ese es el lenguaje que utilizamos para comunicar este mensaje con conceptos (palabras) con los que nos podemos fácilmente relacionar. Pero los mismos conceptos (palabras), en su debido momento ya dejan de ser necesarias.

Y ahora es solo escuchar la dulce voz del Espíritu Santo en la quietud de la mente mientras el mundo sigue con sus altos y bajos. Solo que ya esos altos y bajos pueden ser observados inocentemente sin que nos afectan. Por lo tanto cierro este comentario a tu pregunta con extractos de diferentes fuentes que nos dicen exactamente lo mismo, comenzando con Un curso de milagros:

"El milagro llega silenciosamente a la mente que se detiene por un instante y se sumerge en la quietud." T-28.I.11:1

"Estad quietos, y sabed que yo soy Dios." [Salmos 46:10]

"La mente meditativa fluye en ese silencio, y el amor es la vía de esta mente." J. krishnamurti

"El silencio es el recogimiento del Ser en el retorno a su verdad." (Heidegger)

"El silencio es el sueño que nutre la sabiduría." (Francis Bacon)

"La mente recubre la realidad sin darse cuenta. Para conocer la naturaleza de la mente necesitas inteligencia, la capacidad de observar a la mente en silencio con conciencia desapegada." (Nisargadatta Maharaja)

"Sé tan silencioso como un pez y sumérgete en el océano de la dicha." (Rumi)

"Permanezcamos en silencio para que así podamos escuchar el murmullo de los dioses." (Emerson)

"El que habla no sabe; el que sabe no habla." (Lao-Tse)

Wednesday, April 24, 2019

¿Por Qué Amar Es Tan Difícil?


En realidad amar no es difícil, es nuestra herencia natural. Sólo que mientras quiera seguir sosteniendo la creencia de que soy un “cuerpo separado”, amar será imposible. No dije mientras me perciba como un cuerpo, dije mientras quiera sostener la CREENCIA de que soy un cuerpo. Porque sosteniendo la creencia de ser un cuerpo es lo que sostiene la creencia fundamental que dice que soy algo “separado” del Todo. El amor es unidad, no separación. Al percibirme “separado” me voy a percibir carente. Eso es lo que me lleva a constantemente intentar “unirme” a “otros”. Pero esa carencia que me impulsa a “unirme” a “otros” proviene del miedo. Por consiguiente, sin darme cuenta, lo que hago es alimentar el miedo, y es por eso que amar es imposible.

Pero según me voy haciendo consciente de que lo que realmente soy es conciencia y no cuerpo separado empiezo ahora a observar como todo forma parte de mi, y en vez de excluir empiezo ahora a incluirlo todo. Incluirlo todo implica todo aquello que un pasado rechazaba y condenaba. Porque al ser consciente de que soy conciencia y no individuo separado reconozco que todo aquello que condenaba o rechazada tiene que formar parte de mi. Esa aceptación de todo es una aceptación del amor que soy.

La razón por la cual en un principio este trabajo se experimenta como algo muy difícil y doloroso, es porque para reconocer ese amor que soy, los obstáculos a ese amor necesitan ser expuestos. En un principio esos obstáculos se perciben como algo “ajeno” a mi. En otras palabras, al percibirme como un cuerpo separado, esos obstáculos tienen la forma de "otros" cuerpos separados comportándose de cierta manera que de una forma u otra afloran la rabia, la ira, el resentimiento, el sufrimiento, el dolor, el victimismo, en fin, el miedo que hay en mí. Y es por eso que amar se percibe como algo, no sólo difícil, sino que imposible.

Pero según todas esas partes obscuras empiezan a ser abrazadas y aceptadas de manera que puedan ser transformadas por el amor que soy, esa comprensión de que soy amor se va integrando. Porque sé que si lo que soy es consciencia, todas esas partes tienen que provenir del mismo origen del que yo provengo. Ese origen es  conciencia, o amor. Es por eso que se dice que para ser consciente de la luz que hay en mi necesito primero atravesar todas las nubes. Según ese reconocimiento se va arraigando, aunque me perciba como un cuerpo, surge la tendencia natural de querer amarlo todo. Eso incluye, no solo todos los “otros” aparentes cuerpos, sino todo. Ya ese deseo no es el de poseer otros cuerpo, sino que amarlo todo sabiendo que todo lo que estoy es amándome a mí mismo dado que soy uno con todo.

Ahora el amor no se le dirige a un objeto específico (cuerpo) y se le niega a otro. Ese amor lo incluye todo. Eso es vivir en amor. Si quiero de verdad aprender a amar, tengo que dar la bienvenida a todo aquello que según mi percepción lo consideraba como algo no digno de ser amado. ¿Cómo se puede poner esto en práctica en nuestra vida cotidiana? Muy simple. ¿Puedo amar a aquella persona que me traicionó o me abandonó? ¿Puedo amar al maltratador de animales? ¿Puedo amar al terrorista, al político corrupto, a todo aquel que de una forma u otra siento que me haya hecho daño o que le haya hecho daño a algún ser querido? Y la lista es interminable.

Entiendo lo difícil que esto podría ser. Pero recordemos de nuevo, sólo cuando me creo ser un cuerpo separado, dicho de otra manera, una entidad separada de todo es que amar a todos estos “individuos” se ve como algo imposible. Pero si tomo conciencia de que lo que soy es conciencia y no individuo separado, lo que estoy diciendo es que todas esas “personas” que utilicé como ejemplo, forman parte de mí dado que todos formamos parte de la misma Fuente. Y hasta que no pueda ver a todas y cada una de esas partes libre de pecado, o dicho de otra manera, inocentes, es imposible que pueda reconocerme yo como inocente. En otras palabras, o amo, o ME condeno.

Por eso se nos recuerda que esos hermanos son mis salvadores. ¿Porque son nuestros salvadores? No porque sus actos sean “correctos” o “incorrectos”. Sino porque a través de sus actos me ponen en contacto con el miedo escondido que se encuentra en mi.

Yo no estoy de acuerdo con la forma de actuar de un maltratador de animales, ni de un terrorista, ni de un político corrupto, ni de ningún individuo que de una forma u otra le pueda hacer daño a otros. Pero si quiero aprender a amar, y esos individuos me ponen en contacto con todo el miedo que hay en mí, necesito atender ese miedo para poder ser consciente de lo que está detrás. Una vez que el amor se establece mi, que, de nuevo, "ellos" sólo me hacen ver si todavía me percibo como algo separado del todo, puedo darme cuenta de que “ellos” no actúan en función a ser “malas personas”, actúan en función al miedo que hay en ellos al percibirse separados, que es el mismo que existía en mi cuando los juzgaba, porque repito, me sentía separado. En ese sentido, "ellos" y "yo" tenemos el mismo problema, solo que “ellos” lo expresan de una manera, maltratando, y “yo” lo expreso de otra, juzgándolos.

Cuando utilizo conscientemente cada una de mis experiencias para recordar lo que soy, al el miedo en mi empezar a deshacerse, el amor mismo dirige cada uno de mis pasos. Y si la vida requiere de mi que haga algo que de alguna manera pueda servir de apoyo para una convivencia más armónica en esta experiencia física, eso tendrá lugar muy orgánicamente. Ese algo puede ser una acción concreta o simplemente restaurar la conciencia de amor en mi mente sin tener que hacer nada, respetando el guion de cada uno de mis hermanos, dado que ahí está su oportunidad para sanar, aun cuando no lo comprenda.

Me acuerdo estando en el tren, había una pareja muy melodramática. El hombre estaba lleno de ira y le gritaba a su pareja con una intensidad que resonaba a través de todo el vagón del tren. En un momento el individuo sale del vagón hacia otro vagón enfadado tirando las puertas muy abruptamente. Ella se queda en el vagón completamente desconcertada. Luego él regresa, aun enfadado, pero mas callado, y se sienta en el haciendo de nuevo. Ella trata de hablarle y el explota de nuevo. Era una relación pasiva agresiva de pura codependencia, necesidad, y abuso psicológico.

Yo observaba todo lo que se movía en mí. Si me dejo llevar por el drama y lo que percibía podía observar cuán fácilmente la mente quería ver a una víctima y a un victimario. Sin embargo, al ser consciente de que soy conciencia y que lo que estoy percibiendo es porque de alguna forma surge de mi, no de mi como “persona”, de mi como conciencia, ahí, aunque percibido como “afuera”, se me estaba brindando la oportunidad de ponerme en contacto con ese sentimiento de separación que en este caso tomaba la forma de ira en “otros” para recordar una y otra vez que sólo el amor es real. Ese es un ejemplo de cómo poder utilizar cada escenario que la vida presenta para volver a restaurar la conciencia de amor en mi.

En ese caso en el que no se requirió que tomase ningún tipo de acción, confío en que el amor está dirigiendo el guión de esas “dos personas”, y que cada uno de "ellos" está viviendo lo que tiene que vivir para beneficio de su propio aprendizaje. En ese sentido, aunque en la superficie se perciba como que eso que está ocurriendo es “imperfecto”, es “injusto”, a un nivel más profundo de comprensión, al no cuestionar la Sabiduría del Amor mismo, sé que forma parte de el plan del Amor mismo. Por consiguiente, ¿quién soy yo para juzgarlo?

Así es como se reestablece el amor en mi, y todos esos escenarios se me presentan con ese único propósito. Por lo tanto, aunque en momentos se experimenté como doloroso dada mi ignorancia, todo escenario es bienvenido porque sé que me está poniendo en contacto con los obstáculos al amor EN MI para darme cuenta que la realidad es que no es difícil amar. Todo lo contrario, es lo más natural, siempre y cuando sea consciente de que no soy este “individuo separado” del todo, sino que lo que realmente soy es conciencia, o para efectos de este escrito, lo que realmente soy este amor.

Tuesday, April 23, 2019

La Enseñanza Hace Su Trabajo


Una de las cosas que frustra a todo aquel que embarca en una búsqueda “spiritual” es el sentir que no está “avanzando”, que lo está haciendo “mal”, que no siente lo cree que “debería” sentir, etc. Todas esas son trampas muy sutiles que terminan siendo defensas, y que sólo tienen la apariencia de que no se le está sacando provecho a la enseñanza. Pero la realidad es todo lo contrario. La Sabiduría (letra mayúscula) que fue Quien puso en marcha la búsqueda está haciendo Su trabajo en cada instante. Lo que se requiere ahora es paciencia y confianza en el proceso.

Tenemos que tomar en consideración que el condicionamiento profundo que sostiene nuestra identidad, muy gradualmente necesita ser expuesto a la luz para que sea desecho. Este proceso de por sí no es doloroso ni requiere sufrimiento porque es simplemente soltar creencias. No obstante, se experimenta de esa manera por la resistencia a soltar nuestra identidad, que lo que la sostiene son todas las creencias. Pero el proceso en si, creámoslo o no, es muy amoroso porque va exponiendo y deshaciendo los obstáculos al amor muy gradualmente. Pero se experimenta doloroso porque es como que parte de nosotros está "muriendo". Y la realidad es, tiene que haber una muerte total de nuestras creencias y condicionamientos para que nuestra Esencia pueda aflorar.

Según nuestra Esencia va aflorando al ir teniendo la experiencia directa de esa paz que tiene lugar cuando se suelta todo, este proceso de “muerte” empieza a experimentarse más dócil y más dulce.

En un principio, lo que hace difícil este entendimiento, que realidad es muy obvio y muy natural, es que, ademas de los conceptos y creencias de lo que creo ser, la mente está llena de conceptos sobre la espiritualidad que también tienen que soltarse. Porque lo que ocurre en un principio es que cuando se emprende la búsqueda, el sistema de pensamiento del miedo, el condicionamiento y creencias de lo que creo ser se apodera de este proceso y empieza a llenar la mente de ideas y conceptos sobre lo que tiene que tener lugar para experimentarse algún tipo de autorrealización, iluminación, despertar, sea cual sea el término que hemos fabricado sobre alguna meta o fin espiritual.

Pero en realidad es muy simple. Es vivir la vida tal como se va presentando, sólo que cuando es liberada de expectativas, de creencias de cómo las cosas “deberían” ser o quisiéramos que fuesen, de cómo me "debería" sentir, viviéndose en una aceptación total del instante presente (el único que hay), más se va arraigando el conocimiento de que no soy este cuerpo, de que mi esencia es conciencia, amor puro, unidad, eso que no se puede nombrar. A raíz de observarse la obviedad de este proceso, no puede uno sino que empezar a relajarse. Ahora las creencias se sueltan porque de antemano sabemos que todas, sin excepción de ninguna, son falsas. Todos nuestros puntos de vista se caen porque sabemos que son simplemente opiniones basadas en conceptos aprendidos limitados. Si aprende a aceptar las circunstancias y las situaciones tal como vienen despojándose de todo significado.

Todo esto va teniendo lugar, no a raíz de alcanzar alguna meta o algún “objetivo espiritual”, no a raíz de hacer algún tipo de “trabajo especial”, simplemente a raíz de vivir este instante, confiando en el camino.

Entonces se puede observar cómo la Sabiduría Universal está haciendo el trabajo sin necesidad de “yo” hacer nada. La experiencia misma nos lleva a confiar más y más en el proceso hasta el punto en el que se da uno cuenta que no hay nada más que hacer. Que todo se está haciendo. Y que lo que estoy aprendiendo es a salirme del medio.

Ahora, aquí viene lo paradójico, la búsqueda misma, las prácticas y trabajos especiales que hayan tenido lugar, que estén teniendo lugar, o que vayan a tener lugar también forma parte de un plan orquestado por la Sabiduría misma.

Así que llevémoslo a lo simple.

¿Por qué escribo estas palabras? No sé, y honestamente me da igual. Esto es lo que está ocurriendo y la Sabiduría que las inspira sabrá por qué lo hace. ¿Qué tendrá lugar en este día? No sé, y me da igual. Esa misma Sabiduría moverá este cuerpo a hacer lo que sea que se tenga que hacer, a decir lo que sea que se tenga que decir, a pensar lo que sea que se tenga que pensar, a sentir lo que sea que se tenga que sentir, y en el mundo a que tenga lugar lo que sea que tenga que tener lugar dado que va a tener lugar lo que sea que tenga que tener lugar independientemente de mis deseos, opiniones, o preferencias. “Yo” no tengo nada que hacer. O mejor dicho, no puedo hacer nada, aunque aparezca que esté “haciendo” algo o que "pueda" hacer algo.

Este escrito de casi dos páginas puede resumirse en una sola palabra, confianza. Confianza en la vida misma, en que todo está ocurriendo como tiene que ocurrir para beneficio de la vida misma. Confianza en que la Sabiduría está haciendo Su trabajo. Ahora solo me toca terminar de escribir esto y ver qué tiene lugar “luego”. Solo que no existe “luego”. Lo único que existe es este instante. Y si lo libero de significado, la mente descansa en este instante, y se vive libre de sufrimiento.

Pero para poder liberarlo de todo significado de manera que este instante se pueda vivir libre de sufrimiento necesito sentirme cómodo en la incertidumbre. Y sólo puedo sentirme cómodo en ella cuando hay confianza.

Cierro este escrito con las palabras de Ramesh Balsekar:

"... Si sólo contemplamos el funcionamiento de la Totalidad sin la motivación personal, sin la visión como individuos, observando simplemente su funcionamiento impersonal, no hay problema. Cuando vemos las cosas desde la perceptividad individual, los problemas no terminan jamás. Pero cuando vemos las cosas desde la visión de la Totalidad, como el transcurso impersonal de los acontecimientos, las acciones se realizan sin un hacedor individual y no hay problemas."

Saturday, April 13, 2019

¿Es Mejor Pensar "Positivo" Que "Negativo"?

Aunque en la superficie aparente ser que una mente “positiva” es “mejor” que una “negativa”, etiquetar un pensamiento como positivo o negativo alimenta el sistema de pensamientos del miedo lo cual finalmente conduce al mismo lugar, sufrimiento. Vamos entonces para elaborar un poco sobre este tema para por lo menos poder uno percatarse de cómo el miedo opera y por consiguiente no caer en su trampa.

Todo pensamiento que cruza la mente no es ni “positivo” ni “negativo”. Simplemente es un pensamiento neutro. Al etiquetarlo como “negativo”, eso genera sensaciones de dolor o incomodidad, llámesele como se le llame, genera miedo. Si se le etiqueta como “positivo”, pueda que genere sensaciones de placer o comodidad. Y la lógica nos diría que es “mejor” pensar positivo que negativo.

Aquí es donde está la trampa. Cuando etiquetó algo “positivo”, ya he invitado la posibilidad de lo negativo. Eso es algo de lo que en este mundo dual no nos podemos escapar. Esta experiencia física se basa en polaridades. Por lo tanto, cuando etiquetó algo de una manera automáticamente su opuesto ha nacido en la mente. No obstante, si puedo vivir una experiencia libre de etiquetas, se experimenta paz. Y la paz no es, ni “positiva” ni “negativa”, simplemente es.

Por eso un prominente doctor de la india le comentó a una persona que estaba muy enganchada en la idea de “mente positiva”, le dijo, “en mi consultorio tengo pacientes que son tan y tan positivos que hasta me enferman”. Eso descolocó a la persona con la que él estaba hablando y le pidió que por favor le explicase lo que quiso decir. Ese prominente doctor le compartió lo siguiente, “aunque en un principio se podría decir que una mente positiva es preferible a una mente negativa, la realidad es que es una mente agitada, estresada. Lo que en realidad deseamos es una mente aquietada.”

Una mente aquietada es una mente que observa. Una mente agitada (positiva o negativa) reacciona. Reacciona porque una mente positiva, al igual que una negativa, al haber hecho un juicio sobre la experiencia, eso despierta unos patrones de condicionamiento que la lleva a reaccionar. Una persona positiva reacciona ante un estímulo de la misma manera que una persona negativa.

Una mente aquietada, no obstante, puede observar el estímulo, si es que surge a raíz de un juicio inconsciente, y responde en acorde a su naturaleza como paz. En ese sentido, paradójicamente, se podría deducir que una mente aquietada es mas apta de responder en función a como una mente “positiva” respondería, sin etiquetarla como una respuesta “positiva”.

Por eso una mente positiva al igual que una mente negativa son derivados de una mente que todavía se identifica con el miedo. Una mente aquietada, no es, ni “positiva” ni “negativa”. Es una mente que se podría deducir, amorosa, ya que el amor no juzga absolutamente nada. El amor no ve ni “positivo” ni “negativo”. El amor simplemente ama.

Yo no me considero una persona ni “positiva” ni “negativa”. De hecho, la etiqueta de “persona” es la que da lugar a todo juicio. Pero ya que estamos hablando como si fuese una persona, repito, no me considero ni “positivo” ni “negativo”, simplemente soy. Y mi trabajo diario no es buscar la manera de ser más “positivo”, ni encontrar el lado “bueno” de las cosas. Es aprender a liberar la mente de toda etiqueta, de toda interpretación, de toda evaluación que intenta proyectar sobre la experiencia presente.

¿Y cómo se hace eso? Simple, piense lo que piense, sienta lo que sienta, perciba lo que perciba, recordar que nada significa nada. Que no tengo idea de nada, que no se absolutamente nada. Esa es la formula para una mente aquietada.

Cuando El Corazón Teme Abrirse, ¡Rómpelo!


Cuando tenemos miedo a amar, a abrir nuestro corazón, la tendencia, no natural sino condicionada, es la de cerrar las puertas. Es la de huir, la de salir de ahí para no sentir ese dolor.

En ese sentido estamos permitiendo que la oscuridad sea la que siga arropando al corazón. Por consiguiente, el amor se experimenta como algo inaccesible. Si, en vez de huir me permito sentir esas heridas, por mas dolorosas que sean, no como un acto de masoquismo, todo lo contrario, como un acto de apertura, es como puedo, poco a poco contactar con ese amor que se encuentra tras ellas.

En un principio reconozco lo difícil y lo doloroso que esto puede ser porque es como decir entrar en territorio “desconocido”. Lo curioso del caso, es que el territorio “desconocido” son las heridas y las memorias con las que nos hemos identificado. El verdadero territorio conocido es el amor que somos que simplemente busca la manera de expresarse. Ese amor siempre nos lleva a relacionarnos con el mundo para ponernos en contacto con esa oscuridad, con esas heridas, y si les permitimos ser, sin huir de ellas, la luz empieza a alumbrar a través de los huecos y las grietas que la oscuridad no puede tapar.

He visto como cuando me abro a sentir mis miedos más profundos, miedo al rechazo, el miedo a ser ridiculizado, juzgado u condenado, el poder sentirme abandonado, el miedo a la traición, y todos los derivados del miedo, surge detrás de ello una comprensión que no la puedo explicar. Algo en mí se expande y todo lo que quiero es abrazarlo todo, amar más profundamente.

Lo único que puedo compartir por experiencia personal, y no estoy insinuando que soy un ser “iluminado” o “especial” ni alguien que ya no siente miedo y lo ama todo, es que la puerta directa a ese amor que soy, a ese profundo deseo de unión con todo, es a través de estar dispuesto a atravesar toda herida, todo sentimiento, sea el que sea, tome la forma que tome. ¡Y eso duele! Por lo menos en mi experiencia.

Atravesar esas capas no me están llevando a amar en un “futuro”. Simplemente me llevan a la conciencia del momento presente en el que el amor reside. Este amor no desea nada del mundo. No quiere cambiar nada ni a nadie, ni siquiera “atraer” nada ni a nadie. Quiere, no obstante, bendecirlo todo. Eso es lo que lleva al ser humano a sentirse pleno. No es buscar a quién o a qué amar. Eso es carencia y continúa fortaleciendo el deseo por la búsqueda del amor. Es simplemente mirar todos los obstáculos que surgen para ser acogidos, para ser amados, y permitir que el amor, que ya está en uno resplandecer. ¡Eso es todo! Esto no es una ciencia, es una obviedad.

Sin embargo, cuántos años me ha tomado percatarme de esta obviedad. ¿Y qué es lo que me ha permitido ser consciente de ello? Todas aquellas personas con las que me he relacionado, directa o indirectamente, que de alguna manera han movido algo en mi. Sobre todo, aquellas personas que han movido las heridas mas profundas, que, aunque en un principio creí fueron mis verdugos ahora es obvio que han sido mis salvadores.

Por consiguiente, cierro este escrito, en vez de diciendo, “no tengas miedo a amar”, de la forma que me ha servido a mí es diciendo, “no tengas miedo a sentir el dolor. No tengas miedo a sentir miedo. Siéntelo, vívelo, arrópalo, acógelo, pues aquello que lo siente, que lo vive, que lo arropa, que lo acoge, es el amor mismo.

Ese es el primer paso, en mi experiencia, para que empiece uno a ser consciente de ese amor. Sé que no es fácil. Aunque sea tan obvio y tan simple, reconozco lo difícil que puede ser, sobre todo cuando las heridas pueden ser muy profundas. Pero lo único que puedo compartir, por experiencia personal, es confiar en el proceso.

¿Crees que estás palabras que ahora mismo lees han llegado a tu vida por “casualidad”? ¿Crees que soy “yo” (Nick Arandes un “sabio”) del cual surgen esas palabras? Te puedo asegurar que no es así. El amor que me inspira a escribirlas es el mismo amor que te lleva leerlas para que juntos recordemos.

Mientras más se practica esto, más se experimenta ese amor. Y ahí es que finalmente se da uno cuenta de cuán obvio es ser consciente del amor interno. Ahí el corazón deja de tener miedo porque se vive en amor, se vive en su naturaleza.

Thursday, April 11, 2019

Cuando Crees No Estar Sanando, Sí, Lo Estás (Confía)

“Los que llevan años aprisionados con pesadas cadenas, hambrientos y demacrados, débiles y exhaustos, con los ojos aclimatados a la oscuridad desde hace tanto tiempo que ni siquiera recuerdan la luz, no se ponen a saltar de alegría en el instante en que se les pone en libertad. Tardan algún tiempo en comprender lo que es la libertad.” T-20.III.9:1-2

Comentario: Este precioso extracto lo que me recuerda es, al estar toda mi vida identificado con el sistema de pensamiento de miedo, y haber estado por tanto tiempo haciendo mi trabajo de perdonar, aunque la realidad es que me encuentre en un espacio más liberado, aun no se siente así. Esto me recuerda un extracto que también me encanta del Curso que dice, “Todavía tienes muy poca confianza en mí, pero ésta aumentará a medida que recurras más y más a mí -en vez de a tu ego- en busca de consejo. Los resultados te irán convenciendo cada vez más de que ésta es la única elección cuerda que puedes hacer.” T-4.VI.3:1-2

En ese sentido, no implica que no haya perdonado o que ninguna sanación haya tenido lugar. Simplemente implica que la mente se esta aclimatando a una nueva perspectiva, ajena a la que ha estado acostumbrada a identificarse. Este es el proceso en el que la vista necesita aclimatarse a la luz después de haberse mantenido por un periodo largo del tiempo en un cuarto oscuro.

Luego el extracto continúa: 

“Andabas a tientas en el polvo y encontraste la mano de tu hermano, indeciso de si soltarla o bien asirte a la vida por tanto tiempo olvidada.” T-20.III.9:1-3

Comentario: Para mí esto implica, me la pasé toda una vida juzgando y condenando a mi hermana, (a mí mismo). Y por eso me encontraba desolado. Ahora que se me presenta la oportunidad de percibir al hermano inocente (reconocer mi propia inocencia), debido a la culpa inconsciente la cual se la proyectaba mi hermano, me encuentro indeciso de si seguir condenándolo (condenándome) o aferrarme de su mano y perdonarlo (perdonarme) para poder recordar el amor (la vida olvidada) que somos (soy).

Luego el extracto continúa:

“Agárrate aún con más fuerza y levanta la vista para que puedas contemplar a tu fuerte compañero, en quien reside el significado de tu libertad.”
T-20.III.9:1-4

Comentario: Aquí es cuando más consciente tiene uno que ser que todo juicio o ataque hacia un hermano es un juicio o ataque hacia uno mismo. Esto me recuerda dos extractos del Curso que me dicen; "¿Quién transmitiría mensajes de odio y de ataque si entendiese que se los está enviando a sí mismo? ¿Quién se acusaría, se declararía culpable y se condenaría a sí mismo?" T-19.IV.B.i.14:11-12 Y el otro extract, "El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo." T-27.VIII.10:1-2

Sin embargo, aunque en un principio juicio y ataque surja a raíz de una mente condicionada, si podemos mirar ese condicionamiento reactivo y poner en práctica el perdón, ese en sí, es un indicativo de que un avance está teniendo lugar. A eso se debe que este extracto que comparto del Curso, en un principio nos recuerda  que al estar tan acostumbrados a vivir aprisionados no nos percatamos de la liberación que está teniendo lugar. Por lo tanto, si nos encontramos reaccionando, eso no significa que estamos haciendo nada “mal”, solo significa que la mente aun sigue condicionada. Sin embargo, y repito, si en ese momento somos conscientes de ese condicionamiento y ponemos en práctica el perdón, ese es un indicativo de que la mente está empezando a liberarse.

Recordemos que, si estuviésemos identificados con el amor puro, libre de condicionamiento, no estaríamos aquí. Por lo tanto, mientras se siga percibiendo uno como un cuerpo separado de “otros”, hay trabajo por hacer. Y si el perdón es la actitud que rige nuestra vida, la condición humana se experimenta más ligera y amorosa. Y aunque perciba cuerpos "separados" de "mi", ese cambio de mentalidad me permite sentirme unido a mis hermanos (pensamientos) de manera que el amor que soy pueda experimentarlo en todo momento.

Finalmente, ese párrafo del Curso termina:

"Él parecía estar crucificado a tu lado. Sin embargo, su santidad ha permanecido intacta y perfecta, y, con él a tu lado, este día entrarás en el Paraíso y conocerás la paz de Dios.” T-20.III.9:1-5-6

Comentario: Tu propia crucifixión se percibía en él. Pero aunque tú te percibas crucificado, por consiguiente condenando y atacando, la realidad es que tu inocencia permanece intacta. De nuevo, ese “hermano” del que estamos hablando es simplemente un pensamiento proyectado. Así es que hace perfecto sentido que todo ataque hacia mi hermano tiene que ser por consiguiente un ataque hacia mi mismo. Todo está ocurriendo en la mente. Y por eso el perdón nos lleva al silencio. Así es que el discernimiento tiene lugar en la mente. El miedo se deshace en la mente. El cambio de percepción tiene lugar en la mente. La inocencia en mi hermano (que es un pensamiento) se restaura en la mente. Y la consecuencia de ello es paz interior que tiene lugar en la mente (Paraíso y conocerás la paz de Dios.).

Por eso es que “yo” (personaje) no estoy “perdonando” a ningún “otro” (personaje). Estoy simplemente aprendiendo a dejar todo juicio de condenación a un lado para que el Amor pueda hacer Su trabajo, ¡en la mente! sin interferencia de la parte de la mente (ego) que se ha creído la historia de separación.

Es por eso que el perdón no requiere nada de mi parte, ningún esfuerzo ni trabajo, solo la voluntad de ponerlo en práctica. A eso se le conoce como “la pequeña dosis de buena voluntad.” T-18.IV Por eso es que el  perdón, <<Simplemente observa, espera y no juzga.>> " W-pII.1.4:3

Cuando la Biblia nos decía perdona 70 veces siete, es un simple recordatorio de cuando me siento frustrado al sentir que no estoy haciendo “bien” el trabajo, o que el trabajo nunca termina, que éste es un proceso que requiere tiempo y paciencia. Por lo tanto, aprendamos a ser amorosos y compasivos con nosotros mismos.

No estamos haciendo el trabajo “mal”, dado que es imposible porque lo que está cargo de nuestro guión es el Amor mismo. Pero en un principio, sobre todo cuando la mente está muy condicionada, se requiere mucha paciencia y confianza en el proceso. Pero el proceso trabaja si lo trabajas. Y la paz que se va asentando más y más en la mente da testimonio de que perdonar es la puerta a la liberación.

Wednesday, April 10, 2019

No Quiero Desearte, Sólo Amarte

Cuando miro en retrospectiva observo que la causa de todo sufrimiento en cualquier relación es cuando se confunde el deseo con el amor. Cuando a una persona se desea por ejemplo, ese deseo viene generalmente cargado como un sinnúmero de expectativas que terminan generando conflicto. Pues el deseo en sí, proviene de una carencia que cree que puede ser satisfecha por eso que se desea.

Cuando hay amor lo que se experimenta es una tranquilidad, un espacio en el que uno quiere compartir, extender su bienestar a todo aquel con quien la vida le ponga en contacto. Todo escenario es bienvenido y bendecido. Se ama a la persona cuando llega, se ama a la persona mientras esté, y se ama cuando se va. Porque como amor es lo único que hay, el que la persona esté o no esté, el que la situación, sea cual sea cambia de forma, el amor sigue siendo.

Sólo que en un principio, al la dinámica que tiene lugar está regida por el deseo, la vida muy amorosamente nos pone en contacto con relaciones para enseñarnos donde no estamos amando para aprender a contactar con ese amor que somos.

Una manera de hacerlo es poniéndonos en contacto con la consecuencia de lo que el deseo conlleva. Un ejemplo podría ser, esa persona que tanto deseo se va con otra. Ahí se abre una herida que me pone en contacto con ese deseo que no era amor sino que carencia para poder mirarlo y que se me enseñe a contactar con el amor verdadero que soy.

Una vez que esa transformación tiene lugar y la herida se ha sanado, empieza uno a relacionarse con el mundo desde un espacio en el que sus relaciones empiezan a transformarse en relaciones de amor y no de deseo. ¿Por qué? Por que esa relación libre deseo hacia algo "externo" es la relación que se tiene que establecer con uno mismo para darse cuenta que ya está uno completo. Es ahí cuando se pone en contacto uno con el amor propio. Pero de nuevo, éste proceso tiene lugar una vez se miran los obstáculos a ese reconocimiento. Y los obstáculos afloran a raíz del deseo hacia algo "externo", que al dar lugar a la decepción da pie al trabajo.

Entonces, cuando el deseo se pone al servicio del miedo se la pasa uno en un interminable círculo vicioso de deseo –-dolor, deseo —decepción, deseo —frustración. Cuando no obstante, el deseo se pone al servicio de la sanación, es como salirse de ese círculo vicioso al observar el deseo y poder parar. Ahí se hace el trabajo profundo de introspección preguntándose uno, ¿en qué manera me siento carente aquí?

Cuando eso se puede mirar, si el deseo sigue latente, uno puede honrar ese deseo, sólo que caminando conscientemente de manera que no pierda de vista lo que es importante, el reemplazo del deseo por el verdadero amor.

Según ese cambio de mentalidad va teniendo lugar, el deseo está siendo reemplazado por amor. En mi experiencia, y sólo hablo de mi experiencia, hay tanto condicionamiento detrás de todo deseo, que el proceso puede ser muy doloroso. No tiene que ser así, pero para mí ha sido así. Porque este proceso me pone en contacto con todas las heridas y memorias que inconscientemente han sido los patrones que han regido mi experiencia de relación en la vida, y la que han dado pie a todo deseo.

Pero cuando ya el propósito es perdonar, y no se desea nada más que eso, todo es bienvenido. Hasta el dolor más intenso está acogido. Porque si se es consciente de que lo que hay detrás de ese dolor es el amor verdadero, ahora el dolor no es que se tolera ni se supera, sino que se atraviesa.

Mientras más capaz se van atravesando, más se pone uno en contacto con su verdadera esencia como amor. Y se va reflejando en nuestra nueva actitud de vida y de relacionarse. Es por eso que esto no se puede explicar, se tiene que vivir. Porque cuando la mente está muy condicionada, aunque en palabras suene muy bien y lógico, el cuerpo dolor no permita que esta comprensión haga sentido. Sólo se percibe dolor y lo único que uno quiere dejar de sentirlo.

La paradoja, en mi experiencia, es que para liberarnos de todo dolor tengo que primero sentirlo. Y no estoy hablando de dolor físico. Estoy hablando de dolor psicológico. Porque incluso, con una mente clara y ecuánime, el mismo dolor físico puede ser vivido con una actitud de completa paz y aceptación.

No hay más que hacer. Por eso es que el proceso, aunque es simple, no se que experimenta fácil. Tiene uno que estar listo para ello. Por eso tengo claro que no puedo ayudar a nadie. Pero cuando la persona está lista la vida la pone en contacto con los medios para que el apoyo tenga lugar.

Esa ha sido mi experiencia, que no es la verdad absoluta, solo mi experiencia. Y para mi, por más que en su momento duela, estoy abierto a lo que venga porque mi única función es perdonar, si es que de verdad quiero aprender a amar en vez de por el deseo dejarme manipular.