Saturday, September 21, 2019

Deja Que El Ser Maneje La Mente

La mente se pregunta, ¿cómo me las arreglaré si permanezco vacío? Deja que el Ser maneje la mente, si es que existe tal cosa ". -Mooji

Comentario: Cuando hay una fuerte identificación con el personaje “yo”; el que se percibe como algo “separado” del todo, el qué tiene que “buscarse la vida”, el que tiene que “funcionar” en este “mundo”, el que cree tener que “saber” cuales son las “decisiones a tomar” en cada momento que sean las “correctas” para su bienestar, y así sucesivamente, se pasa completamente por alto que su aparente existencia aquí es una proyección del Ser.

La mente a la que aquí nos referimos es la parte intelectual y conceptual que interpreta, que intenta entender, otorgándole significado a todo lo que se percibe. Pues es así como sigue sosteniendo su identidad como mente, como un “yo” que “sabe”, que “entiende”, pasando por alto el hecho de que ese “yo”, esa mente de la que aquí se habla no existe. Como cuando uno está durmiendo y sueña. En el sueño, aunque se percibe un personaje que habla, que interactúa con “otros”, que piensa, que analiza, etc., la realidad es que nada existe. Todo es una imagen proyectada carente de sustento, carente de sustancia, aun cuando para la mente que sueña el sueño, el sueño parece ser muy real y solido.

Entonces, aunque al no ser el hacedor, nos soy “yo” el que decido si me voy a identificar con la mente soñadora o no, a lo que estás palabras apuntan es en dirección a reconocer que “aquí” no hay nada que “hacer”, aun cuando el personaje “yo” se encuentre “haciendo” cosas. Esta comprensión quita un gran peso de encima. En mi caso, observo como la vida me vive. No tengo ni la mas remota idea de que va a acontecer en cada instante, aunque a veces aparente que sí. En resumidas cuentas, solo sé que aquello que me vive sí sabe lo que hace. Pues, “¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir; es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien?” (W-pI.135.18:1 UCDM)

Cuando ese extracto de Un curso de Milagros dice, “…cuyo único propósito es tu bien”, no habla en función a lo que se le conoce como “bien” o “mal” en el mundo. Sino, mas bien, todo ocurre para beneficio del despertar de la conciencia.

#nickarandes


Monday, September 16, 2019

Atendiendo a Tu Felicidad

En este escrito tengo que ser muy cuidadoso porque fácilmente puede confundirse la felicidad con la búsqueda del placer. En un principio, cuando la mente se identifica con un personaje “yo”, con la creencia de ser un cuerpo, se la pasa en una constante búsqueda del placer y evitando el dolor, creyendo que el placer es “felicidad”.

En el momento que comienza un despertar de conciencia, la identidad como ser humano empieza a ser cuestionada. Este proceso puede experimentarse en ocasiones como doloroso, desconcertante, confuso, hasta deprimente. Y no es porque tenga que ser así, sino porque los conceptos, creencias, limitaciones con las que la mente se había identificado para sostener la percepción de un individuo separado se empieza a desmoronar.

Una vez la mente va aclimatándose, soltando todo sentido de identidad personal a esta nueva comprensión, atender su felicidad no es una búsqueda de más placer. Es simplemente disfrutar del momento presente, atendiendo a los deseos que espontáneamente surgen, libre de culpa, libre de ideas preconcebidas basadas en condicionamiento pasado.

En el camino "espiritual" esto tiende a generar confusión debido a que la espiritualidad está llena de conceptos sobre lo que es ser “espiritual” y lo que no. Empieza uno entonces a actuar en función a esos conceptos en vez de actuar en función a algo que realmente le gustaría hacer. Porque cree que si hace eso que tanto desea su concepto de espiritualidad estaría amenazado. Inclusive, algunos podrían creer que están retrasando en vez de avanzando, sin darse cuenta que es lo opuesto. Aunque la realidad es, no existe ni "avance" ni "retraso". Pero me permití utilizar esos conceptos para efectos de este escrito.

Un ejemplo sería, utilizando mi experiencia, la espiritualidad podría decir que si se hace algo con el cuerpo eso implica que no estoy siendo “espiritual”, que estoy alimentando al ego, y empiezo a evitar las cosas que me gustaría hacer que involucren al cuerpo para no sacrificar mi espiritualidad. En mi caso, a mi me gusta cuidar del cuerpo y hacer ejercicio. Y lo que he ido observando, es que, si deseo hacer ejercicio, y por ser “espiritual” intento evadir ese deseo, no estoy atendiendo a lo que en ese momento pueda hacerme sentir bien, y termino sintiendo resentimiento, por consiguiente, proyectándoselo a personas. Reacciono a ellas, las juzgo, etc.

Lo paradójico, que también he ido observando, es que cuando atiendo a mi felicidad, sea como sea que se quiera demostrar, tiendo a ser mas amoroso con el resto de las personas. No porque soy mas “espiritual”, sino porque estoy siendo honesto conmigo mismo. Y si por alguna razón en el camino toque que no desee hacer ejercicio, no por obligación o sacrificio en base a alguna enseñanza “espiritual”, sino que para atender a mi felicidad ya el deseo de hacer ejercicio no surja, naturalmente dejaré de hacer ejercicio.

En ese sentido, utilizando otro ejemplo, si me forzó a meditar, aunque eso no es algo que honestamente desee, tampoco estoy atendiendo a mi felicidad, y voy a terminar resintiendo la meditación. A lo que voy es, no hay reglas. Gautam Sadcheva una vez dijo, "las reglas para la meditación, es que no hay reglas". Impones una regla, ya no hay meditación, lo que hay es manipulación. Porque deja de ser algo natural. Lo natural es este momento por el mero hecho de ser. Y si en el momento, lo natural es meditar, meditarás, y no habra ninguna sensación de obligación ni sacrificio. Esa ha sido mi experiencia, que no es la verdad absoluta, solo mi experiencia.

Cuando a Ramesh Balsekar le preguntaron qué hizo él para llegar a esa comprensión que algunos le llaman “iluminación”, él simplemente contestó, “atender a mi felicidad”. Algunas personas argumentarían que hay sabios que lo dejaron todo a un lado en pos de la “iluminación”. Cuando yo estudio a esos sabios, y no estoy hablando de todo aquel que se considera “gurú”. Estoy hablando de sabios que su ejemplo demuestra su comprensión, Nisargadatta Majarah, Ramana Majarshi, Papaji, Krishnamurti, y muchos que no necesito mencionar, es porque en ellos surgió un deseo profundo por la Verdad. En otras palabras, su felicidad era el deseo por la Verdad. Por lo tanto, no hubo sacrificio, no hubo perdida. Su corazón le llevaba naturalmente en esa dirección.

Para otros atender su felicidad pueda que tenga lugar en medio de un gimnasio haciendo repeticiones de levantar 80 kilos. O mientras cocinan. Para otros pueda ser el hecho de no querer tener hijos. Para otros pueda ser empezar una empresa, y para otros el dejarlo todo, agarrar una mochila y explorar el mundo. Y al atender su felicidad, pueda que empiecen a tocar con ese amor que los conduzca entonces a soltarlo todo, si eso tiene que tener lugar. ¿Qué diferencia hay?

Para mi, la ruta mas directa al Amor (Dios) es la felicidad, no el sacrificio. Por lo tanto, ¿qué te hace feliz? Y de nuevo, no estoy hablando de que algo en el mundo te pueda hacer feliz. Estoy hablando de ser honesto con uno mismo. Este mensaje no va a personas que no están en el camino a despertar. Porque confundirán la felicidad con la búsqueda del placer. Este mensaje va a personas que experimentan confusión sobre si lo que hacen es “espiritual” o no. Es muy simple. Me levanto en la mañana, y lo que surge de mi es, “solo se hace Su Voluntad. Mi deseo profundo es perdonar”. Una vez esa intención está claramente establecida, hago lo que felizmente deseo hacer, sin catalogarlo como “espiritual” o no.

Habiendo dicho eso, salgo ahora a un puesto que está cerca que hacen licuados con Proteína de nutrición, y al gimnasio. ¿Por qué? Porque, aunque conceptualmente sé que mi felicidad no se derive de ello, siendo honesto conmigo mismo, me apetece. Y no tengo que cuestionar si es un avance o un retraso, es, simplemente, lo-que-es, hasta que la vida me dirija a hacer otra cosa.

#nickarandes

Friday, September 13, 2019

La Vida Es Este Instante

La vida es este instante. No existe otro instante que no sea éste. ¿Cuál, entonces, podría ser el único problema con este instante? El significado que la mente le proyecta. Si la mente le proyecta un significado que nos gusta se experimenta “placer” en este instante, que es, lo que culturalmente hemos aprendido a identificar como "felicidad". Si la mente le proyecta un significado que no nos gusta, experimentamos dolor en este instante, y es, lo que culturalmente hemos aprendido a identificar con lo que conocemos como "infelicidad".

Si, no obstante, no se le proyecta significado a este instante, lo que se experimenta es paz interior. La razón por la cual puse la palabra felicidad e infelicidad entre comillas es porque la verdadera felicidad de la que estamos hablando es permanente. Y esa permanencia de felicidad sólo se experimenta cuando la mente no está identificada, ni con el placer, ni con el dolor debido al dejar de proyectarle significado al momento presente. Simplemente, al estar en total aceptación de Lo-que-Es, eso es paz interior.

Por eso se puede deducir que paz interior y felicidad son uno y lo mismo. Y cuando hablo de dolor y placer, no estoy hablando de una sensación física. Porque la experiencia humana es dolor y placer. Estoy hablando más bien de una interpretación psicológica.

Cuando expongo este tipo de planteamiento, la pregunta que constantemente surge es, ¿y por qué, aunque entiendo esto teóricamente, aun así, se me dificulta experimentar esa paz, esa felicidad, sobre todo cuando en mi experiencia presente se perciben dificultades?

La contestación simple y directa es, a la que me refiero como la superficial, porque no hay confianza en la vida. Dije la superficial porque todavía hay una identificación con un "yo", con un "personaje" que aparenta estar "viviendo" esta experiencia, y desde ese espacio de confianza el personaje aparenta tener la opción de vivir la experiencia presente libre de sufrimiento.

Pero cuando lo llevamos a lo más abstracto, que va más en acorde a la Verdad (letra mayúscula) a nuestra esencia como Ser, a eso que trasciende la condición, o la experiencia "humana", es cuando la mente se convierte en la testigo de la experiencia, y no hay una identificación con este personaje “yo”, no hay una identificación con el cuerpo como “mi realidad”. Sino, más bien, hay una experiencia humana, pero no una identificación con ella.

Esto no implica que el personaje dejará de tener problemas en el mundo, o que no sentirá las mismas cosas que todo ser humano siente, o que no verá las cosas que cualquier otra persona ve. La única diferencia, es que mientras viva cualquiera que sea la experiencia, se genera un espacio de no identificación con el “yo”, en el cual las cosas ocurren, pero no se perciben como que le están ocurriendo al “personaje”. Simplemente forman parte del ocurrir de la experiencia presente.

Es como decir, “yo” no siento dolor. Dolor ocurre. “Yo” no sufro, sufrimiento ocurre. “Yo” no soy feliz o infeliz, felicidad o infelicidad ocurre. Nadie me esta haciendo nada a “mi”, solo se observa un ocurrir tener lugar. “Yo” no tengo, ni dejo de tener nada. Tener o no tener es un ocurrir que tiene lugar. “Mi” cuerpo no muere o nace, este cuerpo aparenta “nacer” y aparente “morir”. Ahora mismo, “yo” no soy el “autor” de estas palabras. Palabras se escriben, solo que aparenta como que surge de “mi”, pero la realidad es, este escribir es un ocurrir. Y todo en la vida es un ocurrir, que si se le despoja de significado, lo que hay es paz (felicidad) con Lo-que-Es, aun si en Lo-que-Es se experimenta dolor o placer.

Estoy utilizando palabras para intentar explicar o describir lo inexplicable. Y es por eso que las palabras sólo apuntan en una dirección, pero la experiencia es algo que tiene lugar por sí solo. Palabras apuntan en dirección a Eso (letra mayúscula) de lo que no se puede hablar. Porque hablar de ello, inclusive intentar explicarlo, tiene que haber una identificación con un “yo” que habla de ello o que lo explica. Y de nuevo, es aquí donde ya las palabras no sirven. Lo único que se exhorta es, permanecer en silencio.

Y no es ese “yo” que permanece en silencio. Ni siquiera permanecer en silencio para intentar tener una experiencia. El silencio es la naturaleza del Ser, y todo lo que tiene que ver con esta experiencia física, es lo que se le conoce en el Advaita como la conciencia identificada (ego). Pero, de nuevo, aquí ya las palabras no sirven de nada, salvo que para seguir distrayendo a la mente.

#nickarandes


Wednesday, September 11, 2019

Diga Lo Que Diga, Siempre Voy a Perder

Toda filosofía no-dual siempre habla de que sólo hay una Mente, una Conciencia (Dios). En el budismo se habla de que sólo hay un ego que aparenta ser muchos. En la Biblia se habla de que “en la medida que juzgas serás juzgado”, al igual que “yo y el Padre uno somos.” (utilicé extractos de la Biblia, ya que, aunque la Biblia sea dual, el mensaje de Jesús en su esencia apuntaba hacia la no-dualidad). En el Advaita se habla de que sólo hay Conciencia y Conciencia es lo único que hay. Uno de los muchos extractos de una enseñanza titulada un curso de Milagros dice, "El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. [..] Pues no reaccionarías en absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tú el que lo está soñando. " T-27.VIII.10:1 [..] 6 Y podría seguir citando extractos de toda filosofía de contenido espiritual y encontraremos como todas apuntan en dirección hacia nuestra Verdadera Esencia (no-dual).

Entonces, ¿por qué he titulado este escrito, “diga lo que diga, siempre voy a perder”? En los últimos años he observado mas detenidamente como a veces experimentaba conflicto interno cuando intentaba expresar mi punto de vista. Obviamente, si creo que mi punto de vista es el “correcto”, siempre habrá conflicto. Pero a lo que voy es, aun, cuando quizás haya visto muchas cosas que se hacen con la espiritualidad, incluso, obvias tergiversaciones de enseñanzas, no importa si expongo mi punto de vista, siempre voy a perder. Porque si todo lo que tiene lugar es una proyección, y es conmigo con quien estoy interactuando, si hay conflicto en mi, ese conflicto se lo voy a proyectar a cualquier imagen que se perciba como algo “aparte” de mi, y es como si a esa imagen le diese un guion que dijese, “diga lo que diga, tienes que contradecirme, tienes que atacarme”. Entonces, cuando me encuentro intentando hacer que esa imagen “entienda” lo que le comparto, y no lo hace, o me contradice, o me ataca, me siento “mal”. Pues no me estoy dando cuenta de que esa imagen solo estaba reflejando mi deseo de sentirme atacado, mi deseo de sentirme mal, mi deseo de sentirme separado.

Y aunque lo sepa conscientemente, es muy curioso como me he visto caer en el juego. Por ejemplo. Hace un tiempo atrás estaba hablando con una persona, y esa persona me compartía lo que había perdonado, lo que había sanado, etc. Lo curioso, sólo alguien que se percibe como persona dice, “’yo’ he perdonado” o “’yo’ he sanado”, y así sucesivamente. Era obvio que esa persona no era consciente de que la no dualidad implica que no hay un “yo” que hace nada. Pero de eso no se puede hablar porque eso implicaría que hay un “yo” hablando de ello. ¿Ven la trampa y la paradoja?

Así que, me encontraba intentando explicarle que siempre y cuando haya una identificación con un “yo” que dice que ha “perdonado” o “sanado” o lo que sea, sigue siendo el ego. Porque, aunque desde su experiencia humana pueda que sí haya experimentado algunas experiencias de perdón y sanación, a lo que voy es, no dualidad implica la ausencia de un “yo” separado. Y la experiencia humana, es una experiencia de separación. Por eso es que se dice que los sabios permanecen en silencio. No implica que no hablen cuando se tenga que hablar. Pero es un silencio que implica observación.

Pues observaba como esa persona estaba reaccionando a mi planteamiento, y podía sentir esta resistencia en la boca del estómago. Se podía sentir una tensión en nuestro compartir. Y mientras más intentaba explicarle, mas surgía su resistencia. Según esa sensación iba escalando en intensidad, observaba como una parte de mi mente me decía, “¡Cállate la boca! ¡Estás argumentando contigo mismo! No importa lo que digas ¡vas a perder! ¡Cállate ya!” Y sin embargo, aun sabiendo eso, no podía parar, hasta que en su momento, ¡GRACIAS A DIOS!, la conciencia a través de mi cedió.

Y empecé a escucharla, y permitir que dijese lo que quisiera, pero no como una forma de arrogancia, sino que desde una comprensión que me recordaba, “No tienes que defender ningún punto de vista. La realidad es que ahí no hay nadie. Esa proyección te ha puesto en contacto con tu propia impaciencia, con tu propia frustración, con tu propio sentido de impotencia. Agradece ese regalo.”

Y observé como sentí una calma en mi. No tenía nada mas que decir. Ni siquiera quería decir nada. Solo deseaba estar en paz conmigo mismo y con esa persona. Luego, cuando observé una sensación de culpa querer salir diciendo, “otra vez la fastidiaste. ¿Por qué no te callaste desde un principio…? Bla, bla, bla. Ahí la comprensión de no ser el hacedor tomó rienda de la mente. La culpa se cayó en unos minutos, porque sabía que esa conversación tuvo que tener lugar exactamente como tuvo que ser acorde a un plan que va mas allá de mi comprensión.

Eso es para mi, tomar conciencia. Pero el mensaje que quería compartir aquí es, siempre estoy interactuando conmigo mismo. Y si hay resistencia en mi, las proyecciones en el mundo me las van a mostrar. Y si quiero compartir un punto de vista, que recuerde que lo que tengo en frente es un espejo. Y por mas que mi “argumento” tenga validez, no importa lo que diga, siempre voy a perder. Porque si el espejo refleja mi estado de conciencia, solo tengo que atender a como me siento en ese momento. Y en mi experiencia, y solo hablo de mi experiencia, cuando siento amor en mi, no tengo necesidad de compartir mi punto de vista ni de convencer a nadie de nada. Ni siquiera entrar en conversaciones que pueden generar conflicto o separación, independientemente de que tenga o no la razón. Inclusive, le doy la razón a la persona con la que esté hablando, aun cuando desde mi prisma esa persona no la tenga, porque ya el deseo es el de amar, no el de separar, si es que yo quiero estar en paz y ser feliz.

#nickarandes

Monday, September 9, 2019

¿Es Normal Empezarse A Preguntar ... Ahora Que Sigue?

Pregunta: “Nick, cuando se deja de sostener todo aquello a lo que uno se aferra, ¿es normal empezarse a preguntar ... Ahora que sigue?”

Comentario: Si la pregunta “¿y ahora qué?” surge, eso implica que no ha ocurrido un desapego total. Esa pregunta implica un estado de insatisfacción con la experiencia presente que se quiere llenar a raíz de “hacer algo”. Cuando hay un desapego total, y la mente descansa en la paz de la experiencia presente, deseos de hacer cosas surgirán si tienen que surgir, sólo que se verán como inspiraciones espontáneas del momento y no como necesidades para llenar un vacío.

Por ejemplo, yo no me siento necesitado de escribir palabras porque me sienta aburrido o porque quiera llenar una sensación de vacío. Simplemente observo como el personaje “yo”, en cada instante, se siente inspirado, o a hacer cosas, o a no hacer nada. Es así como se desenvuelve la vida de este personaje “yo”.

Por lo general, no siempre, cuando gente hace ese tipo de pregunta, suele ser porque están intentando ellos mismos soltar, ya sea porque han escuchado algunas filosofías espirituales decir que eso es algo que uno tiene que hacer, o porque están cansadas de sufrir.

Aquí se reconoce el soltar como una DES-CRIPCIÓN de lo que tiene que tener lugar para que la mente deje de sufrir. No como una PRES-CRIPCIÓN de algo que tú tienes que hacer. En mi experiencia, qué no estoy asumiendo que sea la verdad absoluta, sólo he podido soltar cuando aquello a lo que me aferraba dejó de tener valor para mí. Lo que he podido soltar en el mundo no ha sido a raíz de una enseñanza que me diga, “suelta”, ní a raíz de algo que yo haya tenido que “hacer”. Simplemente, repito, cuando eso a lo que antes me aferraba tenía valor para mí, me era imposible soltarlo, no importa que practica hiciese ni cuantas horas me dedique a meditar sobre ello.

Por eso es que es simple. No requiere nada de mí, salvo tener mis prioridades claras. Y lo curioso del caso, la vida nunca me pidió que “sacrificarse” nada. Lo que quiero decir es, si todavía tengo un deseo hacia algo del mundo, puede ser honrado sin sentirme culpable por ello. Sólo que, tarde o temprano, tendré que caer en cuenta que sufriré si hay un apego, si valoro lo que sea que este mundo pueda ofrecer.

En resumidas cuentas, no hay contestación especifica a tu pregunta, salvo que, si te encuentras en ese espacio de no saber qué hacer, mi experiencia ha sido que no hay nada que hacer. Y lo único que puedo hacer es, vivir la experiencia presente confiando en la sabiduría de la vida. Si me siento inspirado hacer algo lo hago. Si no me siento inspirado a hacer nada, no hago nada. Pues, al final de cuentas, y aquí viene la gran paradoja, “yo” como “personaje” no puedo hacer nada por “voluntad personal”. Porque “yo” no soy quien hago nada, la vida es la que, a través de “mi”, se está haciendo.

#nickarandes

Sunday, September 8, 2019

¿Has Tenido La Sensación De Estar En La Fase Oscura Del Alma?

Pregunta: “A veces has tenido la sensación de estar en la fase oscura del alma? Yo estoy hoy así. No le saco sentido a nada.”

Comentario: Voy a compartir mi experiencia, la cual no quiere decir que sea la verdad absoluta. Es simplemente mi experiencia y mi comprensión. Si te sirve aplícala y si no descártala. Aquí va. La experiencia humana es una experiencia de “individualidad”, “separación”. Me percibo como un “cuerpo separado” de todo; por consiguiente me percibo carente, incompleto, y necesitado. Esto no es ni malo ni bueno. Simplemente es la experiencia humana.

Al ser humano sentirse de esa manera, el impulso que surge es el de buscar esa sensación de sentirse pleno, y lo hace a raíz de llenarse de experiencias en el mundo. Dado ese el caso, el mundo físico cobra un “sentido”; el de convertirse en el “suplidor” de todo aquello que me “falta”. Por ejemplo, el amor que creo que me falta lo busco en las relaciones interpersonales. La “plenitud”, o inclusive, “seguridad” y “bienestar” qué creo que me falta la busco a raíz de la adquisición de mucho dinero. La valía que creo que me falta la busco a raíz de reconocimiento, estatus, logros personales, y así sucesivamente. Y, de nuevo, todo eso le da “sentido” a la vida.

Aquí el ser humano se encuentra en una de dos tesituras. Una es, alcanza todo lo que tanto buscaba, pero todavía no se siente pleno. En algunos casos esto puede generar una sensación apática, depresiva, incluso suicida. La otra tesitura es que el individuo no alcanza nada de lo que deseaba, o quizás, algunas cosas, y vive con la esperanza de que cuando obtenga eso que busca podrá entonces sentir esa sensación de plenitud.

En esta segunda tesitura, aunque pueda ser una constante lucha por alcanzar algo, esa constante lucha se convierte en el "sentido" de su vida hasta que se cansa y no puede más. Ahí, el individuo tiende a resignarse, y por lo general, aunque no siempre, pueda que termine conformándose con lo que tiene, aunque, al igual que el que lo ha alcanzado "todo" a nivel material, no es feliz.

En la superficie esas dos tesituras pueda que se perciban como negativas. Pero la realidad, es que son OPORTUNIDADES MARAVILLOSAS para que el individuo deje de prestar atención al mundo, y a raíz de una rendición total, dirija toda su atención hacia el interior de manera que, por experiencia misma, pueda percatarse de qué todo eso que estaba buscando “afuera” forma parte de su esencia natural.

Aquí es donde se podría decir que la “fase oscura del alma” aplica. Esa fase no es en realidad necesaria para poder ser uno consciente de su plenitud. Pero como hay una identificación tan fuerte con la experiencia “individual”, dejar todo eso, que en un principio se buscaba “afuera”, se percibe como un “sacrificio”, como una “pérdida”. Y eso es lo que genera esa confusión que en un principio se percibe como la noche oscura del alma. Porque lo que en realidad está perdiendo es su sentido de identidad. Recordemos que la búsqueda de cosas en el mundo sólo sirven para sostener nuestro sentido de identidad.

Utilizando ejemplos mundanos, una madre que se dedicó toda su vida a criar a sus hijos cree que su sentido de identidad es, “soy una madre”. Cuando los hijos se van de la casa se deprime porque ha perdido su sentido de identidad. Ya no sabe quien es. Un hombre que toda su vida trabajó como dueño de una empresa, su sentido de identidad es, “soy empresario”. Si se retira o pierde la empresa, deprimido dice, “ya no soy un empresario” por consiguiente ha perdido mi sentido de identidad. Pero ni la mujer es madre ni el hombre es empresario. Y para llevarlo a un nivel más profundo y más abstracto, ni la mujer es “mujer” ni el hombre es “hombre”. Los dos son diferentes aspectos de la conciencia, pero que en realidad son la conciencia misma. Y de la ÚNICA manera que se van a sentir verdaderamente plenos es cuando toman consciencia de que son conciencia, no "individuos separados".

Cuando empieza a haber un despertar de conciencia, es como que la mente ahora se experimenta oscilando entre dos mundos. El mundo interno, la verdadera paz, se empieza a desear profundamente mientras que simultáneamente el mundo “externo”, del cual se deriva nuestro ilusorio sentido de identidad, no se quiere soltar. Por que, de nuevo, he derivado mi sentido de “identidad” con lo que hago, con lo que tengo, con lo que obtengo del mundo, etc. Dicho de otra manera, o añadiéndole a lo dicho,no solo soy un “ser humano”, sino que también, soy, papá, mamá, mujer, hombre, exitoso, fracasado, empresario, abogada, medico, arquitecta, deportista, actor, mendigo, bonito, feo, gordo, flaco, y la lista de etiquetas que se le adjudica al ser humano es infinita. Pero todos, al igual que el ser humano mismo, son falsas.

Para efectos de estudiantes de Un curso de Milagros, hay un extracto que resume lo que acabo de decir sobre la oscilación entre dos mundos de la siguiente manera (añadí lo que aparece en paréntesis), “A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física. ESTE ALTERNAR ENTRE LOS DOS NIVELES DE PERCEPCIÓN (entre dos mundos) SE EXPERIMENTA NORMALMENTE COMO UN CONFLICTO QUE PUEDE LLEGAR A SER MUY AGUDO. Aun así, el desenlace final es tan inevitable como Dios.” T-2.III.3:6-10

Puse en letra mayúscula la oración que enfoca sobre el tema que estoy compartiendo. Sin embargo, observa que la oración que finaliza ese extracto dice que "el desenlace final es tan inevitable como Dios". Es una forma de decir que, aunque estemos atravesando la noche oscura del alma, el desenlace final va a ser la paz de Dios. Sólo que, obviamente, mientras ese túnel se está atravesando no aparenta ser así. Y aquí es donde se requiere fe y confianza en el proceso.

Entonces, volviendo a tu pregunta, mi experiencia me sigue mostrando que según la paz se va asentando en la mente, en la que cada vez más hay un reconocimiento de que este mundo no tiene nada que yo desee, no porque sienta que estoy "sacrificando" o "perdiendo" algo, sino, porque ya la paz empieza a ser prioridad, el personaje “yo” continúa teniendo la experiencia dual que forma parte de este mundo. Tiene placeres y dolores, surgen deseos, surgen sensaciones, pero deja de haber un apego a todo ello. Y lo paradójico, es que puedo disfrutar de este mundo como parte de la experiencia que va teniendo lugar en el presente, que a su vez, como escenas pasajeras, se sueltan. Cuando cierro los ojos y me acuesto a dormir, da igual si me levanto al otro día o no. Ahora la “vida”, mientras esta condición humana siga siendo mi experiencia, simplemente se vive, se disfruta, se experimenta. Y todo eso sucede libre de sufrimiento.

Y toda experiencia es una experiencia nueva. Que sé que no va a durar en el tiempo. Sólo se vive y se experimenta mientras ocurre. No sé si la vida me lleve a una experiencia que se le pueda considerar “noche oscura del alma” como indicativo, o indicio a una comprensión o una experiencia más profunda de este camino. La realidad es que no lo sé, y honestamente, tampoco me importa. Pero para mí, a raíz de esta comprensión de la que estoy compartiendo, la vida no tiene ningún sentido ni tampoco deseo que lo tenga. El único sentido, si vamos a utilizar es expresión, que la vida tiene para mi, es la experiencia profunda de paz que se experimenta en este instante presente cuando la mente se libera de todo apego a este mundo, cuando se libera de todo significado.

Si tu deseo, todavía, es el de la búsqueda del placer y de cosas en este mundo, este escrito no te servirá de nada. Pueda que en esta experiencia de “vida” ilusoria algunas personas que lean este escrito no les tocará priorizar su paz interior. Quizás se la pasarán toda su vida en búsqueda de aquello que crean pueda hacerles ”feliz”. Sólo que, como la verdadera felicidad y plenitud es lo que somos, buscarla en “otro lugar” que no se en el interior, aunque en ocasiones se pueda experimentar una sensación temporal de placer cuando los deseos se cumplen, el dolor continuará acechando. Por eso Nisargadatta Majaraj decía que el placer es nada más que el espacio entre dos dolores. Y para estudiantes de Un curso de Milagros hay un extracto que dice, “Si quieres ser como yo, te ayudaré, pues sé que somos iguales. Si quieres ser dife¬rente, aguardaré hasta que cambies de parecer.” T-8.IV.6:3-4

Yo me la he pasado toda mi vida en búsqueda de la paz y la verdadera felicidad. Y cada vez la voy reconociendo más en mi, cuando, paradójicamente, dejé de buscarla “afuera”. Y esto no es algo de lo que se puede hablar. Esta será tu experiencia, cuando ya de corazón haya un deseo profundo por la paz interna. Y eso no es algo que “tú” deseas. Eso es algo que tendrá lugar a través de ti, si es lo que toca en tu guion. Y me voy a tomar la libertad de decir lo siguiente, si has hecho esa pregunta, y se te ha dirigido a leer este comentario, el deseo por la paz verdadera ya está en la conciencia colectiva empezando a priorizarse a través de ti. Ahora, es cuestión de confiar en el proceso.

#nickarandes

Monday, September 2, 2019

¿Existe En La Tierra El Verdadero Amor?

Pregunta: "Nick, existe en la tierra el Verdadero amor? El cuál sintió Jesús? Gracias!"

Comentario: Sólo si pasas por alto las proyecciones. Me explico. Digamos que estás en un castillo en el sur de Francia durmiendo en una cama soñando que estás en una prisión. Ese castillo en el sur de Francia en el que te encuentras durmiendo se le llama amor (realidad). En tu sueño, en esa prisión estás hablando con otro recluso. Ese recluso te pregunta, ¿aquí en esta prisión existe el amor (realidad)? La contestación seria que el amor (realidad), que es el castillo en el sur de Francia (donde realmente estás) sí existe. Solo que no lo puedes ver, o no puedes ser consciente de él porque estás distraído creyendo que la prisión en el sueño es la realidad.

Por consiguiente, no es que si el amor existe, sino que el amor, que ES LO QUE ERES es lo ÚNICO que de verdad existe. Pero mientras creas que tu cuerpo es la realidad, mientras creas que este mundo que tus sentidos perciben es la realidad, estás pasando el amor por alto.

Jesús no “veía” amor en el mundo porque él era consciente de que el mundo NO ERA REAL. El simplemente VIVÍA en amor, y desde ese amor es que se relacionaba con el mundo que percibía.

Volviendo a la analogía que compartí, Jesús era consciente en todo momento de que donde en realidad él estaba era en el castillo en el sur de Francia (Reino). Y que este mundo era simplemente una proyección. Al no permitirse ser distraído por la proyección, todo lo que extendía era el amor que él es, el amor que forma parte de su realidad. Y su mensaje es que nuestra realidad es amor y no mundo de separación, no cuerpo separado, simplemente amor (Esencia, Dios, Eso que no puede ser nombrado).

#nickarandes

Sunday, September 1, 2019

El Deseo Profundo Por Amar (Parte II)


Ayer compartí un artículo titulado El Deseo Profundo Por Amar. En el mismo compartí una experiencia que tuve, la cual no se puede explicar en palabras. Y ese artículo iba, más bien, dirigido a que para poder ser consciente de ese amor tengo que abrirme totalmente a la experiencia presente, libre de conceptos, libre de significados, y sentir la intensidad del momento en su totalidad. Y aunque lo que se me haya revelado, o haya experimentado, intentaba describirla como una experiencia muy dichosa o maravillosa, fue simplemente la ausencia de un “yo”. Solo cuando la mente se identifica con un “yo”, es que surgen los “sentires”, que pueden experimentarse como placenteros, al igual que dolorosos.

En esta segunda parte me gustaría añadir lo siguiente. El amor, siendo lo que soy, abraza la intensidad de la experiencia presente porque no rechaza nada. Es importante clarificar esto porque se puede malinterpretar lo que escribí en el artículo anterior asumiendo que para tener la experiencia de amor tengo que sentirme de una manera específica.

Aunque no pueda describirla, creer que cualquier sensación de dolor o de incomodidad no puede ser una sensación de amor, no sería correcto. Y, de nuevo, aquí es donde nos perdemos. Amor es lo que somos, no lo que “sentimos”. Y cuando hay una identificación con el “cuerpo”, con el “yo”, no es que dejo de ser amor. Solo que ahora el amor que SOY tiene que incluir todo, inclusive, todo aquello que considero incomodo, o doloroso.

La presencia de un cuerpo, de un “yo” “separado”, simplemente es lo que da lugar a una experiencia “sentida”. Y esta experiencia física, siendo dual, siendo una experiencia sentida, siendo una limitación, da pie a toda la gama de sensaciones que forman parte de la experiencia humana. Ahora estamos aprendiendo a amarlo todo, sensaciones cómodas al igual que incomodas, para no perder de vista nuestra esencia, que no es algo entendible, explicable, comprensible, descriptible desde la condición humana. Pero es lo que somos. En otras palabras, el amor simplemente ES.

Y no hay que intentar buscarlo. Esa búsqueda la elude, porque parte de asumir que no esta aquí, que esto no es amor, que el momento presente no es un momento de amor porque no va en acorde a cualquier concepto que tenga sobre lo que el amor es. Y de nuevo, el amor es lo que SOY cuando no hay una identificación con el “yo”, con el cuerpo que me percibo ser. Es por eso, que, a final de cuentas, cuando esta comprensión cala, no es por haber hecho ningún esfuerzo. Es porque, paradójicamente, se ha soltado todo esfuerzo por buscarlo. Por eso se dice que para “alcanzar” la iluminación se tiene que dejar a un lado el deseo por “iluminarse”.

Una forma más práctica de decirlo es: ¿Alguna vez has intentado recordar el nombre de una persona, y por más que te esfuerces te elude? ¿Sin embargo cuando sueltas el deseo de recordar ese nombre y te vas a hacer otra cosa, de la nada, el nombre aparece tu mente? ¿O cuando tienes un examen, y estás muy nervioso, y no te acuerdas de la contestación a esa pregunta, y por más que intentas recordarla porque sabes que sabes la contestación la misma no aparece? ¿Luego, cuando se acaba el examen y te relajas, en tu mente aflora esa contestación? ¿Vez a lo que me refiero? Solo cuando el deseo por saber lo que el amor es se deja a un lado, el amor mismo aflora, no como algo entendido, sino como lo que es. Y el amor es, este instante presente, libre de conceptos, libre de significado. ¿Puedes experimentarlo?

#nickarandes

Saturday, August 31, 2019

El Deseo Profundo Por Amar

El deseo profundo por amar incondicionalmente puede experimentarse, en un principio, inclusive, por mucho tiempo, como una experiencia muy intensa y dolorosa. No porque así lo sea, sino simplemente porque está sacando a la superficie todos y cada uno de los obstáculos al amor mismo.

Es por eso que este es un proceso que requiere de un profundo compromiso, para cuando salen los obstáculos poder vivirlos, poder vivir su intensidad. Según se van despojando de significado las sensaciones que surgen, la mente va más y más descansando en el amor que es. Esta sensación de la que estoy hablando, y le llamó "sensación" por darle un nombre, porque ni siquiera es eso, no se puede describir. Porque la realidad es, no hay palabras para ello. Es simplemente una experiencia, que cuando se vive, se reconoce.

Un día me acuerdo estar sentado con los ojos cerrados escuchando un audio de alguien que estaba haciendo una contemplación guiada, y me acuerdo cuando dijo, "suelta todos los conceptos y vacía la mente". Me acuerdo que me sentí muy liviano, y me empezaron a llegar imágenes de personas con las que había un resentimiento escondido, y la sensación que tuve fue un deseo profundo de darles un abrazo y decirle lo mucho que los amaba. Y luego se deshizo todo. Por un instante no existía un “yo” que abrazaba a nadie, solo había eso, que por darle un nombre llamémosle amor. No un amor dirigido a nada ni a nadie, es que no hay palabras.

La realidad es que esa sensación o experiencia o como se le quiera llamar es imposible de describir. Pero sí me dio un atisbo de el espacio en el que la mente descansa cuando ama verdaderamente. Otra manera de decirlo, me dio un atisbo de el espacio en el que la mente descansa cuando se encuentra libre de juicios. Y de nuevo, esto no se puede describir. Se tiene que vivir. Luego surgen más obstáculos para ser vistos y sentidos dado que la condición humana es una condición de restricción. Por eso es que se genera tanta frustración. Porque queremos llegar a un espacio de “perfección”, dentro de la experiencia humana que de por si es imperfección.

Es como ser el aire que se desplaza por todo el mundo, libre, sin ningún tipo de restricción, y agarras un poquito de ese aire para llenar un globo. En el momento que se aprisiona al aire en el globo, ya está restringido, dado que se le ha puesto un limite. El globo es el limite. El amor es nuestra esencia, es universal, sin límites. En el momento que a esa esencia se le aprisiona en un cuerpo se experimenta restringida, y está buscando como unirse a la totalidad de la que forma parte de.

Pero para que pueda eso tener lugar, necesita liberarse de su limitación, que si en el caso del globo es el globo, y en el caso del ser humano es el cuerpo mismo. Y el cuerpo, al ser una proyección mental, lo sostiene los conceptos en la mente que se tiene sobre esta experiencia humana. Por eso se me brindó la experiencia de un cambio de mentalidad, que una vez más, no se puede describir.

Pero a lo que voy con este escrito es, que seamos conscientes de que cuando nuestro deseo más profundo es liberación, amar incondicionalmente, que esos obstáculos van a surgir, y se pueden experimentar como muy intensos y muy dolorosos. Y lo único que se requiere es una rendición total, confiando en el proceso mismo. No estoy implicando, ni insinuando que esto tiene que ser así para todo el mundo. Yo sólo puedo hablar de mi experiencia, la cual nunca he dicho que sea la verdad absoluta. Pero cuando observó la experiencia de otros que han experimentado una transfomración, de una forma u otra, han expresado el mismo sentir.

Por eso se le describe como la noche oscura del alma. O como lo plantearía enseñanzas como Un curso de Milagros: “El ego atacará tus motivos tan pronto como éstos dejen de estar claramente de acuerdo con la percepción que él tiene de ti. En ese caso es cuando pasa súbitamente de la sospecha a la perversidad, ya que su incertidumbre habrá aumentado. Es evidente, no obstante, que no tiene objeto devolverle el ataque. Pues ¿qué podría significar eso, sino que estás de acuerdo con su evaluación acerca de lo que eres?” T-9.VII.4:6-9 o "En primer lugar, tienen que pasar por lo que podría calificarse como un "período de des-hacimiento". Ello no tiene por qué ser doloroso, aunque normalmente lo es." M-4.I.A.3:1-2

Y repito, no estoy insinuando que todos tienen que pasar por ello. Solo comparto estas palabras por si hay algunos que están pasando por ese proceso, que tengan fe en el proceso. Que todo está bien. Nada está yendo "mal". Es simplemente el desasimiento de la identificación con este "yo" en beneficio de tomar conciencia del Amor (letra mayúscula), que es lo único que es Real.

#nickarandes

Friday, August 30, 2019

Lo Tengo Todo Porque Tengo Una Mente Tranquila

En una reciente conversación que tuve con una amiga, ella me dijo, “lo tengo todo porque tengo una mente tranquila”.

Te pido en este preciso instante que reflexiones sobre esas palabras y te hagas la siguiente pregunta, ¿en realidad lo tengo todo?

Es imprescindible tener claro que una mente tranquila es el deseo más profundo de todo ser humano. Porque el miedo (juicio, ataque, resentimiento, sensación de victimismo, avaricia, competición, miedo a perder algo, proteger algo, inclusive, el deseo por algo, etc.), sea cual sea, independientemente de la forma que tome el miedo, se origina en la mente.

Lo curioso es, la gente me pregunta si hago algún tipo de práctica para tranquilizar o aquietar la mente, y aunque no vamos a negar que puedan haber prácticas, que en ocasiones, puedan ofrecer una tranquilidad temporal, en mi experiencia, después de tantos años practicando muchas cosas, no tranquilizan la mente de manera que sea el modo de vida constante.

Antes de continuar, que algo quede claro. Cuando hablo de una mente tranquila, no hablo de un ser humano que no tiene retos, o que deja de sentir sensaciones, que no le surgen pensamientos, digamos “negativos”, que deja de sentir dolor físico, en fin, que tiene una vida libre de todas esas experiencias que forman parte de la condición humana. Hablo de una mente que vive todas esas mismas experiencias en paz.

Entonces, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de una mente tranquila? Es una mente que vive la experiencia presente en aceptación total de lo que piensa, de lo que siente, de lo que vive. Sí, surgen deseos como parte de la condición humana, pero no busca la manera de satisfacerlos con el fin de derivar placer o felicidad. Simplemente los observa, y si siente el impulso de moverse en dirección a que los mismos se satisfagan, a un nivel mas profundo, sabe que el cumplimiento de esos deseos no es la fuente de la felicidad. No les va a brindar paz. Son simplemente deseos que surgen, y no pasa nada.

En un principio esto no suena muy atractivo, sobre todo cuando el ser humano está condicionando a vivir su vida en la constante búsqueda del placer intentando satisfacer deseos. Aquí es donde se pone interesante el juego, y es la razón por la cual es tan sutil la distracción. Hablamos de “muchos” deseos. Sin embargo, aunque aparenta que son “muchos” los deseos, la realidad es que es “un” solo deseo que se disfraza de “muchos”: el deseo por el mundo, que es impulsado por la creencia de que soy un ser “separado” que necesita del mundo para ser feliz (para sentirse completo).

En otras palabras, la raíz del problema, aunque pueda aparentar ser el deseo por el mundo, es el deseo por seguir sosteniendo la identificación con este “yo”. Esa identificación con este “yo” es la que da lugar a todos los aparentes deseos “externos” (una pareja, mas dinero, una familia, la aprobación de los demás, un cuerpo sano, o mas esbelto, una vida llena de experiencias, lujos, juguetes, muchas amistades, una posición social, etc., etc., etc.). Y es un callejón sin salida porque mantiene a la mente distraída de si verdadera esencia como Ser, lo cual no tiene nada que ver con este “yo” “separado” que me creo ser. Y aunque haga practicas para intentar tranquilizar la mente, ¿quién es ese “yo” que las hace? ¿Ves la trampa? Porque ese “yo” ¡no existe! Y, sin embargo, aparenta haber un “yo” escribiendo estas palabras. ¿Pero a quién? Y aparenta haber un “yo” leyéndolas.

Es como cuando duermes y sueñas. Es imposible despertar del sueño si se desea algo del sueño, por más minúsculo que sea. Porque para despertar del sueño se tiene que soltar el sueño completo. Y aquí no hay excepciones. Por lo tanto, para que la mente que sueña el sueño pueda permanecer tranquila de manera que nada de lo que tenga lugar en el sueño le afecte, tiene que dejar de identificarse con el personaje en el sueño. Y poniendo al personaje en el sueño a hacer prácticas en el sueño para tranquilizar la mente del personaje en el sueño la sigue manteniendo distraída.

Entonces, ¿cómo puede “uno” empezar a deshacer este montaje? Bueno, no es “uno” el que lo deshace. Eso se deshace por si solo cuando toca. Pero si esta información te está llegando, se puede deducir que ya el deshacimiento a través de ti está comenzando a tener lugar. Entonces, vamos a ver en que dirección nos llevan estas palabras.

Nuestra experiencia humana es una experiencia (no realidad) proyectada por la mente que sueña este sueño. Al ella identificarse con el personaje “yo”, como ya he compartido, es desde ahí donde surgen todos los deseos y todos los apegos al mundo, lo cual es un círculo vicioso que no termina hasta que se haga consciente de que el único problema es la identificación con este "yo".

Cuando esa toma de consciencia empieza a tener lugar, no por algo que “yo” haga, sino porque la gracia, por así decirlo, se apodera de la mente, es que el desapego al mundo empieza a tener lugar, y el deseo por el mundo se va debilitando, resultando en una mente tranquila. Estas palabras, como podrás ver, no son una prescripción de que hacer o que no hacer para desapegarte. Son una descripción de lo que tiene lugar cuando la mente empieza a tomar conciencia de que es mente y se va dejando de identificar con este “yo” separado.

Por consiguiente, una mente que lo tiene todo es la que se reconoce ¡como el todo! Por eso no le hace falta nada. Y es cuando finalmente descansa en paz.

Si me preguntases, qué hago “yo” (Nick Arandes) para ser consciente de lo que comparto en este escrito. Cada vez me doy cuando que “yo” no hago nada. La vida se hace a través de mi. No tengo prácticas, solo observo lo que la vida hace a través de mi. Y si surgiese alguna “práctica”, sería la vida a través de mi haciéndola. Pero en mi caso, es solo observar mi experiencia presente, los movimientos que surgen, y vivir. Y de nuevo, si “tú” estás leyendo estas palabras, es la vida a través de “ti”, que te llevó a leerlas, utilizándolas para recordarse a si misma que todo esto es un sueño, y que el único problema es que nos lo estamos tomando muy en serio.

Ese amor, que, independientemente del camino que haya elegido para “mi”, es el mismo amor que ha elegido el camino para “ti”, ahora nos ha dirigido, a “ti” y a “mi” a este punto de encuentro. Pueda que continuemos caminando juntos, o pueda que no. Mientras tanto, lo que sea que te sientas inclinado a hacer, confía en tu proceso, de la misma manera que confío “yo” en el “mío”.

Permíteme compartir éstas hermosas palabras del Poeta Sufi Hafiz, lo cual es lo mas cercano a como observo la vida viviéndome: “Soy un agujero en una flauta por la que se mueve el aliento del Cristo. Escucha esta música.”

Dicho de otra manera, soy un instrumento por el cual la voluntad de Dios se hace. Como ser humano no pretendo ser “perfecto”. Tengo mis virtudes, al igual que mis defectos. Pero confío, en que la vida sabe lo que hace conmigo. Confía, que sea lo que sea que esté teniendo lugar en tu experiencia de vida, Ella sabe también lo que hace contigo. Eso es una mente tranquila, y por eso, al igual que “tú”, lo tengo todo.

#nickarandes




Wednesday, August 28, 2019

Culpa e Incertidumbre Sobre Dejar o No Una Relación de Pareja

Pregunta: "Hola Nick, reconozco que en este mundo nada es importante porque mi realidad es algo que va más allá, pero desde mi perspectiva humana, que es mi experiencia, me gustaría compartir algo. Me encuentro con un dilema y me gustaría ver si podrías aportar algo de luz, y es que llevo 5 años con mi novio y lo quiero muchísimo. Pero reconozco también que hay una parte de mí que le gustaría darse un espacio porque no estoy segura si quiero estar con él o no. Siento mucha culpa porque no quiero hacerlo sufrir, pero también reconozco que necesito tomarme un espacio, y le pedí que si pudiéramos darnos unas semanas para yo poder descifrar lo que siento o llegar a una conclusión. La verdad es que no sé qué hacer si surgen esas dos semanas y no tengo una contestación, por lo tanto quería ver como tú miras esta situación, y si sientes que podrías aportar algo, un fuerte abrazo."
Comentario: Primero que nada, que tengamos claro que yo no puedo dar consejos ni mi intención inclusive es asumir una posición de "saber" cuál sería la contestación "correcta", si es que existe una. Pero como de alguna forma la Conciencia ha dirigido tu pregunta hacia mi, voy a confiar que la Conciencia a través de mi compartirá exactamente lo que yo me diría a mí mismo si me encontrarse en esa misma tesitura, sabiendo, no obstante, que si yo me encontraste en esa misma tesitura, pueda que la vida me llevé a tomar una decisión diametralmente opuesta a lo que sea que yo te esté compartiendo. Habiendo dicho eso, esto es lo que me he sentido inspirado a compartir.

La pregunta no es, "qué hacer" o "qué no hacer" porque la vida a través de ti ya se está haciendo. Ni siquiera tienes que preocuparte por lo que sucederá después de esas dos semanas o por si tendrás o no una contestación.

Tú estás simplemente observando como la vida, a través de ti, te mueve. Primero te mueve hacia tu pareja, luego te mueve hacia otra dirección, luego te mueve a que te des un espacio, y así sucesivamente.

La confusión que observó es que el ego te está haciendo creer que algo en el mundo es "mejor" que otra cosa, y siempre te mantendrás buscando afuera. Te hace creer que las decisiones que se terminen tomando en un sueño son "importantes".

Lo importante es que no tienes que sentir culpa por los movimientos que la vida esté haciendo a través de ti, sino que tomar conciencia que tú deseo profundo sea por la paz interna. Y puedes pedir ayuda en el sentido de decir, "no sé con quién tengo que estar o no, sólo pido que donde sea que esté o con quien sea que esté, que pueda aprender a vivir en paz". De ahí en adelante ya veremos en qué dirección la vida te dirige.

Y eso no es algo que sabrás en dos semanas o en un mes, o el tiempo que sea. Eso lo estás sabiendo en cada instante. Por consiguiente, si tienes que estar con tu pareja, eso va a tener lugar porque es parte del plan de la vida, y sí se supone que no estés con él, también tendrá lugar, no porque te hayas tomado ese tiempo para pensar, sino porque simplemente no formaba parte del plan de la vida para ustedes.

Por eso me atrevería a decir, y es sólo mi punto de vista, no la verdad absoluta, olvídate de creer, y/o, querer "saber" qué decisión tendrás que tomar. Simplemente observa las decisiones que se están tomando a través de ti ¡en este instante!, y esa es la decisión que tienes que tomar. ¿Por qué? ¡Porque es la que se está tomando!

Aún si crees que eres "tú" la que tienes que decidir, pues actúa como si tú fueses la que decidieses en función a lo que tú honestamente sientas. Sólo que si crees que eres "tú" quien decides, pueda que te sientas culpable por tomar una decisión que según tu interpretación creas que haya sido "incorrecta". Mientras que si sabes que no eres "tú" la que decides, por lo menos no sientes culpa por cualquiera que sea la decisión que se tome.

Y si la culpa es la razón por la cual te sientes inmovilizada, lo cual a mí me ha ocurrido con experiencias anteriores, volvamos una vez más al planteamiento original, el cual es, lo que deseo no es una relación, ni siquiera saber si tengo que quedarme en esta relación o no. Lo que deseo es paz. Y partiendo de ese deseo, si no puedes tú tomar la decisión, de la misma manera que me ha ocurrido a mí en ocasiones anteriores, la vida la tomará a través de ti, como lo hace de todas maneras aunque no lo sepamos.

Este proceso requiere confianza en el proceso mismo, que curiosamente, la confianza es lo que hace que se pueda vivir el proceso en paz.

Así que, relájate, respira, ábrete totalmente a la experiencia presente, y confía en que la vida sabe lo que hace. Y la decisión que se termine tomando, y repito, escucha atentamente. No dije la decisión que "tú" termines tomando. Dije, la decisión que "SE" termine tomando, porque es la decisión que la vida tomará a través de ti, con o sin tu consentimiento, sea cual sea esa decisión, será siempre la más apropiada para beneficio de todos.

Esto fue lo que me sentí inspirado a compartir. Si sientes que de alguna forma esto resuena, aplícalo. Y si sientes que no, descártalo, y eso perfecto también.

#nickarandes

Tomando Total y Completa Responsabilidad


Cuando la gente se siente dirigida a mí, ya sea en conferencias o alguna consulta privada para compartirme sus inquietudes, y se encuentran culpando a algo o alguien para justificar su manera de sentir, inmediatamente tomó conciencia de que lo único que tengo que hacer es redirigir su atención para que el trabajo interno pueda tener lugar, si es que la persona está lista. En muchas ocasiones solo me cayo y escucho porque reconozco que hay mucha resistencia. Y aunque soy consciente de que no hay un “yo” que hace el trabajo, escribo estás palabras como si de alguna manera fuese así. Es simplemente parte del juego. Habiendo dicho eso, continúo.

Utilizándome como ejemplo, cualquier movimiento interno que sienta, llámesele resentimiento, enfado, odio, y sólo voy a elegir sensaciones no placenteras para este escrito, son simplemente indicadores que están mostrando cómo me siento conmigo mismo.

Al no ser consciente de ello, la tendencia inmediata es de proyectársele a algunas personas o a situaciones, así escondo mi propia molestia conmigo mismo y la justifico culpando a un "algo" o a un "otro".

Para poder ser liberado de ese miedo que tiene la forma de odio, ira, resentimiento, etcétera, primero tengo que tomar ¡total y completa! responsabilidad de que eso que estoy sintiendo no tiene nada que ver con nada ni con nadie. Eso es lo que está en mi. Y OJO, tomar responsabilidad NO ES culparme. Es simplemente dejar de proyectar mi propio malestar hacia un "algo" o hacia un "otro". Es sólo eso.

Una vez tomada esa responsabilidad es que estoy preparado para permitir ser liberado. Y no soy "yo" quien me liberó. Es la Sabiduría Interna la que hace el trabajo. Ahí es donde tiene lugar el cambio de mentalidad. Y para que ese trabajo tenga lugar, necesito "yo" (cualquiera que sea la justificación lógica) salirme del medio.

¿Cómo me salgo del medio? Simple. No dije que sea fácil, pero sí, hago hincapié en que es muy simple: Recordando que sea lo que sea que piense o sienta, que no conozco el significado de nada, incluido de lo que pienso ni de lo que siento.

Esas palabras, dichas de todo corazón, es lo que se le conoce como "la pequeña dosis de buena voluntad". De aquí en adelante es cuestión de confiar en el proceso. Y si a raíz de esa total y honesta entrega necesito algún recurso "externo" que me sirva de apoyo (libro o articulo que leer, persona con quien hablar, conferencia  o taller a que asistir, etcétera), la vida misma mi dirigirá en esa dirección, o pondrá en mi camino lo que sea que necesite para recordar, una y otra vez, que, independientemente de lo que el personaje "yo" piense o sienta, que su realidad es amor.

#nickarandes